Si el río abriese los ojos: Antología de la continuidad. Jorge Morales (Venezuela).

Leemos, en el marco del dossier de nueva poesía venezolana que construyen Bolívar Pérez, Juan Lebrun y Zorian Ramirez Espinoza, algunos textos de Jorge Morales-Corona (1995). Ademas de poeta es médico cirujano. Fue ganador del IV Concurso Nacional de Joven Poesía Hugo Fernández Oviol (2020).  

 

 

 

Fleury Ngamele​​ es poeta, escritor y escenógrafo. Fundador del​​ Festival​​ Internacional de​​ Poesía "Escales Poétiques du Cameroun", es también director del centro cultural Metamorphosis en Yaundé. Trabaja desde hace más de una década en la promoción y valorización de la palabra poética. Con el paso de los años, se ha consolidado como una de las voces fundamentales de su generación, tanto en el continente como a nivel internacional.

 

 

 

 

 

 

II

 

Un silencio cargado de amenaza

se cierne​​ a nuestro alrededor

ya nada es como antes

 

incluso la lírica melodía

del pájaro de los procedimientos ha callado

 

como gotas de agua

llenando​​ un ánfora,

en soberanía absoluta,

la ausencia se instala en cada esquina

 

luces giratorias en fiesta

asfalto en llanto

árboles y hierba a media asta

 

me gustaría huir

irme lejos, muy lejos

vagar solitario como una nube

flotando​​ en lo alto

 

sin mirar atrás

sin escuchar más esa helada​​ silenciosa

que me envuelve, que me​​ estrecha

 

pero, ay,

mi pobre​​ despojo​​ marchito ya no puede más

 

sus entrañas son para mí el único punto de referencia​​ 

que mi​​ elemento​​ me entierre

 

un silencio cargado de amenaza

se cierne sobre mi país

y​​ pronto

nada volverá a ser como antes

 

 

 

 

 

 

 

IV

 

Las plantas de mis pies

en armonía con mi​​ elemento

 

como un semental​​ extraviado

en busca de su establo

sin convicción real

recorro el tobogán de la raíz

en busca de la fuente

 

amonestar esta especia

que aniquila la savia

mendigar​​ a la desnudez de las profundidades

la réplica que resucitará

el sello​​ de Abel

 

pero,​​ por desgracia

en la estruendosa confluencia

de lo vertical y lo horizontal,

que​​ ningún cartel​​ indica,

acecha​​ un​​ Caín​​ racional

 

si es cierto que se reconoce

al árbol por sus frutos,

de qué​​ demencia

de semilla soy la sentencia

de qué diablos de abono

somos los retratos.

 

 

 

 

 

 

 

V

 

Tú, que solo conoces dos estaciones​​ 

 

la insolencia​​ de sauna​​ de los trópicos

y​​ el refugio ambrosíaco de las cervezas​​ frías​​ 

diles

 

diles​​ la soledad​​ macabra​​ de los cajones

el número de vírgenes frías

que has conocido

el número de genios

que has tatuado

el número de veces

que a los sacerdotes y pastores

les has dado el sacramento

 

diles

diles​​ el precio de sus cabezas

de sus brazos

de sus piernas

de sus sexos

 

diles

diles

diles​​ el perfume podrido del formol

 

diles

para que por fin​​ comprendan.

 

 

 

 

 

 

VI

 

Postrado​​ en mi retiro vespertino,

ya varias veces,

me ha​​ venido​​ el deseo​​ súbito​​ 

de desvirgar las noches

 

desgarrar​​ los cortinajes de los templos

para dejar al​​ desnudo​​ el​​ envés​​ de las carnes

inmerso en el anacronismo de los santuarios

 

exhibir​​ lo que​​ hay debajo de​​ sotanas y burkas

 

retratar a los hombres-cabras

pastando​​ en las praderas sagradas de nuestros bosques vírgenes

 

ya varias veces

lejos del sacrosanto tumulto planetario

 

en el letárgico​​ círculo​​ espumoso

de un vaso de cerveza

me ha​​ venido​​ el dionisíaco​​ deseo

de desvanecer​​ los muros

 

inanimado de gracia

desafiar el pacto sagrado del silencio

cantar

danzar

danzar

declamar​​ las incesantes perversiones de los reyes​​ 

para que por fin se callen.

 

 

 

 

 

 

 

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