El miedo de una guerra
duerme con nosotros
aunque hayan pasado años,
aunque la vida sea otra
el miedo de una guerra
nos besa los ojos
todas las noches.
Cierre los ojos y escuche a los fantasmas,
quizá usted tenga que entregar un mensaje.
–Me llamo Laura y tengo miedo
siempre estoy en la puerta de mi casa
dígale a mi padre que ese miedo que siente
cuando está a punto de abrir la puerta
soy yo pidiéndole que me deje
entrar de nuevo.
El silencio no existe
el silencio son los nombres nómadas
que algún día fueron cuerpo.




