André Breton según Tomás Segovia



Presentamos, en versión de Tomás Segovia, “Mi mujer de cabellera de fuego de madera” del poeta surrealista André Breton (1896-1966). Una vez desaparecido Apollinaire, fundó, en 1919, la revista Littérature. Se vinculó al dadaísmo de Tristán Tzara en 1920 y rompe con él en 1922. Desde su revista promueve la exploración del inconsciente y, a finales de 1924, publica el primer manifiesto del surrealismo. Unas semanas después funda la revista La révolution surréaliste. Años después, ya vinculado al marxismo, promueve Le surréalisme au Service de la Révolution. En 1938 dictará en México una serie de conferencias sobre arte contemporáneo y redactará el manifiesto “Por un arte revolucionario independiente”. René Magritte escribió: “André Breton ama lo desconocido por lo desconocido (…) no escribe para hacer una obra literaria, sino para reforzar la idea de que la vida es absolutamente digna de ser vivida”.

 

 

 

 

DEL MANIFIESTO SURREALISTA

 

  • Vivimos todavía bajo el reino de la lógica (…) Pero los procedimientos lógicos, en nuestros días, ya no se aplican sino a la resolución de problemas de interés secundario. El racionalismo absoluto que sigue estando de moda solo permite considerar hechos que dependen estrechamente de nuestra experiencia. Los fines lógicos, en cambio, se nos escapan.
  • ¿Por qué no habría de conceder al sueño lo que le niego a veces a la realidad, o sea ese valor de certidumbre en sí misma que, en su tiempo, no está expuesta a un mentís? ¿Por qué no habría de esperar más del índice del sueño que lo que espero de un grado de conciencia cada día más elevado? ¿El sueño no puede aplicarse, también él, a la resolución de las cuestiones fundamentales de la vida? ¿Estas cuestiones son las mismas en un caso que en el otro y, en el sueño, son, para empezar?
  • Surrealismo, s.m. Automatismo psíquico puro por el cual nos proponemos expresar, ya sea verbalmente, ya sea por escrito, ya sea de cualquier otra manera, el funcionamiento real del pensamiento. Dictado del pensamiento, en ausencia de todo control ejercido por la razón, fuera de toda preocupación estética o moral.
  • Ordenen que les traigan con qué escribir, después de situarse en un lugar que sea lo más propicio posible a la concentración de su espíritu, al repliegue de su espíritu sobre sí mismo. Entren en el estado más pasivo, o receptivo, de que sean capaces. Prescindan de su genio, de su talento, y del genio y el talento de los demás. Digan hasta empaparse que la literatura es uno de los más tristes caminos que llevan a todas partes. Escriban de prisa, sin tema preconcebido, escriban lo suficientemente de prisa para no poder refrenarse, y para no tener la tentación de leer lo escrito. La primera frase se les ocurrirá por sí misma, ya que en cada segundo que pasa hay una frase, extraña a nuestro pensamiento conciente, que desea exteriorizarse.
  • Encicl. Filos. El surrealismo se apoya en la creencia en la realidad superior de ciertas formas de asociación descuidadas antes de él, en la omnipotencia del sueño, en el juego desinteresado del pensamiento. Tiende a arruinar definitivamente todos los demás mecanismos psíquicos y sustituiste a ellos en la resolución de los principales problemas de la vida. (André Breton, 1924)
  • El surrealismo no es una forma poética. Es un grito del espíritu que retorna a sí mismo con la decisión de romper desesperadamente sus ataduras (Declaración colectiva, 1925).
  • El surrealismo busca sencillamente la recuperación total de nuestra fuerza psíquica por un sistema de descanso vertiginoso en nosotros mismos, en la iluminación sistemática de los lugares ocultos, en el oscurecimiento progresivo de los demás lugares y el paseo perpetuo por plena zona prohibida.

 

 

 

 

 

 

 

Mi mujer de cabellera de fuego de madera
De pensamientos de relámpagos de calor
De cintura de reloj de arena
Mi mujer de cintura de nutria entre los dientes del tigre
Mi mujer de boca de escarapela y de ramo de estrellas de última magnitud
De dientes de huellas de ratón blanco sobre la tierra blanca
De lengua de ámbar y de vidrio frotados
Mi mujer de lengua de hostia apuñalada
De lengua de muñeca que cierra y abre los ojos
De lengua de piedra increíble
Mi mujer de pestañas de palotes de escritura infantil
De cejas de borde de nido de golondrina
Mi mujer de sienes de pizarra de techo de invernadero
Y de vaho en los vidrios
Mi mujer de hombros de champaña
Y de fuente con cabezas de delfines bajo el hielo
Mi mujer de muñecas de cerillos
Mi mujer de dedos de azar y de as de corazones
De dedos de heno cortado
Mi mujer de axilas de marta y de hayucos
De noche de San Juan
De ligustro y de nido de escalares
De brazos de espuma de mar y de esclusa
Y de mezcla del trigo y del molino
Mi mujer de piernas de cohete
De movimientos de relojería y de desesperación
Mi mujer de pantorrillas de médula de saúco
Mi mujer de pies de iniciales
De pies de llaveros de pies de calafates que beben
Mi mujer de cuello de cebada no perlada
Mi mujer de garganta de Valle de oro
De cita en el lecho mismo del torrente
De pechos de noche
Mi mujer de pechos de topera marina
Mi mujer de pechos de crisol de rubíes
De pechos de espectro de la rosa bajo el rocío
Mi mujer de vientre de despliegue de abanico de los días
De vientre de garra gigante
Mi mujer de espalda de pájaro que huye vertical
De espalda de azogue
De espalda de luz
De nuca de canto rodado y de tiza mojada
Y de caída de un vaso en el que acaba de beberse
Mi mujer de caderas de barquilla
De caderas de lustro y de penas de flecha
Y de tronco de plumas de pavorreal blanco
De balanza insensible
Mi mujer de nalgas de asperón y de amianto
Mi mujer de nalgas de espalda de cisne
Mi mujer de nalgas de primavera
De sexo de gladiolo
Mi mujer de sexo de yacimiento de oro y de ornitorrinco
Mi mujer de sexo de alga y de bombones antiguos
Mi mujer de sexo de espejo
Mi mujer de ojos llenos de lágrimas
De ojos de panoplia violeta y de aguja imantada
Mi mujer de ojos de sabana
Mi mujer de ojos de agua para beber en la cárcel
Mi mujer de ojos de madera siempre bajo el hacha
De ojos de nivel de agua de nivel de aire de tierra y de fuego

1931