Greta Sibling (Barcelona, 1995) es una poeta catalana, graduada en Lettres Modernes por la Sorbona y en Lengua y Literatura Españolas por la UNED. Su primer libro, Ecografia (Galerada, 2024), fue galardonado con el 60.º Premi de Poesia Amadeu Oller por unanimidad —por primera vez en la historia del certamen— y lo ha seleccionado el Institut Ramon Llull para promocionar la literatura catalana en el extranjero. Poemas suyos aparecen publicados en las revistas norteamericanas Poetry Northwest (2025) y The Georgia Review (próximamente, 2026) con traducción al inglés de Marialena Carr. Destaca su espectáculo de poesía escénica ECOGRAFIA (con Xevi GaTa, Martí Torras y la colaboración de la Sala Beckett). Greta ha actuado en la Filmoteca de Catalunya, el Festival Barcelona Poesia y el Arts Santa Mònica, entre otros escenarios, y fue la artista inaugural del Festival Floral y del Festival Poetrónica 2026.
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En febrero de 2024 leí el primer poemario de Greta Sibling (por aquel entonces aún inédito), y me asombró encontrarme con una voz tan radicalmente personal. Un año más tarde, en primavera, disfruté leyendo y revisando a cuatro manos la versión que nos ocupa, vertida al castellano por la propia autora. Ecografía es el fruto de una escritura originalísima, muy fresca y sustantiva, atenta a lo esencial, madura. Es también un libro profundo, que aborda el tema antropológico de la relación madre-hija, el amor y la pregunta de «qué hacemos aquí». La sombra de la madre ausente y del amor inasible es el doble hilo conductor de estos poemas de alto impacto y refinado erotismo, donde convergen deseo y cicatriz. «Quién encenderá el mordisco / quién absorberá / tanta melancolía blanca», se pregunta una de las voces en la confusa noche de los fósforos. En «El desayuno», el sujeto lírico nos confiesa: «Me bebo el vaso de leche / y el hombre / hasta que reboso / de blanco y de dudas». El yo poético busca refugio en el poema breve, que tiende a la línea clara y a una aparente sencillez rica en metáforas, y lo hace también volviendo a las raíces, dejando oír —con un gran dominio del ritmo— los ecos de la tradición asimilada, que conduce desde los líricos griegos arcaicos hasta Ezra Pound, García Lorca y Luis Cernuda, pasando por los bosques de los cuentos. Catorce de estos poemas, por primera vez en nuestra lengua común, son los que hoy publica Círculo de Poesía, y con ellos la joven poeta, después de irrumpir en la escena poética catalana, se da a conocer en la lengua de Cervantes. Lo hace con su estupenda Ecografía, cuyos resultados médicos y poéticos no pueden ser más alentadores.
LUIS ALBERTO DE CUENCA
Ecografía es un poemario espléndido de Greta Sibling: es el eco escrito de su creadora, que sabe bien, como Narciso, que lo que busca no está en parte alguna (quod petis est nusquam). Pero también sabe que lo importante no es el logro, sino el intento, la lucha, la agonía; y por eso nos muestra esa resonancia de su interior, con palabras de siempre que llevan trajes totalmente nuevos, que sorprenden, que atraen, que maravillan y que a menudo duelen porque se funden con lo que el lector de pronto descubre como suyo o porque imagina –con melancolía desesperada– lo que podría haberlo sido.
ROSA NAVARRO DURÁN
Me han dejado descalza en este bosque
y dicen que soy una mentirosa.
Yo ya sé hacer letra cursiva y volteretas
pero las hormigas me suben como hombres
por las piernas y yo quiero irme a casa
y no puedo moverme y está anocheciendo
y no quiero llorar porque ya soy mayor
y dirán que los echo de menos.
La noche sin fronteras
se embosca entre las ramas
en cuclillas.
Cuando la niña nos mienta
le bajaremos las bragas
y le daremos bien fuerte
en los muslos y en el trasero.
Ese suave vaivén
de frazadas de nido
blandas y blancas.
Yo corro por bosques y veredas
y tú eres todas las zarzas
que se me clavan.
Han tenido que darme veintitrés puntos
en el vientre
para tapar la zanja de aquel rayo
que desgarró la casa de una ventana
a otra.
El ombligo abierto a la tormenta
y al alambre de espino
y a tus caricias madre.
Greta no tengas miedo
de la noche / la oscuridad
la llevas dentro.
En la noche de los fósforos
los nombres y los vientres
se confunden.
Quién encenderá el mordisco
quién absorberá
tanta melancolía blanca.
Dislocando gemidos redondos
en cuclillas
el bebé
que la madre no querrá
desgarra
la placenta.
Me he extirpado
de ti
pero en el vientre aún cargo
tu secreto
así que no termino
de matarte.
Serial Inhabitation
Sin madre
y sin amor
soy una sucesión
de casas
que me tiemblan.
Manifiesto
Quizá los poemas
tendrían que ser siempre así:
breves como un sorbo
inesperados como un corte
de digestión.
El desayuno
Me bebo el vaso de leche
y el hombre
hasta que reboso
de blanco y de dudas.
(Arquíloco decía te busco
sin dejar de hacer presagios.)
La noche es extrema.
Contra la ventana cerrada a los abismos
el torso que te esculpe es preciso y fuerte.
Tan llena voy de agua tan colmada
que pienso que has venido
solamente a saciarte.
Bajo el edredón de tu casa
olemos a canela y avellanas.
Yo soy un gato asilvestrado
y tú un golden retriever
y no ladras
y buscas tetas llenas
dulces como membrillos.
Y querrás tener hijos
con los ojos azules
o ponernos lentillas.
I Love Your Galaxy
Me has dicho que te encanta
mi galaxia de poemas
y que podrías habitarla.
Y yo te explico que en griego
eco es también casa
y me trepas al ombligo
por besos pequeños y mojados
y quiero que me cubras
de tinta y de tus marcas.



