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CÍRCULO DE POESÍA

 

Poesía argentina: Mercedes Roffé

01 Oct 2017

Presentamos una muestra de Mercedes Roffé, quien es una de las voces de la poesía argentina actual de mayor reconocimiento internacional. Sus libros han sido publicados en España y Latinoamérica y, en traducción, en Italia, Canadá, Rumania, Inglaterra, Francia y, próximamente, en los Estados Unidos. Su poemario La ópera fantasma (Madrid/México, Vaso Roto, 2012) fue elegido uno de los mejores libros del año por dos prestigiosos periódicos mexicanos. Le siguió Carcaj : Vislumbres, publicado también por Vaso Roto en 2014. En 2012, la editorial Amargord, de Madrid, reedita su Canto errante seguido de Memorial de agravios (Colección Transatlántica) y en 2014 publica el libro de entrevistas a la autora La interrogación incesante (Colección ONCE de Poesía y Ensayo). En 2016, se publica en Sevilla Diario ínfimo (Ediciones La Isla de Siltolá). En 2017 salen a la luz las antologías de su obra El Michaux (tintas) y otros poemas (Puebla, BUAP) y Todo alumbra (Quito, El Ángel). Desde 1998 dirige el sello Ediciones Pen Press. Recibió las becas John Simon Guggenheim (2001) y Civitella Ranieri (2012). Desde 1995 vive en la ciudad de Nueva York.

 

 

 

Selección de poemas de Las linternas flotantes (Guadalajara, Mantis, 2017)

 

I.

 

Dormir con los ojos abiertos, bien abiertos

Dormir alerta

Dormir de pie, con la frente apoyada en el vano del día

Residir la noche toda en la pura        presencia de la letra

Aleph              Beth                Yod

el rasgo el trazo-cifra

 

Residir la noche entera en la vigilia

Residir la noche toda insomne

Residir la vida toda en duermevela

 

porque sentir es más que ver y más aun es fundirse

 

Residir la noche en el velo de la noche

Residir la noche toda en el alba

Residir la noche toda en el alba pura y plena

Residir la noche en el umbral de la noche

Residir la noche entera

del otro lado del sueño

 

Residir la noche en el mar profundo

en la vigilia del mar

Residir la noche toda en lo profundo

y ver la noche toda reflejada en la noche

y el fluir de los peces cortando a pique el cielo

el canto de los peces cortando el cielo

y las lustrosas yemas de las algas cimbreando

punteando

la noche oscura del agua

los mascarones fantasmas de los buques del sueño

los mascarones en el aire azul flotando

maridándose con las almas

 

Residir la noche en el borde de la noche

abajo, donde mora el reflejo verdadero

más allá, donde mora la luna,

no su reflejo

sino su cara de plata verdadera

 

Tejer la noche con el alba, el alba con el día

el día con el estridor del despertar

las trompetas del día

los metales vibrantes de la orquesta del día

 

 

Residir en la llama, en su bóveda azul fría,

en el vibrante azul inofensivo

refugio, templo, iglú en el origen del fuego

estar en el centro y verlo

estar en el centro y hablarle

estar en el centro y no temer

y que no sea temible

sólo belleza pura

oro

y poder verla de frente y verla

y que no sea temible aunque lo sea

SUSPENSIÓN

de todo            ,

de todos los sentidos

de lo corpóreo y frágil, vulnerable, mortal, hirsuto

de todos los sentidos

Suspensión del sentido para ver lo pleno

Suspensión del sentido para oír lo pleno

Suspensión del sentido para oler y tocar

gustación de lo pleno

Suspensión del sentido para sentir lo pleno

Suspensión de todos los sentidos para el sentido pleno

Lo múltiple y uno

Lo intraducible

El eco

perfecto y pleno

 

Porque hay verdad y hay ecos

Hay verdad y hay sombras

Hay verdad y hay la flagrante arquitectura que la cubre y la oculta y la rodea

y la mina y la cerca y distorsiona

Hay verdad y hay espejos

Hay verdad y hay espejos que la cercan

Hay verdad y hay espejos

que traen del sueño la rama que lo prueba

Y hay verdad y hay espejos

que desdicen

hasta los rosados dedos de la aurora

 

 

 

XI.

 

¿El amor será al cuerpo

lo que la contemplación al alma?

¿Ese sosiego?

¿Esa intuición

del todo en el instante?

¿Ese relámpago en el que

lo real se revela

acorde con su eco?

¿La suspensión fugaz

que presiente todo,

y todo lo comprehende?

 

¿Será aquel hiato en el fluir del tiempo

el único hogar y patria verdadera?

Hogar y patria:

Llamo así al poseerse,

al mirarse y verse reflejado

en un agua

confiable y serena.

Cuerpo de luz

Cuerpo de bien

Hiperbólico pétalo bogando

entre una y otra ribera.

 

 

¿Y si no son dos las riberas?

¿Si todo es uno?

¿Si no son dos ni uno

sino un glisando de espejos

hacia y desde la luz —o el fango?

Cada estación con su afanoso demiurgo

más confundido que cruel

obnubilado, hundido

en el exceso

de un reino que ignora y que lo ignora.

 

 

Regente, príncipe y niño —todo a un tiempo,

todo a destiempo.

 

¿Y si no fuera todo más

que un viaje

por las edades congeladas de ese príncipe

hacia la luz —o el fango?

 

 

 

XV.

 

El poema es el rostro en el espejo

más verdadero que el rostro y que el espejo.

El poema es el flujo de la sangre

más allá del cuerpo,

el ritmo de la sangre más allá de la sangre

—sus cauces rigurosos, su latido sordo y unitario.

 

El poema es el ritmo de lo otro en mí

más allá de mí, siempre, más allá,

donde mi silencio se topa con tu ritmo

y repercute en mí, que solfeo en el poema

un ritmo numinoso,

cifra que hace eco en el eco

que es cuerpo verdadero

—lo numinoso en ti y en mí—

el ciclo de las esferas tocándose y abandonándose

—alejándose, sí, una de la otra,

pero desasiéndose de sí también

cada cual

en su dorada, fecunda negligencia.

En su ritmo me despliego.

En su metrónomo

caprichoso y fugaz

despliega el universo sus fantasmagorías

—su verdad.

 

No hay traducción posible.

—o sí la hay:

de lo uno a sí mismo,

de lo uno a aquello que tantea y vence

de lo que sabe de sí

—su pobre imperio.

 

El poema, digo,

digo la música, digo                        el movimiento

de la danza en el cuerpo, el de la piedra esculpida…

Y la música en el trazo y en la piedra, digo,

y el movimiento sinuoso y firme del poema,

docta cadencia, felicísima caída en el cruce

de todos los sentidos.

 

 

 

Selección de poemas de Diario ínfimo (Sevilla, La Isla de Siltolá, 2016)

 

 

19 de mayo

Reminiscencias

 

hoy en el cielo hubo fuegos

y grises

y algún jirón rosado

desplegándose

sobre el río brumoso

—su horizonte

 

hoy fue un día de luces

y sorna y farsa

y algún mirar fastidiado

 

un desencuentro

 

un libro que alguien dejó       caer en tus manos

una pregunta

una espera

 

hoy     quienquiera que fuese

leyó como si amara

en la palabra el alma que la intuye

o labra

o borronea

 

hoy alguien susurró

al oído de alguien

un poema improbable

incierto

 

receloso

 

como una garúa


 

 

21 de julio

Labrantíos

 

ayer fue labrar

y cuando se labra cuesta

abandonar el surco

 

vuelvo y vuelvo

a tallar lo tallado

a pulir las rebabas

los grumos que entumecen

el sentido trazado, laborado

 

ayer fue labrar

 

difícil deshacerse       desasirse

de la tierra esculpida

como si el surco hubiese

sido cavado

en el propio

cuerpo

o la memoria

 

tierra fecunda

 

 

 

27 de diciembre

ConciliaciónCelebración De La Belleza

 

prosas

como mares fecundos

 

no hay frontera

no hay

término que separe

reflexión y emoción

discernimiento y videncia

 

la intuición penetra el hontanar

de enigmas que nos cerca

como el camino define

la dirección y el sino de lo vivo

y la penuria el empleo

de lo que está por ser

 

trama y urdimbre

la vida es

 

ese destiempo    e-

sa fatiga

siemépre

a flor de piel

ese campo llagado

acometido

 

esa hendidura

 

¿no viste

cómo deviene la noche

el final de la frase

hilada en la vigilia?

 

¿cómo deviene el día

el desliz que delata

el sueño siempre

sofocado?

 

el silencio y el ritmo

¿lo mismo son?

 

desnudez y memoria

el infinito y el viento

y las voces

y los ecos

 

el trepidar del Big Bang

—o su repliegue—

vibrando aún

en cada

iluminado artificio

 

¿la misma cosa son?

¿el mismo don?

¿el mismo bien-

hadado

sortilegio?

 

 

 

 

 

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