Nueva poesía de Chiapas: David Granados

Leemos nueva poesía de Chiapas en un dossier preparado por Izhar León. En una nueva entrega de esta serie, leemos los poemas de David Granados (1974). Publicó De algún modo pasa desapercibido (UANL, 2025).

 

 

 

 

David Granados (Monterrey, Nuevo León; 1974). Editor y poeta. En el año 2017 fue publicado en dos ocasiones por la Editorial Canto del Libro. Sus poemas y cuentos han sido publicados en diversos sitios online. Algunos de sus poemas fueron traducidos al catalán por la Revista Poémame. En junio del 2022 ganó el primer lugar en la primera edición del Concurso Estatal de Poesía Arturo Mariño, organizado por el poeta y maestro, Eligio Coronado. En el 2020 lanzó su librería online llamada Funámbulo, la cual está especializada en promover los títulos de las mejores editoriales emergentes de México. En el 2022 Funámbulo se convierte en Editorial, la cual lleva hasta la fecha 19 títulos publicados. En el 2025 su poemario “De algún modo pasa desapercibido”, fue publicado por la Editorial Casa Universitaria del Libro UANL.

 

 

 

 

 

 

 

TAL VEZ ESCRIBIR ESTE POEMA SEA UNA TRAICIÓN.

Terminé siendo el náufrago​​ 

que incendió su nave

para alumbrar la noche.

 

 

 

 

 

 

 

 

CADA DÍA ES UN MONUMENTO

que hay que derribar

y yo siempre

lo derribo demasiado tarde.​​ 

 

 

 

 

 

 

 

HE DE RECONOCER QUE TE APRENDÍ ALGUNAS COSAS.

Por ejemplo:

que no se puede huir

sin descuidar alguno de nuestros órganos.​​ 

Que la noche no se cansa de buscar nuestros defectos.​​ 

 

Te aprendí algunos trucos

hasta convertirme en un mal trazo de tu mano.​​ 

Que siempre hay algo por reparar en casa,

una tubería

un enchufe

alguna llave

una grieta que incomode a la vista.​​ 

 

Que el poema surge en el polvo de los retratos.​​ 

 

Y al contemplar​​ 

aquella grieta que delinea tu nombre,

las tuberías

los enchufes

las goteras de la casa

me incomodan estas horas,

así como incomoda mi rostro sumergido

frente al espejo ennegrecido del recuerdo.​​ 

 

 

 

 

 

 

 

LA NOCHE ES LA PREGUNTA

que incendia todas

las respuestas,​​ 

la memoria es lluvia

y nuestros nombres​​ un desierto

que cargamos en la espalda.​​ 

 

 

 

 

 

 

 

 

DIGAMOS QUE HE APRENDIDO A CONTEMPLARTE A LA DISTANCIA.​​ 

Mientras caminamos rumbo al auto

y dejamos atrás el mismo restaurante de los martes

adivino tus gestos,​​ 

tu movimiento de cejas y esa forma de tocarte el rostro

cuando tienes sueño.

Quizá sea mi oficio, la terquedad de mi nostalgia

o mi colección de despedidas,​​ 

pero he desarrollado la destreza de evocarte

como un sueño interrumpido

o una derrota anticipada,

de ir un paso atrás cuando caminamos rumbo al coche

y dejamos atrás el mismo restaurante de los martes,

con su reciente remodelación y su aumento significativo​​ 

de clientes y de precios,

con sus nuevos murales y variedad de tragos.

¿Será que ya no es el mismo restaurante?

– Lo pienso mientras enciendo el auto –

 

Tal vez ahí puede haber un poema,

encerrado en el mismo sitio que ahora luce diferente,

en esta ciudad de grandes edificios

con su mecánica rutina

de hastíos y arrebatos.​​ 

O quizás – y lo más probable – es que

el poema se encuentre aquí,​​ 

en el vacío que dejarás en el asiento del copiloto

cuando entres a tu departamento

y yo me quede

con la retórica gastada

bajo el peso del argumento irrefutable

de la hoja en blanco que llamamos porvenir,

de aquellos días

cuando dejamos de reconocernos.​​ 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y YO TE OBSERVO CON DETENIMIENTO,

como quien espera en una esquina

a que se abra el mundo.​​ 

 

 

 

 

Dossier Poetas de Chiapas

 

Jorge Daniel Gordillo Yáñez / Edith Alondra Varela RuizPaola López López

 

 

 

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