Así como los griegos captaron la música de las esferas al observar los movimientos armónicos de los astros en el cielo infinito; en el Acuario de Okinawa, Japón, con este video percibimos otra versión que podríamos llamar “la música de los peces”; y en esta belleza, que ahora compartimos con nuestros lectores, transmitir también una forma de poesía visual. (José Vicente Anaya)
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El mago de la soledad Ed. VP
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