Poesía de Nueva Zelanda: Kim M. Melhuish



En el marco de nuestro dossier de poesía actual de Nueva Zelanda, preparado y traducido por Andrea Rivas, presentamos los poemas de Kim M. Melhuish. Diplomada en periodismo, licenciada de Estudios Políticos por la Universidad de Auckland y maestra en Trabajo Social por la Massey University. Describe su trabajo como los conflictos internos de la vida moderna. Se encuentra trabajando en su primer libro, “en medio del frenético calendario entre ser madre de una camada maravillosa pero exigente y tener un marido músico”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cazando espíritus

 

 

Qué tal esto,

dos palabras

pescando amor

orquídeas rosas

pintura dactilar

la noche por delante.

 

Qué tal esto,

por amigos de la niñez,

cuero magro

rostros relucientes

el abuelo

en el lomo de un caballo

cazando espíritus

a través del cielo Upolu.

 

Qué tal esto,

mujeres en brillantes labios rojos

grandes hibiscos

detrás de sus orejas

hormigas chasqueando al viento.

 

Qué tal esto,

los pequeños lloran

ondean las manos desde Cortina

papá gobernando en la noche,

Miles en el porche

esperando.

 

Qué tal esto,

coca cola y ron

con un cigarro

y las chicas fuera

esperando donde los otros no pueden mirar,

riendo como adolescentes

antes de que las luces se enciendan.

 

 

Baile de Sina

 

Eres un breve aleteo

caléndula en el agua

lanzada para llamar a los muertos.

Eres el Tui[1]

por los cuatro vientos

una armadura de plumas

de hueso y luz,

planeando sobre las montañas

escalando el día.

Eres el núcleo

que derraman las semillas.

Eres el azul más profundo

encabezando al alma.

Eres sangre

tejida en la seda

perforando la noche hacia el sol.

Eres una niña,

una niña

perdida en el mar,

anclada

a los labios de tu madre.

Una joven

fracturada en una mujer,

coral mellado

sujetando la orilla,

dedos acariciando

el río Tamaki

desplegándose en el Waitemata,

eres la canción

de tus ancentros

cantando a la existencia.

 

 

 

Postales de casa

 

Estás en casa

pero lejos de casa,

en el sur

donde las gaviotas gritan

 

trenes de carga

llamando a través de la noche,

caminos sellados

que llevan sueños

hacia la hora pico.

La luna se alza al este

sobre Auckland

estoy en casa,

pero lejos de casa.

 

 

Samoa

 

El pasado

cayendo

a su lado

suplicando

con mi madre,

alcatraces

dentro

floreciendo

mirando,

su machete

alzado hacia el sol

cuerpo ligero

osos de peso completo

a través de trecientos años.

 

 

 

Lengua madre

 

Palabras

abatidas

desiguales

de breve vida

hacia el suelo.

 

En la distancia

el taniwha[2]

exclama auē, auē[3].

 

 

 

 

 

 

 

 

Notas de la traductora

[1] Ave endémica de Nueva Zelanda.

[2] Taniwha en lengua maorí significa espíritu de agua, monstruo, criatura poderosa, jefe, líder poderoso, algo o alguien asombroso. El taniwha toma diversas formas y a menudo vive en lagos, ríos y el mar. Usualmente son referidos como guardianes.

[3] Auē es un verbo maorí que significa llorar, aullar, lamentarse o gemir. También es usado como interjección de angustia y estupor.