Poesía venezolana: J. M. Guilarte

Les presentamos una selección de Madonna y la teoría de las colas del poeta venezolano J. M. Guilarte libro ganador del Premio Nacional de Literatura Stefania Mosca 2023 organizado por FUNDARTE.

 

 

 

Madonna y la teoría de las colas

 

 

 

 

 

 

 

Prefiero el cover de Jimi Hendrix

 

 

I

Lo bautizaron como el Rebelde del Vallenato1.

Puso literalmente el acordeón a sus pies, antes de ser ovacionado por los confines de la Gran Colombia, y su debilidad eran los himnos nacionales. En el Madison Square Garden el público ofrendó los hombros, agradecidos.

Durante la celebración de 1981 pensó que sentaría bien un tributo a la hospitalidad de Maracaibo, pero los guardias nacionales no entendieron las gloriosas notas en clave costeña. A la habitación lo siguieron, y a peinillazos le moretearon las nalgas. No tuvo otra opción sino mostrarlas en la entrevista de televisión, cuando los periodistas pusieron en duda la veracidad de aquella paliza.

 

 

II

Gabriela deja en claro la estirpe mediante el dolor desparramado en los aeropuertos. En principio, hablamos de una gran pianista. ¿A qué viene su aflicción?

¿A una serie de cifras mortuorias? ¿De decenas de miles?

¿A los amigos privados de su libertad, de sus posesiones? ¿A la terminología que los determina?

El poder que le ha sido conferido arroja una composición de quince minutos, dedicada a la diva expatriada que mira los últimos años y su tristeza.

Del happy birthday al himno nacional circulan las venas en procura del sedante o la navaja. Las versiones son efectos eximidos de psicodelia.

Andante.

Allegro con cacerolas.

Adagio. Marcha fúnebre con reflejo de Gabriela Montero carcomida por la impotencia. Los síntomas de la tragedia se añaden a la improvisación. Por ello parece una pieza con momentos de ráfagas abruptas que no logran ubicar el ombligo.

 

 

III

Unorthodox?  I thought it was beautiful/ Jimi Hendrix, en el Show de Dick Cavett

 

Dicen que Jimi Hendrix fue un cultor del distanciamiento, aunque ni su hermosa grafía ni la amistad con Monika Dannemann lo demuestran. La evidencia surge al marcar el signo hippie de la paz mientras deletrea el fuego cruzado y el llanto en Vietnam. La bandera que incendias es relevo de pruebas sobre una partitura igualmente tachonada de estrellas.

 

 

 

 

 

 

 

PPP [Primerísimo primer plano]2

 

 

Los ojos –enormes– se elevan sobre la tensión muscular que no evita tragar grueso, debajo de labios carnosos, adolescentes y cerrados a cualquier explicación que pretenda abrirse paso [¿por miedo? ¿qué es el miedo sino creer?] por entre los pasillos desolados de un hombre que contempla fijamente el vientre abultado, tan inexcusable como la aclaratoria que busca escapar a este forcejeo. Una nueva ojeada se desvía y el abdomen asume su protagonismo frente al novio de cejas contrariadas. ​​ 

¿Y las de ella? ¿Sostienen párpados a punto de caer?

Una sonrisa [un ángel, una contraoferta] aplacará la rigidez, allí donde el futuro esposo repondrá las arras. También el honor menguado. El desierto, un hijo y su bitácora.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dance on a Vulcano3

 

 

¿Te han sodomizado alguna vez?

¿Por quién te gustaría, por Obama o por Chávez?

De tu respuesta depende que Naomi Campbell

exhiba tu guardarropa

antes de bailarle a Gaddafi

y tus neurosis queden en manos

de Sean, Danny o María Conchita

a la vez que Leni o Stone o Godard

filman el chapuzón de tus hijos.

 

¿O te conformarás

con las tomas abiertas, con la pulcritud anodina de los volúmenes, con la sobria parquedad de las tomas/? Jorge Volpi

 

¿A quién confiarás tu sinfonía?

¿Quién asumirá la vara de tu infamia?

¿A qué vaca sagrada dedicarás tus memorias?

¿Cuán ancha,

larga es su miseria?

¿Te aferrarás a su vestidura,

peliagudo como un hijo,

y no la soltarás

por el resto de la tarde?

 

¿Abdicarás a su sombra?

 

 

 

 

 

 

 

 

Nirvana para pirómanos

 

Sílabas son incandescencias.

Octavio Paz

 

Levantemos los escombros y escudriñemos la densidad del vino con el que hermosas poetas se nutren en las cuadras gastronómicas antes de proclamar la ingenuidad de sus mentores. El ascenso de las llamas no desmiente los humedales que se arraigan.

El síndrome de Sansón. Lo sufres luego de que te arrancan los ojos.

 

He visto fogatas diseminadas en siglos,

el horror de las castas,

el ardor de los caudillos,

un remolino que devuelve causas y efectos.

 

Amigos, han quemado al infeliz Chausson. Antes de partir hacia América, en los buques españoles de aventureros solían ajusticiar a sodomitas y demás seres indeseables, luego de untarlos con brea, para alejar la mala suerte.

 

Mi abuela vio cómo su padre se perdía en la niebla de una montonera.

 

Atacamos la esencia de la propiedad,

no a los propietarios.

El fuego es la efigie de la superioridad moral,

capucha de ángeles prófugos de una bóveda desprendida.

Las columnas de humo se multiplican

como travesuras de Prometeos finiseculares

que privilegian la comida saqueada

y la destrucción de autobuses.

[lo que te hacía menos bobo, deducía el doctor Chirinos]

Otras piras acogen cauchos, árboles y basura

para matizar diferencias de clase.

 

Desde el fuero de las barricadas, creímos que Rimbaud

viajaba en las cenizas de viejas páginas

de Life, testigos de un rarísimo esplendor.

En los antiguos cines las películas burbujeaban

como un aceite que expande sus hongos

blanquecinos antes de perforarnos.

 

Correteamos tímidamente entre los hierros

retorcidos y la granizada de los bosques.

Dioses ingenuos emergen con heridas y discursos

que nunca arrimaremos a las brasas.

El fuego que prometimos se escabulle

entre incertidumbres de libros sobrevivientes,

arrogantes, que jamás

ni nunca

nunca

arrimaremos a las brasas.

 

 

 

 

 

 

 

 

J.M.Guilarte (Caracas,1960) licenciado en Letras por la Universidad Central de Venezuela, desde los años noventa se ha desempeñado como corrector de estilo en importantes medios editoriales del país. Varios de sus poemas fueron incluidos en las antologías Voces nuevas/ Celarg 2003-2004 y II Premio Internacional de Poesía Bruno Corona Petit (2022), certamen en donde la composición «La teoría se muerde la cola» resultó segunda finalista. Otros textos de su autoría han sido publicados en las revistas Poesía UC (2017), Letralia, Tierra de Letras (2021, 2022) y Digopalabra.TXT (2023). Su primer libro, Madonna y la teoría de las colas, obtuvo el XIV Premio Stefania Mosca 2023, en la mención Poesía.

 

1

El colombiano Alfredo Gutiérrez, también conocido como el “Monstruo del Acordeón”.

2

O Pier Paolo Pasolini (primera escena de El Evangelio según San Mateo, 1961. La joven Madonna es Margherita Caruso).

3

Basado en un diálogo de Week-end (1967), de Jean-Luc Godard.


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