Mexican Poetry: Audomaro Hidalgo



Today at Círculo de Poesía: “Ancient Fire” by Audomaro Hidalgo. He studied Hispano-American Literature at Universidad Nacional del Litoral (Argentina). He currently lives in Villahermosa, Mexico where he spends his days reading and writing. Translation by María Cristina Fernández Hall.

 

Presentamos, en traducción al inglés de María Cristina Fernández Hall, un poema de Audomaro Hidalgo, quien estudió Literatura Hispanoamericana en la Universidad Nacional del Litoral, en Santa Fe, Argentina. Vive actualmente en Villahermosa, donde pasa los días leyendo y escribiendo.

 

 

 

 

 

 

Ancient Fire

  

I want you to give me your children,
I want you to give me your progeny!

The Fifth Sun
Sacred Epic Poem
(Ángel María Garibay Version)

 

 

We´ve met under the sky

Facing the star’s frozen, infinitesimal glow

Empty signs on a celestial board

The night’s edges cleared out and the moon fell into the water

Floating like the ice statue of a goddess slighted by her own people

The birds an errancy of syllables

Days long like the enemy’s parade of arms on the plain

And the garden flower’s still-soft honey

Waits for the sun-messenger, a hummingbird, to visit

The sun has lain down to sleep among the stones

The stone today is our only mirror

The jade mirror shattered in our hands again

Shards sleeplessly wander through our squares, streets, markets

Like fog falling on a lake to dry quickly

Coming together at the Temple’s esplanade

Under the valley night folding its great coal wings

We call the mothers while we verify

The flight of life’s Vile Hunters

The Legion of Lumberjacks commanding the public from a Pulpit

Has flayed the skin of silence

Deep down they examine their own organs

All their organs boil in their dreams of blood broth

Spiced with ground hair, which also serves to lift their wives’ scant breasts

Our ribs are their spoons

The earth’s open furrows sown with nails and molars

Today we’re reaping claws and fangs

The fruit, a round phlegm of fury we eat but don’t digest

Will we see, tomorrow, a light dwelling in the tree?

On the horizon, a wind in cloud canoes arriving?

Can the rain come back and bathe our fields?

Will the water again be transparency?

Is the song yet a bridge? Will we still hear the song tying this life to the next?

We inhabit this country of bitter roots

That grow under the city In the womb, in the shadows of this world

Over in that initial darkness, in the ground’s intestines, there’s a buried fire

We rewoke

We don’t know what to do with it

Our children are the cobs burning in the stoves of time.

Translated by María Cristina Fernández Hall

 

 

¡Quiero que me den sus hijos,

quiero que me den su prole!

El Quinto Sol

Versión de Ángel María Garibay

 

 

Nos hemos reunido a la intemperie

De cara al diminuto fulgor congelado de los astros

Signos vacíos en el tablero celeste

Las orillas de la noche se han alejado y en el agua ha caído la luna

Flota como la estatua de hielo de una diosa afrentada por su pueblo

Errancia de sílabas rotas son los pájaros

Los días son largos como el desfile de las armas enemigas en el llano

Y la miel aún suave de las flores de los jardines

Espera la visita del emisario del sol, el colibrí

El sol se ha echado a dormir dentro de las piedras

La piedra es hoy nuestro único espejo

El espejo de jade se ha vuelto a romper en nuestras manos

Sus fragmentos deambulan insomnes por las plazas las calles los mercados

Como la neblina cuando cae sobre el lago pronto a secarse

Reunidos en la explanada del Templo

Bajo la noche del valle que ha cerrado sus grandes alas de carbón

Hablamos a las madres mientras constatamos

El vuelo de los Carroñeros Cazadores de vida

La Legión de Leñadores que dirigen desde el Púlpito

Han desollado la piel del silencio

En el fondo miran sus propios órganos

Los órganos de todos hierven en sus sueños en un caldo de sangre

Condimentado con cabello que también sirve para realzar los senos magros de sus mujeres

Nuestras costillas son sus cucharas

Los surcos abiertos en la tierra se han sembrado con uñas y muelas

Hoy cosechamos garras colmillos

Frutos redondos gargajos de ira que comemos sin digerirlos

¿Veremos mañana la luz anidando en los árboles?

¿Del horizonte llegará el viento en sus canoas de nube?

¿Podrá la lluvia volver a bañar nuestros campos?

¿Volverá a ser transparencia el agua?

¿Es puente aún el canto? ¿El canto que une esta vida y la otra, lo escuchamos aún?

Somos los habitantes de un país de raíces amargas

Crecen debajo de la ciudad

En el vientre del mundo en sombras

Allá, en la oscuridad, en los intestinos de la tierra hay un fuego enterrado

Lo volvimos a despertar

No sabemos qué hacer con él

Nuestros hijos son mazorcas quemadas en los anafres del tiempo