Espiga de cera
afuera vientos de tambor de cuero, en algoritmos. La chispa de fogatas se expande, como si fuera la última vez. Se hace visible esta migración desde aquellos bordes. Un abanico de frutas jalan encajes de cerón donde se afirma el turno de las manos, aprietan el filo de un abeto de celosías, adentro calan fajas con una relación sin final y una suma de veta que nos lleva hacia una estación en donde se fija el rumor imposible —el origen de juncos graniza de gozo y ternura—
en la estancia: un osario de ánima canta la cima del faro, emerge la poza de glóbulos. En la casa de arriba, hay filamentos de tambor; germina la ecuación espiral de imanes: se impregna en manantial de hilos. Intemporal. La selva de carrizo hace la escala seminal de cerbatanas. Diurno. Hileras de quinua. Números gráficos del orto invisible. El origen del día nos mira literal, desde la cumbre resplandece sobre la sucesión de líneas crípticas develándose en la sombra del yeso
La onda
estoy delante de mi soga, que desaparece de los manantiales: las alas de mariposas, de coleópteros como hojas de árboles. la tarde es la ceniza. en medio del patio hay adobes amontonados, piedras tendidas, pájaros: trinan. en este otro hay niños demacrados que lamen sus manos y destruyen sus venas. después se sientan y miran hacia arriba y corren detrás de nadie
Signos espirales
en el nombre rojo de los signos: trinos de maíz. horizontes de la sombra se envanece de hilos, hogueras pífanos. tambores de aquella lengua de polígonos paralelos de puquinas. el puma se mira de otra visión de felinos. escala de pozos. el viento vilano, alumbra de la sombra. en esa lámpara florecen ombligos de casa. en esas hojas de coca sorbo el néctar coxal. cuelgan mantas, uno tras otra: sembríos de papa. en otra línea de búhos: círculos. en la segunda línea espiral, hebras emiten de la vía láctea. círculo de agujeros invisibles, de lana. follaje a cimas: me puse orejas de mayra y destellos de parra. oráculos de agua: emerge la oralidad de peces, de ikaros. nudos son planetas. se extingue la espiral del sol a un sudario de combis y una franja de olvido se elimina en el zinc de una corteza
La dimensión del tiempo
sirio de hoyos, emergen peciolos de río. esta mañana enderezo caminos de ánimas donde la visión de luces se anega. casi inmanente, me apego al muro de mi carne. la candela de mis ojos pende la llama, hilos que tejen la pira del agua. el tono del juego tañe sobre quipus de la ocarina. gorjeos en el corso de mis vómeres la música. mis ojos viajan y afloran qañiwas binarias, dando origen al misterio. ideología de espejos imagina: ortigas, geranios, eucaliptos. atizan osamentas de arco iris. la sombra de mis ánimas. allá lejos, los pájaros grises. la muerte me verá en otra tiza sinfónica




