American Poetry: April Bernard



All Whitman Laureates at Círculo de Poesía

The Walt Whitman Award 1988

 

Today at Círculo de Poesía: April Bernard. She was born in 1960, and was educated at Harvard University and holds a Ph.D from Yale. Her first book, Blackbird Bye Bye, was awarded the 1989 Walt Whitman Prize; she has published four more books of poetry and a novel. She currently teaches at Skidmore College and in the MFA in Writing program at Bennington College, New York.

Spanish translations by Sergio Eduardo Cruz

Presentamos la poesía de April Bernard (1960). Estudió en Harvard University y en Yale. Su primer libro, Blackbird Bye Bye, ganó el premio Walt Whitman en 1989; ha publicado otros cuatro libros de poesía y una novela. Actualmente es profesora en Skidmore College y en el programa de escritura creativa en Bennington College, Nueva York. Las versiones al español son de Sergio Eduardo Cruz

 

 

 

English as a Second Language

 

That voice—from the tv—that voice,

thick smoky cheese, or, no—

dark as burnt flan, sweet,

venison-sweet in the heavy smoke

of a tavern hearth, and hot as brandy.

I served that voice for months,

in a theater on 13th near Third

where losers are the ones who crack first.

I gave you azured hours, nights,

and you placed your soul,

pretty as a dead mouse, at my feet.

Gutturals, the candles guttering backstage.

Your voice went everywhere

you dared not put your hands.

 

Inglés como segunda lengua

 

Aquella voz–desde la tele–aquella voz,

de queso viejo y denso, o, no–

oscura como un flan quemado,

dulce como carne de venado en el humo

denso de una taberna, caliente como brandy.

Serví a aquella voz durante meses,

en un cine sobre la av. 13 cerca ya de la Third

donde los perdedores son los que estallan primero.

Te di horas azuladas, también noches,

y tú pusiste el alma,

bella como un ratón muerto, a mis pies.

Velas guturales hacían sonidos con la garganta, detrás

de la escena. Tu voz iba por todos lados

y no te atrevías a poner las manos.

 

Beagle or Something

 

The composer’s name was Beagle or something,

one of those Brits who make the world wistful

with chorales and canticles and this piece,

a tone poem or what-have-you,

chimes and strings aswirl, dangerous for one

whose eye lids and sockets have been rashing from tears.

The music occupied the car where

I had parked and then sat, staring at

a tree, a smallish maple,

fire-gold and half-undone by the wind,

shaking in itself,

shocking blue morning sky behind, and also

the trucks and telephone wires and dogs

and children late to school along Orange Street, but

it was the tree that caused an uproar,

it was the tree that shook and shed,

aureate as a shaken soul, I remembered

I was supposed to have one—for convenience

 

I placed it in my chest, the heart being away,

and now it seems the soul has lodged there, shaking,

golden-orange, half-spent but clanging

truer than Beagle music or my forehead pressed

hard on the steering wheel in petition for release.

 

Beagle, o algo así

 

El compositor se llamaba Beagle, o algo parecido,

era uno de esos inglese que hacían divertido el mundo

con composiciones corales y cánticos y esa pieza,

un poema sinfónico o lo que a usted le parezca,

campanas tubulares y campanas rodeando, peligrosas

para alguien cuyos bordes ópticos y ojos han estado llorando.

La música ocupaba el automóvil donde yo

había aparcado para sentarme, nada más

mirando un árbol pequeño, un maple,

dorado como el fuego y maltrecho por el viento,

temblando en sí mismo,

aterrando el clarear azul de la mañana detrás de él, y luego

los camiones y los cables telefónicos y los perros

y los niños que iban tarde a la escuela por Orange Street, pero

era ese árbol lo que estaba generando caos,

era ese árbol lo que temblaba y se derramaba,

áureo como un alma zacudida, mientras yo recordaba

que debía también, por conveniencia, tener un alma

 

La puse en mi pecho, estando lejos el corazón,

y ahora parece que ahí se ha puesto el alma, temblorosa,

anaranjada, medio destruida pero manteniéndose

más fiel aún que la música de Beagle o que mi frente

apretándose fuertemente contra el volante, deseando salir.