VI
Solo los versos
borrados no dejan
ecos ni a nadie
nombran:
palimpsesto
de silencios,
quizás un poema
sagrado.
VII
Pocos ven su belleza
y también la espina
la tiene
no pocas veces
una herida es la
rosa.
XXVIII
Una rama se quiebra
y es un réquiem lo
que escucho:
ese instante, ese crujido,
nombra todas las
partidas
XLIX
Hay mendigos
que no piden nada
son custodios del silencio
testigos de esa
nada.
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