American Poetry: Alberto Ríos



All Whitman Laureates at Círculo de Poesía

The Walt Whitman Award 1981

Today at Círculo de Poesía we proudly share the work of Alberto Ríos (1952), Mexican-American poet winner of the prestigious Walt Whitman Award in 1981 for his collection Fool the Wind. Profoundly influenced by his Latin heritage, his poetry has been praised for its vivid, almost mystic, perceptions of “places between places”. Spanish translations are by Esteban López Arciga (1994).

Hoy en Círculo de Poesía compartimos el trabajo de Alberto Ríos (1952), poeta de ascendencia mexicana ganador del prestigioso Walt Whitman Award en 1981 por su poemario Fool the Wind. Profundamente influenciado por su herencia latina, su poesía ha sido elogiado por sus vividas, y casi místicas, percepciones de “lugares entre lugares”. Versiones en español por Esteban López Arciga (1994).

 

 

 

 

 

Day of the Refugios

      In Mexico and Latin America, celebrating one’s

      Saint’s day instead of one’s birthday is common.

 

I was born in Nogales, Arizona,
On the border between
Mexico and the United States.

The places in between places
They are like little countries
Themselves, with their own holidays

Taken a little from everywhere.
My Fourth of July is from childhood,
Childhood itself a kind of country, too.

It’s a place that’s far from me now,
A place I’d like to visit again.
The Fourth of July takes me there.

In that childhood place and border place
The Fourth of July, like everything else,
It meant more than just one thing.

In the United States the Fourth of July
It was the United States.
In Mexico it was the día de los Refugios,

The saint’s day of people named Refugio.
I come from a family of people with names,
Real names, not-afraid names, with colors

Like the fireworks: Refugio,
Margarito, Matilde, Alvaro, Consuelo,
Humberto, Olga, Celina, Gilberto.

Names that take a moment to say,
Names you have to practice.
These were the names of saints, serious ones,

And it was right to take a moment with them.
I guess that’s what my family thought.
The connection to saints was strong:

My grandmother’s name–here it comes–
Her name was Refugio,
And my great-grandmother’s name was Refugio,

And my mother-in-law’s name now,
It’s another Refugio, Refugios everywhere,
Refugios and shrimp cocktails and sodas.

Fourth of July was a birthday party
For all the women in my family
Going way back, a party

For everything Mexico, where they came from,
For the other words and the green
Tinted glasses my great-grandmother wore.

These women were me,
What I was before me,
So that birthday fireworks in the evening,

All for them,
This seemed right.
In that way the fireworks were for me, too.

Still, we were in the United States now,
And the Fourth of July,
Well, it was the Fourth of July.

But just what that meant,
In this border place and time,
it was a matter of opinion in my family.

 

 

Refugio’s Hair

In the old days of our family,
My grandmother was a young woman
Whose hair was as long as the river.
She lived with her sisters on the ranch
La Calera—The Land of the Lime—
And her days were happy.
But her uncle Carlos lived there too,
Carlos whose soul had the edge of a knife.
One day, to teach her to ride a horse,
He made her climb on the fastest one,
Bareback, and sit there
As he held its long face in his arms.
And then he did the unspeakable deed
For which he would always be remembered:
He called for the handsome baby Pirrín
And he placed the child in her arms.
With that picture of a Madonna on horseback
He slapped the shank of the horse’s rear leg.
The horse did what a horse must,
Racing full toward the bright horizon.
But first he ran under the álamo tres
To rid his back of this unfair weight:
This woman full of tears
And this baby full of love.
When they reached the trees and went under,
Her hair, which had trailed her,
Equal in its magnificence to the tail of the horse,
That hair rose up and flew into the branches
As if it were a thousand arms,
All of them trying to save her.
The horse ran off and left her,
The baby still in her arms,
The two of them hanging from her hair.
The baby looked only at her
And did not cry, so steady was her cradle.
Her sisters came running to save them.
But the hair would not let go.
From its fear it held on and had to be cut,
All of it, from her head.
From that day on, my grandmother
Wore her hair short like a scream,
But it was long like a river in her sleep.

 

 

 

Día de las Refugios

En México y en Latinoamérica es común
celebrar el día del santo en lugar del cumpleaños

Nací en Nogales, Arizona,
En la frontera entre
México y los Estados Unidos.

Los lugares entre lugares
Son como pequeños países
ellos mismos, con sus propias fiestas

Tomando un poco de todos lados.
Mi cuatro de julio es de la infancia,
La infancia misma es como un país, también.

Es un lugar ahora lejano,
Un lugar que quiero visitar de nuevo
El cuatro de julio me lleva ahí

A ese lugar de infancia lugar de frontera
El cuatro de julio, como todo lo demás,
Significaba más de una cosa.

En los Estados Unidos el cuatro de julio
Era los Estados Unidos
En México era el día de las Refugios,

El día del santo de aquellas llamadas Refugio.
Vengo de una familia de personas con nombres,
Nombres de verdad, nombres sin tapujos, con colores

Como fuegos artificiales: Refugio,
Margarito, Matilde, Álvaro, Consuelo,
Humberto, Olga, Celina, Gilberto.

Nombres que tardan en decirse,
Nombres que hay que practicar.
Estos eran los nombres de santos serios,

Y estaba bien tardarse con ellos.
Creo que eso pensaba mi familia.
La conexión a los santos era fuerte:

El nombre de la abuela –aquí va–
Su nombre era Refugio,
Y el nombre de mi bisabuela era Refugio,

Y  ahora el nombre de mi suegra,
Es también Refugio, Refugios en todos lados,
Refugios y cócteles de camarón y refrescos.

El cuatro de julio era una fiesta de cumpleaños
Para todas las mujeres en mi familia
Incluso diría, una fiesta

Para todo lo de México, de donde llegaron,
Para las otras palabras y las gafas
Verdes que mi bisabuela vistió.

Estas mujeres eran yo,
Estaban antes que yo,
Así que aquellos fuegos artificiales en la tarde,

Todos para ellas,
Esto me parecía bien,
En ese sentido yo también era aquellos fuegos artificiales.

Aún así, estábamos en los Estados Unidos
Y el cuatro de julio,
Bueno, era cuatro de julio.

Pero el significado de esto,
En este lugar y tiempo fronterizos,
era cuestión de opinión en mi familia.

 

El cabello de Refugio

En los días pasados de nuestra familia,
Mi abuela era una mujer joven
Cuyo cabello era tan largo como el río.
Vivía con sus hermanas en el rancho
La Calera-Tierra del limón-
Y eran sus días felices,
Pero su tío Carlos vivía ahí también,
Carlos cuya alma tenía el filo del puñal.
Un día, para enseñarla a andar en caballo,
La hizo montar al más veloz,
Sin asiento, y sentarse ahí
mientras sostenía su cara larga en los brazos.
Y fue ahí que hizo lo innombrable
Por lo cual se le recordaría siempre:
Pidió al hermoso bebé Pirrín
Y lo puso en sus brazos.
Con esa imagen de Madonna a caballo
Golpeó el muslo trasero del caballo.
El caballo hizo lo que todo caballo hace,
Corriendo hacia el brillante horizonte.
Pero primero corrió bajo los álamos
Para quitarse el peso injusto:
Esta mujer llena de lágrimas
Y este bebé lleno de amor.
Cuando llegaron a los árboles y pasaron por debajo,
Su cabello, que la había seguido,
Igual de magnífico que la cola del cabello,
Ese cabello se elevó y voló entre las ramas
Como una millar de manos,
Todas queriendo salvarla.
El caballo corrió y la dejó,
Con el bebé aún en brazos,
Los dos colgando de su cabello.
El bebé la veía sólo a ella
Y no lloró, así de estable era su cuna.
Las hermanas vinieron a salvarlos.
Pero el cabello no se soltaba.
Seguía temeroso no se  soltaba y tuvo que ser cortado,
Todo de su cabeza.
Desde aquel día, mi abuela
Usó el pelo corto como un grito,
Pero era largo como el río en sus sueños.