Versópolis. Nueva poesía europea: vena poética y horizonte de traducción

Presentamos una reseña de José Luis Vázquez Marroquín sobre la antología Versópolis. Nueva Poesía Europea, publicada por Círculo de Poesía (2023). Versópolis es una antología que reúne a 82 poetas del panorama europeo contemporáneo en 36 lenguas. José Luis Vázquez Marroquín es Maestro en Literatura Hispanoamericana por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Colaboró en el proyecto Cultura de la traducción literaria en México con el estudio de los autores Agustín Loera y Chávez y Elisa Ramírez Castañeda. Es investigador en el área de la lexicología y la traducción en el contexto del análisis lingüístico y la crítica literaria. Ha trabajado, específicamente, en la recepción de los mexicanismos en dos traducciones al inglés de El Llano en llamas de Juan Rulfo; actualmente, continúa explorando el pensamiento traductológico de escritores mexicanos como Alfonso Reyes, Octavio Paz y Rubén Bonifaz Nuño.

 

Versópolis. Nueva poesía europea:​​ vena poética y horizonte de traducción

 

La traducción​​ poética​​ es​​ una práctica esencial en​​ el cultivo​​ de cualquier tradición literaria. Como en otras partes del mundo, la sombra doble del poeta-traductor también recubre la silueta del escritor mexicano; el don de las lenguas no le fue vedado y de antaño tiene el hábito de asomarse por la ventana que devela lo ajeno y alimenta​​ su​​ espíritu​​ lírico. No hay ninguna duda: ​​ succionó de otras venas,​​ imitó​​ otras formas, reflexionó otras experiencias; asimiló,​​ pero además recreó la otredad. Numerosos fueron los proyectos editoriales que animaron este ímpetu, pero​​ muy​​ pocos dedicaron un​​ espacio​​ exclusivo​​ a​​ la traducción​​ de la poesía. Citemos, por ejemplo, dos compilaciones publicadas en el último tercio del siglo XX y​​ otra​​ editada en 2011, nos referimos a​​ El surco y la brasa. Traductores mexicanos,​​ Cuaderno de traducciones​​ y la más reciente​​ Traslaciones. Poetas traductores. 1939-1959.​​ 

Versópolis. Nueva poesía europea​​ se suma a los esfuerzos por​​ seguir labrando el campo de​​ la poesía traducida, pero se diferencia sustancialmente en​​ dos​​ aspectos:​​ el primero es que pone ante​​ los​​ ojos​​ del lector​​ las​​ propuestas estéticas​​ que se están desarrollando no solo en los países centrales de Europa,​​ sino​​ también​​ en​​ aquellos​​ que no habían tenido un espacio primordial en la república mundial de las letras como: Macedonia, Croacia, Hungría, Malta,​​ Bulgaria,​​ Bosnia-Herzegovina, Armenia, Georgia, entro otros.​​ Segundamente,​​ plantea​​ una nueva mirada en cuanto a la selección de los 82 poetas, pues​​ si bien​​ presenta​​ artistas ya​​ encumbrados,​​ emprende, por otro lado, una búsqueda cuidadosa de​​ poetas jóvenes que​​ están renovando y resignificando los temas y lugares de enunciación​​ tradicionales.​​ 

El mundo​​ experiencial​​ al que nos da acceso la antología es inmenso,​​ pero, en líneas generales, destaco algunos tópicos que indiscutiblemente​​ sacuden los goznes más férreos de la conciencia humana:​​ en traducción de Alfredo Soto Guillén, Tiziano Fratus nos lleva a concebir en un paisaje italiano la relación entre la armonía de la naturaleza y el inherente carácter bélico del género humano; en “Naturaleza muerta”, traducción de Gustavo Osorio de Ita, la poeta austriaca Renate Aichinger,​​ por medio del crujido de​​ una puerta y la descripción de la atmósfera espacial de una casa,​​ nos​​ representa​​ la pesadumbre que​​ ocasiona​​ la ausencia de un familiar;​​ un efecto similar nos provoca “La perseverancia” y “Feliz cumpleaños luna” del británico Raymond Antrobus; ambos poemas, en versión de Diana Bustamante, nos hunden en los rincones más íntimos de una voz que resiente las ausencias del padre. Adalberto García traduce a otro británico, Kayombo Chingonyi, quien en su poema “Kumkanda” ahora nos arroja al campo vivencial de​​ alguien​​ que creció en medio de dos culturas distintas desprovisto aparentemente de los cuidados afectivos de su padre. En el mismo tema, cabe señalar también la función sinecdótica de la garganta que configura el poeta turco Efe Duyan en “Las palabras del trabajador que se encontró a su hijo en la barricada de soldados”: la garganta de un trabajador que sufre en carne propia los estragos de la guerra y se pasma al ver a su hijo vestido con uniforme militar.​​ 

Quedan otros arquetipos​​ estéticos​​ por​​ estudiar detenidamente​​ como el de​​ la​​ escritora francófona​​ Linda María Baros​​ cuyo texto “Los niños pasados por el tamiz” nos revela​​ la imagen más violenta​​ de una voz lírica destruida por la convulsa sociedad;​​ o​​ el de la​​ croata​​ Marija Andrijašević​​ cuya​​ prosa poética​​ en versión de Andrea Rivas​​ muestra los vacíos y​​ resabios​​ emocionales que ha dejado el suicidio de un padre.​​ De este modo,​​ la compilación​​ es una fuente​​ interlingüística​​ que ofrece a su lector una fotografía detallada de la condición poética actual de aquel continente. Pero la fotografía no es una simple reproducción, sino que está cuidadosamente enmarcada por el trabajo de un​​ círculo​​ de traductores que responde a su propia poética de traducción: han dejado de lado el argumento ingenuo de​​ la versión​​ perfecta para cruzar libremente el puente de la traducción suplantando un artefacto poético por otro de la misma manufactura; en términos de George Chapman, primer traductor al inglés de Homero, descubren​​ la poesía con la poesía.

​​ La colección​​ tiene,​​ entonces, una cara doble:​​ la primera, como ya​​ dijimos,​​ señala​​ el escenario de la poesía​​ joven​​ europea y la otra, implícitamente,​​ indica​​ la simbiosis literaria entre tal poesía y la creación propia del poeta-traductor; pero, además,​​ este segundo rostro​​ nos conduce a pensar en la manera en que los traductores están​​ enriqueciendo​​ el sistema estético de una tradición literaria como​​ la que se ha​​ producido​​ en México.​​ Así,​​ Versópolis.​​ Nueva poesía europea​​ se vuelve una antología imprescindible para sentir el pulso​​ actual​​ de los motivos y modelos estéticos de la​​ literatura que​​ nace al otro lado del atlántico,​​ pero también​​ resulta indispensable​​ para observar​​ la manera en que los escritores mexicanos​​ continúan nutriéndose​​ de esta vena extranjera.​​ ​​ 

 

 

 

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