Poesía peruana: Pilar Vilcapaza Masco

Leemos algunos textos de ls poeta peruana Pilar Vilcapaza Masco (1990), incluidos en Tunupa, dios del tiempo. En 2022 publicó el poemario Mama Hampi (2022).

 

 

 

 

Pilar Vilcapaza Masco (Azángaro, Puno, 1990) es autora de​​ Génesis Mujer​​ (2013),​​ Diarios de una Eromaniaca​​ (2015),​​ Cuervo Azul – Pájaros Huérfanos​​ (2018) y​​ Mama Hampi​​ (2022). Ha sido antologada en España y América Latina, y participó en festivales internacionales de poesía en Italia, Perú y Bolivia. Su obra articula cosmovisión andina, memoria colectiva y voz femenina, consolidándose como una de las representantes emergentes de la poesía contemporánea del altiplano. Su estilo se distingue por integrar la tradición andina con lenguajes poéticos contemporáneos.

 

 

 

 

 

 

 

Manifestaciones y leyendas del trueno

 

 

I ​​     TUNUPA / CONJURO

 

 

 

Tunupa es como el viento frío
que arde en el regazo de los rayos del tiempo.

Baila en el ombligo del lago Titicaca,
donde​​ los relámpagos convocan
al​​ horizonte de Orión.

¿Es un señor?
¿Es un dios?
¿O es un niño eucalipto?

Mientras​​ 

le extiendo

​​ parawitas de​​ afecto,
la rueca​​ 

de la nevada

​​ gira​​ mansamente.

Y en las pampas

​​ del Allin Qhapaq
nacen mujeres​​ 

fogosas y fuertes.

De nuestros vientres se tejen
cuchillos de amor.

 

En el fin​​ del mundo
todos los conjuros llaman al​​ estruendo.

 

Tunupa, rikuyta munani,​​ (Tunupa quiero verte),

¡Hamuy!​​ (¡Ven!)

Kay pachapi ​​ kani,​​ ​​ (aquí encima estoy),

¿Qan, maytataq purishanki? ​​​​ (¿tú, donde andas?)

 

¡Silencio!
Los zorrinitos rompen
esos charanguitos​​ 

que bailan,
esas cuerdas​​ 

que se beben
al sol en la estepa lunar
de tus ombligos.

Mirémonos
en silencio​​ niño de los eucaliptos.

​​ ¡Shu...!

No quiero despertar.
Quiero​​ despeinarme
el cabello del sol,
cuando tú ríes o lloras.

 

 

 

 

 

 

 

II

 

 

 

Hamuy chiri uchuhina/​​ Ven como el ají.

Hamuy, tusuykusunchis/ ​​​​ Ven bailaremos

k’usillu hina asisunchis/​​ como los monos reiremos

¡Hamuy!/​​ ¡Ven!

Paqarisunchis ñuñupataypi/​​ Amaneceremos encima de mis pechos.

Upyaykuway q’uñi lichitahina/ ​​​​ Bébeme como a la leche tibia.

 

Desde el khapia,​​ 

el ukumari​​ silba​​ el eco

de la cantuta

enamorada

¡Soy tu amante que mira de lejos,

soy tu amante que quiere​​ comprar luciérnagas

a​​ la muerte​​ para​​ esas sombras​​ 

en celos​​ que te preparo!

quiero enredarte

​​ en mi suerte

tu tiempo roto en mi vientre,
en el​​ sur y el norte de Orión
me fijan​​ con​​ tu oriente.

 

¿Iman kanki?,​​ ¡pitak kanki!/​​ ¿Quién eres?, ¡qué eres!

Kaypi kashanki​​ wawa​​ jina jamunki/​​ Aquí estás, vienes como una criatura

 

Saltas​​ cargando​​ 

estaciones inquietas​​ que​​ ruedan

llamas doradas

para​​ ofrecerme tus​​ cortejos,

misterioso amante

dejaste una trampa

que rompe las ruinas del destino,

abre el​​ camino

 ​​​​ máscara del​​ saq´ra

para romper la distancia.

 

En la fiesta del fin del mundo

existe una puerta llamada Amaru Muru.

Esa es la casa de Amaru.

 

 

 

 

 

 

 

 

III ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ AMARU/  ​​​​ ΚΑΥ  ​​​​ ΡΑΤΑΡΙ/  ​​ ​​ ​​​​ UKURIMUN

Los wititis se casan en la casa del cóndor,

Amaru ukurimun ¡Kaypi kashan!

(Amaru ha aparecido !Aquí esta!)

 

Nosotros seremos los padrinos

en la viña de Amaru

todos cantamos lento y bien harto

 

Como aquellos lequechos

​​ que​​ encienden​​ en el cielo roto

y las vuelven a empollar con los eleusinos

por un rincón al instante del mono extasiado

que mira para casarse

a la hija de Tunupa

princesa WillKa, séptima hija de los dioses

somos los padres del cielo y su madre de los inframundos.

 

Mach'aqhina pampaman uraykusun,/​​ Como serpientes bajemos al suelo,​​ 

makinta mañay Amaru,/​​ pídela en mano Amaru,​​ 

Willka suyan p'unchaywan tutawan huñunanta,/Willka espera la conjunción del día y la noche​​ 

tukuchinapaq hinaspa paqarichinapaq./para destruir y crear
K'anchayniyki pisiwanmi, Payqa tutam../​​ falta ​​ tu luz, ​​ ella es la noche.

 

 

soy una estepa

de cantuta herida

que creció en la ficción

en la montera de su madre

se olvidó

el azúcar en su leche.

 

Cantutita, guitarrita de las piedras,

aplaudan a esta wawa que se duerme

En el Ukhu pacha con el Ukumari.

 

Es la noche donde canturreamos esas wifalas

deidad del agua o del fuego, del viento o la tierra,

te alaban los demontres de mi padre.

 

Chaymanta sirinakuna/​​ Entonces las sirenitas​​ 

Titikakapi takispa muyurinku,/van cantando por el titikaka

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ nisunkiku: qampaq kicharinku,/Diciéndote que te abren

kay Intipa q'uñi uku pachanta,/​​ el infierno cálido de este sol,

Killahina Awernu, chhirikunata paskaq,/Averno como la luna, que abre el hielo

pacha tukukuypi./en el fin de los tiempos

 

 

 

 

 

 

 

 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ IV  ​​ ​​ ​​ ​​​​ TONADA

DE UN SA’QRA

 

No tengo miedo

de tu cuerpo encrespado,

cántame muy despacio

saqra,

las fogatas​​ ríen

en​​ el aliento de tu​​ ardor.

Te miro en secreto y con hambre

sin saber​​ tu​​ cuerpo​​ arrogante​​ 

Tintinea​​ animal de fuego,

sacude​​ el​​ Cancharani,

tus latidos​​ cuartean​​ el Allin capacc,

Mientras tú bebes​​ constelaciones hebrías

​​ el Misti​​ te envidia

tu​​ trueno​​ es un sueño​​ fecundo/

te sientas en aquella silla

del crepúsculo

de Layqaqota

y yo soy

el desierto​​ de la luna en jade​​ 

del titikaka,

c

u

e

l

g

o

en tu cuello

tibio.

En tanto

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ tus​​ mineros burlan de ti

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ 

Sa’qra,

porque tu​​ piel derrite

la lluvia hambrienta

de​​ mi​​ risa

mansa,

enrosquémonos

​​ en sus miedos
para liberarlos de sus desgracias,
vida de cultores falsos como Almagro o Pizarro.
maldigamos el Partenón
o una iglesia pagana de mil pactos,
donde fenecieron infinitos esclavos caídos
en​​ el espejo agónico de​​ Sodoma y Gomorra
inventaron ideas para freírnos
¡Mentiras, Tunupa!
¡Oh, Sa'qra!
Entona este canturreo,
en tanto destruyamos de​​ regodeo​​ 
estos sueños​​ de​​ risas​​ suaves
de vírgenes
y herejes.

 

Soy una china,​​ 

una Sa’qra,

me tocó aquí,​​ risueña pasña,

​​ suave y despacio,

como el final de los templos​​ 

que​​ cierran​​ círculos.

¡trenzemos a los​​ ​​ ayarachis!

que desnudan flores​​ calatas

tonadilla de malvas​​ amarillas

que​​ despiertan​​ 

​​ salvajes imillitas​​ 

de muslos que​​ engendran

el origen del​​ Kon,

diurna ave,
como el hiruchullo de las puertas petreas
o el alqamari rapaz,
anuncian el trueno del Tunupa.

 

Mientras ríes y ríes en la fe de un rito de iglesia pagana

en tu tráfico de colores​​ ilícitos

*muertos ​​ piden oro, metales y brujas blancas

​​ huelen el infierno de los cielos​​ 

ignorando la luz de tu noche,

bebiéndose la fe de los inocentes.

 

 

 

¿Pikunataq paykuna, Sa'qra?/​​ ¿Quiénes son ellos, Sa’qra?

¿Paykunachu uchuy saqrakuna?,/​​ ¿Acaso ellos son pequeños demonios?​​ 

qanmanta k'anchayta mañaqkunku/que te piden luz

 

Las velas se encienden​​ 

en tectónicas llagas de rituales​​ en plata

un cura se enciende fuego mientras

​​ atrapa​​ hostias y bellas​​ sacerdotisas verdes​​ 

de las diablas​​ de vírgenes​​ sin vientre de yeso.

 

no​​ existe​​ dios que​​ correspondan​​ los​​ llantos

a ninguno lo recuerdan,

más que tu presencia dominante​​ saqra,

los tienes​​ acostumbrados a devorarlos

​​ cuando​​ atrapan​​ sus sueños

 

¿Qanchu icha paykunapa hampin kanki, /​​ ¿serás acaso su medicina

​​ ichapis paykunapa ch'innin? /​​ o su silencio?

 

 

 

 

 

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