Cuerpo Quebrado Lumbre de Esmeralda Torres (Venezuela). Libro ganador del Premio Casa de las Américas 2025.

Esmeralda Torres (Ciudad Bolívar, Venezuela, 1967) Poeta y narradora venezolana. Es licenciada en castellano y literatura por la Universidad de Oriente. Ha desarrollado una carrera basta en el campo literario en venezuela y latinoamérica recibiendo premios tanto en su narrativa como en su obra poética. Recientemente con su libro Cuerpo quebrado Lumbre resultó ganadora del Premio Literario Casa de las Américas 2025 este lha sido publicado este año 2026 en Venezuela por Monte Ávila Editores.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La selección de los presentes poemas de Cuerpo Quebrado Lumbre de Esmeralda Torres fue curada por nuestro editor asociado Zorian Ramírez Espinoza.

 

 

 

 

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Una lumbre de bestia orilla en lo seco.

Dentro se empiedra una cicatriz gruesa.

En filo su garganta gotea. Es de navaja.

Entrecortada la voz escurre hacia el suelo.

Un olor a celada se cuela de las piedras.

 

 

 

 

 

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Algo avanza denso y constante. Se presiente.

Los pájaros chillan y se dispersan.

Nada los ataca, por lo menos no se ve.

Hay que hablar bien de los muertos.

Pedir con devoción que nos mantengan un tiempo más.

La crueldad es lo que se pierde al infinito.

Los recuerdos alegres provocan mayor tristeza.

Por más alto que subamos nunca estaremos a salvo.

 

 

 

 

 

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Sabe que nada ha de salvarla porque imposible

la palabra hace giros y se aleja. Porque el otoño

ha desplegado los rojos que enceguecen. Nada más.

 

Sabe que nada ha de salvarla porque han atado

con plomo sus tobillos para el viaje. A la deriva

se deja ir, aunque sus pies sigan atados a la tierra.

 

Sabe que nada ha de salvarla porque sin merecerlo

la han condenado al sueño de los mutilados.

Pensar que camina cuando apenas se arrastra.

 

Sabe que nada ha de salvarla porque callaba

y así la han convertido en sabia del silencio.

Cuando se va adelante hay que aprender a ir sola.

 

 

 

 

 

***

 

No hay cuerpo sin herida la palabra.

Esta sangre que se agolpa sin remedio la palabra.

Corazón sístole y diástole la palabra.

La culpa es cada vez más culpa la palabra.

La congoja en cuotas infinitas la palabra.

El temblor, la mano, el alarido la palabra.

La violencia desatada sin retorno la palabra.

 

El cuerpo y el reproche en los espejos la palabra.

La ceniza en los ojos de cemento la palabra.

La boca vendada con mordaza la palabra.

El animal muerto, el campo infecundo la palabra.

El arroyo borrado, el ciclón donde no lo hubo la palabra.

 

Fallido decir que no se espera nada de la tierra la palabra.

Porque siendo la vida es la vida la palabra.

Pero acaso abandonar a la indolencia la palabra.

Obliga a pagar perpetuamente condena la palabra.

Días con sus noches hasta el fin la palabra.

No hay perdón para la ausencia la palabra.

 

 

 

 

 

 

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Cuerpos quebrados expuestos a la luna

almacenan el resplandor de las bahías.

Volverán despacio a habitar los sueños,

a trazar los planos que ya nadie examina

en los cuadernos gastados de la pena.

 

 

 

 

 

***

 

 

¿Qué haremos con los días de la herida?

Si demora en cerrar su nervadura.

¿Habrá un tiempo que nos guarde inocentes

cuando volvamos intactos del abismo?

 

 

 

 

 

***

 

 

Besar la arena para escuchar el rumor de lo que sigue vivo.

Ese gesto último frente a la rosa mustia.

Claudicados, ateridos, resignados, sordos ya.

 

Caen los odios como pétalos convulsos, palpitantes.

Antes, nada había.

 

 

 

 

 

***

 

 

Para disimular un temblor basta fingir que se agita

la mano flaca del adiós. La nada vendrá después.

Engañar con los gestos y la manera de moverse,

pero que no se note el miedo al desamparo.

Este poema contiene las palabras que dejó el olvido,

cuesta respirar mientras es escrito.

 

 

 

 

***

 

 

Barquera tatúa el rastro de una piedra en su brazo.

Vierte arena caliente de río en sus párpados abiertos.

No se tiene piedad porque no supo de la misericordia.

La inocencia es imposible si no se conoce el paraíso.

 

 

 

 

 

***

 

 

 

Cuerpo de pájaro, aleteo muerto. Irse en escombros.

Bajo el desamparo de quien no domesticó el vuelo

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ ni tradujo el canto.

Ojalá la muerte sea como este amanecer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esmeralda Torres (Ciudad Bolívar, Venezuela, 1967) Poeta y narradora venezolana. Es licenciada en castellano y literatura por la Universidad de Oriente. Ejerció como bibliotecaria y promotora de lectura durante 30 años en la Red de Bibliotecas Públicas del estado Sucre. Fue fundadora de la Bienal Cruz Salmerón Acosta que se organiza en la península de Araya. Tiene un canal de YouTube donde publica audiolibros de escritores venezolanos. Dicta talleres de creación literaria para jóvenes y adultos. Préstamo circulante es una columna semanal de consejos para escritores que publica en la revista Épale Caracas.

En abril de 2025 resultó Ganadora del Premio Literario Casa de las Américas de Poesía, 2025, con su libro de poemas CUERPO QUEBRADO LUMBRE. En diciembre de 2023 obtuvo el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Mérida, en Yucatán México, con el libro MUDAR LA CASA. También en 2023 fue merecedora de una mención honorífica en el premio Casa de las Américas, Cuba, por su libro de cuentos LA NOCHE DE LA CASA. ​​ Ha publicado una docena de libros en los géneros de poesía y cuento.

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