Ignacio Aru (Costa Rica, 1999 – Ciudad de México, 2025). Fue ganador del premio internacional de cuento de Fundación Mapfre (España 2014); en poesía fue ganador del Tercer lugar del premio Nacional de Poesía Letra Joven (Costa Rica, 2017) y del Primer Lugar en el Premio Literario Brunca de la Universidad Nacional. Publica su primer libro Lupercalia (México, 2020) y su segundo Catorce días bajo la nieve (Costa Rica, 2021). Estudiante de Derecho de la Universidad Hispanoamericana. Incluido en la Antología Nueva Poesía Costarricense (Costa Rica, 2020) y en la Selección Siete Poetas de Costa Rica (México, 2023), entre otras publicaciones.
Adiós
A Fadir Delgado y Carlos Villalobos
A la Generación Fáustica
Una voz
me pregunta por qué duermo
Luego
desaparece como un hombre oscuro
dimensional
Me insulta
quiere golpearme la frente
Las visiones
de mi altura desprendiéndose
se multiplican
De los balcones
cuelgan serpientes
Quisiera
arrancarme las uñas
Un animal doméstico no necesita garras
Siento que podría quebrarme un dedo
y no me dolería
Soy el amo de los conejos
sus ojos
miran nerviosamente
Pienso en la reclusión
Todos son hóstiles
Mi madre quiere ofrecerme un cuchillo
lo desliza sobre mi nombre
le abre las venas a
"Ignacio"
Estoy enroscado en alguna llama
del vientre del fuego
y no sé hacia dónde voy
Los sabuesos irrumpen entre la niebla
sus quejidos dicen
que han rastreado a un hombre oscuro
que han olfateado a un hombre oscuro
Es una cacería
pero el ciervo es invisible
Aquí estoy
un día simplemente lo supe
Demonios de vidrio
quieren que me incruste en sus corazones
No deseo continuar
Tengo un exceso de magia
Monstruos
Amor
Libelo
Nada
Ya no tolero esta desconfiguración
OSCURA ADIVINANZA
Dos caballos corren uno al lado del otro
y cada tanto el negro se adelanta al de color verde
El verde de pronto toma una ligera ventaja
para ser nuevamente rebasado
Las riendas llevan mis manos
El carruaje es el cerebro de otro
Estos días
acostumbro a poner mi mano sobre el corazón
como quien la posa sobre la cabeza de un perro
para que se calme
Si hubiese podido nacer como otra criatura de la Tierra
los dioses también me habrían arrojado
a ser un escorpión en el desierto
un león marino en el ártico
un zorro en la montaña
Un halcón en su nido
Siempre aislado
el acechador busca sobrevivir del otro
Deja que la barcaza negra se hunda
deja que las estrellas negras la incendien
los animales ya arrastran la presa
de lo que ocultaba
entonces deja que aúllen
El hombre oscuro
de nuevo el hombre oscuro
quiere mi dentadura
deja que sonría
Incluso yo
puedo oler
mis propios huesos
Mi sangre tiene alas blancas
Me he oscurecido
imagen del fondo
sonrío con dientes de ónix
Hombre oscuro
alas cobijan a las mías
Un sello para mi voz
Adiós
(Escrito en el mes de agosto, 2025;
publicado por primera vez en Revista Liberoamérica)






