Novedad editorial: Libro de la tartamudez de Byron Ramírez

El poeta costarricense Byron Ramírez ha publicado en España Libro de la tartamudez de Byron Ramírez (Colección Adonáis, Editorial Rialp, 2026). Fue finalista del Premio Adonáis de Poesía 2025.

 

 

 

 

Byron Ramírez (Desamparados, Costa Rica, 1997). Poeta, filólogo y docente universitario. Finalista Premio Adonáis de Poesía 2025, Segundo premio de Ensayo Juegos Florales Hispanoamericanos 2025, Segundo premio de Poesía Juegos Florales Hispanoamericanos 2024, Primer Lugar Certamen Nacional Brunca 2018, entre otros reconocimientos. Ha publicado Entropías (NYPP,​​ Estados Unidos,​​ 2018), Adamar (Poiesis editores,​​ Costa Rica,​​ 2020), Terra Incognita (Editorial Arboleda,​​ Costa Rica,​​ 2021), Mal agüero (La Chifurnia,​​ Honduras,​​ 2025) y Libro de la tartamudez (Rialp,​​ España,​​ 2026). Fue coordinador y editor general de la Antología Y2K (2018) y de la Antología Nueva Poesía Costarricense (2020) publicada por el Ministerio de Cultura de Costa Rica.

 

 

 

 

 

 

 

 

Mariposa nocturna

 

Igual a una mariposa nocturna​​ 

que solo despliega sus alas bajo la sombra

este lenguaje que te ofrezco no existe para el sol​​ 

(Solo saben leerlo los fantasmas)

 

Aquí te lo pongo

para que encuentres en él​​ 

un ojo pleno hacia tu ojo

Un manuscrito con tinta de sed​​ 

 

Así

igual que aquella mariposa nocturna​​ 

bajo la gran sombra del tiempo

aquíahora

a tu noche hoy ofrezco mis lenguajes.

 

 

 

 

 

 

 

El padre tartamudo

 

Las palabras de mi padre

temían a su propio eco

De su boca heredé esas palabras

―solo esas―

piezas incapaces

de construir cualquier puente

o destino

 

Este idioma solitario

tan cargado de piedras y alacranes

ahora que intento revelarlo contra el fuego

se aparta cobarde de mi pulso

 

(No sabe mentir la vida

Nada supo de la vida mi padre)

 

Algunas tardes su recuerdo

hace una estaca con mi boca

Me ata la voz a sus cenizas.

 

 

 

 

 

 

 

Escribir casa es fácil

 

Sin la necesidad de imaginar un espacio exacto

uno puede dejarse llevar por el embrujo

tejer una palabra​​ Casa​​ sin riesgos ni delirios

sin fantasmas detrás de los muebles

sin niños corriendo del salón al patio

 

Pero pronunciar​​ Casa​​ es otra cosa

Hay en la pronunciación un alma terca que se resiste

al mundo de las palabras dichas

y entonces el hablante cae en tentación

 

Comienza a imaginar un tepezcuintle o un desierto

justo en el instante en que debe conjugar

las paredes de la​​ Casa

 

Se cuestiona cuál sería el tono y el ritmo

necesarios para tejer esa forma imposible

―la forma de una​​ Casa​​ habitable―

 

Y justo antes de iniciar sus pilares

no puede no pensar en la muerte de Abuela

(en lo que significa morirse en serio)

 

y la​​ Casa  la​​ casi-casa

comienza a agrietarse de raíz

y entonces la idea se vuelve triste

la idea más triste de la historia

sin habitaciones

sin ventanas.

 

 

 

 

 

 

 

El niño tartamudo

 

Una vez deshecho lo no dicho

se dispone el niño tartamudo a observar su propia sombra

a sentir el peso del lenguaje retratado en su figura

esa otra gravedad que clava

su cuerpo al suelo

y le carga de tornados la mandíbula

y le baña la frente con agua-de-la-mala

solo para verlo temblar

solo para sentirlo temblar ante la palabra NADIE

 

Pero llegará la hora ―aún no lo sabe―

en que la boca se le vuelva pez

y sea el mundo un mar de verbos

al que pueda entregarse

sin el rayo de su padre partiéndole la cara

 

Tan solo un niño que se posa ante el mundo

para decir aquello que se dice

cuando todo parece aquietarse

y la lengua responde a su amo.

 

 

 

 

 

 

 

Conjuro

 

Sea entonces esta lengua​​ 

cura y olvido

para la herida que tuvimos como​​ Casa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Librería

También puedes leer