Pilar Vilcapaza Masco (Azángaro, Puno, 1990) es autora de Génesis Mujer (2013), Diarios de una Eromaniaca (2015), Cuervo Azul – Pájaros Huérfanos (2018) y Mama Hampi (2022). Ha sido antologada en España y América Latina, y participó en festivales internacionales de poesía en Italia, Perú y Bolivia. Su obra articula cosmovisión andina, memoria colectiva y voz femenina, consolidándose como una de las representantes emergentes de la poesía contemporánea del altiplano. Su estilo se distingue por integrar la tradición andina con lenguajes poéticos contemporáneos.
Manifestaciones y leyendas del trueno
I TUNUPA / CONJURO
Tunupa es como el viento frío
que arde en el regazo de los rayos del tiempo.
Baila en el ombligo del lago Titicaca,
donde los relámpagos convocan
al horizonte de Orión.
¿Es un señor?
¿Es un dios?
¿O es un niño eucalipto?
Mientras
le extiendo
parawitas de afecto,
la rueca
de la nevada
gira mansamente.
Y en las pampas
del Allin Qhapaq
nacen mujeres
fogosas y fuertes.
De nuestros vientres se tejen
cuchillos de amor.
En el fin del mundo
todos los conjuros llaman al estruendo.
Tunupa, rikuyta munani, (Tunupa quiero verte),
¡Hamuy! (¡Ven!)
Kay pachapi kani, (aquí encima estoy),
¿Qan, maytataq purishanki? (¿tú, donde andas?)
¡Silencio!
Los zorrinitos rompen
esos charanguitos
que bailan,
esas cuerdas
que se beben
al sol en la estepa lunar
de tus ombligos.
Mirémonos
en silencio niño de los eucaliptos.
¡Shu...!
No quiero despertar.
Quiero despeinarme
el cabello del sol,
cuando tú ríes o lloras.
II
Hamuy chiri uchuhina/ Ven como el ají.
Hamuy, tusuykusunchis/ Ven bailaremos
k’usillu hina asisunchis/ como los monos reiremos
¡Hamuy!/ ¡Ven!
Paqarisunchis ñuñupataypi/ Amaneceremos encima de mis pechos.
Upyaykuway q’uñi lichitahina/ Bébeme como a la leche tibia.
Desde el khapia,
el ukumari silba el eco
de la cantuta
enamorada
¡Soy tu amante que mira de lejos,
soy tu amante que quiere comprar luciérnagas
a la muerte para esas sombras
en celos que te preparo!
quiero enredarte
en mi suerte
tu tiempo roto en mi vientre,
en el sur y el norte de Orión
me fijan con tu oriente.
¿Iman kanki?, ¡pitak kanki!/ ¿Quién eres?, ¡qué eres!
Kaypi kashanki wawa jina jamunki/ Aquí estás, vienes como una criatura
Saltas cargando
estaciones inquietas que ruedan
llamas doradas
para ofrecerme tus cortejos,
misterioso amante
dejaste una trampa
que rompe las ruinas del destino,
abre el camino
máscara del saq´ra
para romper la distancia.
En la fiesta del fin del mundo
existe una puerta llamada Amaru Muru.
Esa es la casa de Amaru.
III AMARU/ ΚΑΥ ΡΑΤΑΡΙ/ UKURIMUN
Los wititis se casan en la casa del cóndor,
Amaru ukurimun ¡Kaypi kashan!
(Amaru ha aparecido !Aquí esta!)
Nosotros seremos los padrinos
en la viña de Amaru
todos cantamos lento y bien harto
Como aquellos lequechos
que encienden en el cielo roto
y las vuelven a empollar con los eleusinos
por un rincón al instante del mono extasiado
que mira para casarse
a la hija de Tunupa
princesa WillKa, séptima hija de los dioses
somos los padres del cielo y su madre de los inframundos.
Mach'aqhina pampaman uraykusun,/ Como serpientes bajemos al suelo,
makinta mañay Amaru,/ pídela en mano Amaru,
Willka suyan p'unchaywan tutawan huñunanta,/Willka espera la conjunción del día y la noche
tukuchinapaq hinaspa paqarichinapaq./para destruir y crear
K'anchayniyki pisiwanmi, Payqa tutam../ falta tu luz, ella es la noche.
soy una estepa
de cantuta herida
que creció en la ficción
en la montera de su madre
se olvidó
el azúcar en su leche.
Cantutita, guitarrita de las piedras,
aplaudan a esta wawa que se duerme
En el Ukhu pacha con el Ukumari.
Es la noche donde canturreamos esas wifalas
deidad del agua o del fuego, del viento o la tierra,
te alaban los demontres de mi padre.
Chaymanta sirinakuna/ Entonces las sirenitas
Titikakapi takispa muyurinku,/van cantando por el titikaka
nisunkiku: qampaq kicharinku,/Diciéndote que te abren
kay Intipa q'uñi uku pachanta,/ el infierno cálido de este sol,
Killahina Awernu, chhirikunata paskaq,/Averno como la luna, que abre el hielo
pacha tukukuypi./en el fin de los tiempos
IV TONADA
DE UN SA’QRA
No tengo miedo
de tu cuerpo encrespado,
cántame muy despacio
sa’qra,
las fogatas ríen
en el aliento de tu ardor.
Te miro en secreto y con hambre
sin saber tu cuerpo arrogante
Tintinea animal de fuego,
sacude el Cancharani,
tus latidos cuartean el Allin capacc,
Mientras tú bebes constelaciones hebrías
el Misti te envidia
tu trueno es un sueño fecundo/
te sientas en aquella silla
del crepúsculo
de Layqaqota
y yo soy
el desierto de la luna en jade
del titikaka,
c
u
e
l
g
o
en tu cuello
tibio.
En tanto
tus mineros burlan de ti
Sa’qra,
porque tu piel derrite
la lluvia hambrienta
de mi risa
mansa,
enrosquémonos
en sus miedos
para liberarlos de sus desgracias,
vida de cultores falsos como Almagro o Pizarro.
maldigamos el Partenón
o una iglesia pagana de mil pactos,
donde fenecieron infinitos esclavos caídos
en el espejo agónico de Sodoma y Gomorra
inventaron ideas para freírnos
¡Mentiras, Tunupa!
¡Oh, Sa'qra!
Entona este canturreo,
en tanto destruyamos de regodeo
estos sueños de risas suaves
de vírgenes
y herejes.
Soy una china,
una Sa’qra,
me tocó aquí, risueña pasña,
suave y despacio,
como el final de los templos
que cierran círculos.
¡trenzemos a los ayarachis!
que desnudan flores calatas
tonadilla de malvas amarillas
que despiertan
salvajes imillitas
de muslos que engendran
el origen del Kon,
diurna ave,
como el hiruchullo de las puertas petreas
o el alqamari rapaz,
anuncian el trueno del Tunupa.
Mientras ríes y ríes en la fe de un rito de iglesia pagana
en tu tráfico de colores ilícitos
*muertos piden oro, metales y brujas blancas
huelen el infierno de los cielos
ignorando la luz de tu noche,
bebiéndose la fe de los inocentes.
¿Pikunataq paykuna, Sa'qra?/ ¿Quiénes son ellos, Sa’qra?
¿Paykunachu uchuy saqrakuna?,/ ¿Acaso ellos son pequeños demonios?
qanmanta k'anchayta mañaqkunku/que te piden luz
Las velas se encienden
en tectónicas llagas de rituales en plata
un cura se enciende fuego mientras
atrapa hostias y bellas sacerdotisas verdes
de las diablas de vírgenes sin vientre de yeso.
no existe dios que correspondan los llantos
a ninguno lo recuerdan,
más que tu presencia dominante sa’qra,
los tienes acostumbrados a devorarlos
cuando atrapan sus sueños
¿Qanchu icha paykunapa hampin kanki, / ¿serás acaso su medicina
ichapis paykunapa ch'innin? / o su silencio?


