Nueva poesía europea: Samantha Barendson



Versopolis es un programa europeo de literatura que cuenta con el apoyo de Europa Creativa, el propósito que tiene es el de promover la poesía escrita por los jóvenes poetas europeos a través de una serie de festivales con distintas sedes en Europa como los que dirigen nuestros amigos y colaboradores Ales Steger y Mite Stefoski, directores de los festivales Days of Poetry and Wine, en Eslovenia, y el Struga Poetry Evenings, en Macedonia, respectivamente; en Círculo de Poesía creemos en la literatura que están escribiendo estos jóvenes poetas y hemos decidido presentar a cada uno de los poetas que han sido seleccionados en este programa. En esta ocasión presentamos a la poeta francesa Samantha Barendson. Nació en 1976 en España, de madre argentina y padre italiano, Actualmente vive en Lyon donde trabaja en la Escuela Normal Superior. Como ella, sus textos viajan entre varios idiomas. Autora de poesía y novelas, Samantha Barendson insiste en provocar encuentros con los demás artistas sean éstos poetas, músicos, bailarines, pintores o fotógrafos. Le gusta declamar, gritar o cantar en el escenario, un poco frustrada de no ser cantante de tango. Forma parte del colectivo Le syndicat des poètes qui vont mourir un jour (La unión de los poetas que algún día morirán) cuyo objetivo es difundir la poesía para todos y por todas partes. También forma parte del colectivo Le cercle de la maison close (El círculo del prostíbulo) quien propone acciones artísticas uniendo poesía, música y artes plásticas. Desde el 2016 Samantha forma parte del proyecto Versopolis que organiza varios festivales de poesía por toda Europa. Entre sus libros se encuentran la novela Mon citronnier (JC Lattès, 2017) y los libros de poesía Machine arrière (La passe du vent, 2016), Le citronnier (Le pédalo ivre, 2014) con el que mereció el Premio de Poesía René Leynaud en 2015, Le poème commun (Lieux-Dits, 2012), Amapolas (Pré # carré, 2011) y Los delitos del cuerpo (Ch. Chomant, 2011). Las traducciones que presentamos son de la propia autora.

 

 

 

Trenes

 

El paisaje desfila como un Jackson Pollock, vacas en puntillismo, nubes alargadas, manchas girasoles y vías deformadas. La ventana fría se pega en mi nariz y siento el traqueteo de la bestia humana.

Tatactatúm, tatactatúm, tatactatúm.

No soy Eva Marie Saint, no tengo la intriga internacional ni los besos de Cary Grant. Tras el cristal, paisajes de postales, campañas de entre-guerras, improntas ferroviarias: una vaca, un castillo, una iglesia, un burro, un viejo ciclomotor o un tren de vapor, hierbas infinitas, campos de amapolas, pueblos suspendidos, la autoestopista fantasma, ovejas, tal vez cabras, otra amapola, una falda acampanada, una lata, una bolsa de plástico, una lámpara de neón, un flash.

Tatactatúm, tatactatúm, tatactatúm.

Yo no soy Celia Johnson en Breve encuentro esperando el próximo jueves, el próximo jueves, el próximo jueves, el amor prohibido en un cafetín. Tras el vidrio, amargos paisajes que se repiten y desfilan y vuelven y vuelven a pasar y giran y recomienzan y las vacas se parecen y la nieve oculta los pasos de lobos, ogros y brujas.

Tatactatúm, tatactatúm, tatactatúm.

No soy Marilyn Monroe con faldas y a lo loco. Ante mis ojos inmensos pastos, piedras y malas hierbas que cuernos estupefactos rumian, metódicamente.

Tatactatúm, tatactatúm, tatactatúm.

Desfilan los kilómetros, el Norte aun lejano.

Ciento cinco punto ocho, llegaremos mañana.

 

 

 

Trains

 

Le paysage défile comme un Jackson Pollock, vaches en pointillés, nuages étirés, taches tournesols et rails déformés. La fenêtre froide se colle à mon oreille et j’entends tatactater la bête humaine.

Tatactatoum, tatactatoum, tatactatoum.

Je ne suis pas Eva Marie Saint, je n’ai ni la mort aux trousses ni les baisers de Cary Grant. Il n’y a derrière la vitre que ces paysages de cartes postales, cette campagne d’après-guerre, ces empreintes ferroviaires : une vache, un château, une église, un âne, une vieille mobylette ou un train à la retraite, de l’herbe à perte de vue, des champs de coquelicots, un village suspendu, la dame-blanche, un mouton ou peut-être une chèvre, un autre coquelicot, une jupe en corolle, une canette de soda, un plastique, une poubelle, un néon, un flash.

Tatactatoum, tatactatoum, tatactatoum.

Je ne suis pas Celia Johnson dans Brève rencontre à attendre jeudi prochain, jeudi prochain, jeudi prochain, les amours interdites dans un petit café. Il n’y a derrière la glace que d’amers paysages qui se répètent et défilent et reviennent et repassent et tournent et recommencent et les vaches se ressemblent et la neige dissimule les pas des loups, des ogres et des sorcières.

Tatactatoum, tatactatoum, tatactatoum.

Je ne suis pas Marilyn Monroe dans Certains l’aiment chaud. Il n’y a devant mes yeux que d’immenses pâtis, rocailles et herbes folles que les cornes ébahies ruminent méthodiquement.

Tatactatoum, tatactatoum, tatactatoum.

Défilent les kilomètres, le Nord est encore loin.

Cent-cinq virgule huit, nous arriverons demain.

 

 

 

El limonero

 

Me dijeron que, cuando murió, algunas partes de mi cuerpo se pusieron blancas. Me dijeron que, cuando murió, le pregunté a mi tía si ella pensaba que el suyo y el mío estaban sentados juntos en una nube. Me dijeron que, cuando murió, todo el mundo lloró mucho. Me dijeron que, cuando murió, una carta fue encontrada. Me dijeron que, cuando murió, él estaba durmiendo. Me dijeron que, cuando murió, él recién regresaba de España y todos los baúles estaban aun en el barco. Me dijeron que, cuando murió, nunca se pudieron recuperar los baúles. Me dijeron que, cuando murió, se fue al cementerio y luego a un jardín. Me dijeron que, cuando murió, se volvió un limonero.

 

*

 

Desaparecido.

Durante mucho tiempo, pensé que había desaparecido.

Para muchos, “Desaparecido”, no evoca nada, un hombre que se fue a buscar tabaco y no volvió nunca más. Mientras que para el Argentino, el Uruguayo, el Chileno, significa secuestrado, encerrado, torturado, asesinado, totalmente borrado.

Como si nunca hubiese existido.

Durante mucho tiempo pensé que había desaparecido.

Pero me dijeron que murió durmiendo.

 

 

Le citronnier

 

Il paraît que, lorsqu’il est mort, certaines parties de mon corps sont devenues toutes blanches. Il paraît que, lorsqu’il est mort, j’ai demandé à ma tante si elle pensait que le sien et le mien étaient ensemble assis sur un nuage. Il paraît que, lorsqu’il est mort, tout le monde a beaucoup pleuré. Il paraît que, lorsqu’il est mort, une lettre a été retrouvée. Il paraît que, lorsqu’il est mort, cette lettre a été jetée. Il paraît que, lorsqu’il est mort, il dormait. Il paraît que, lorsqu’il est mort, il revenait à peine d’Espagne et toutes ses malles étaient encore sur un bateau. Il paraît que, lorsqu’il est mort, on n’a jamais pu récupérer les malles. Il paraît que, lorsqu’il est mort, il est allé au cimetière puis dans un jardin. Il paraît que, lorsqu’il est mort, il est devenu un citronnier.

 

*

 

Desaparecido.

Longtemps j’ai cru qu’il avait desaparecido.

« Disparu », cela n’évoque rien, un homme parti chercher des cigarettes, jamais revenu. Tandis que desaparecido, pour l’Argentin, l’Uruguayen, le Chilien, cela signifie séquestré, enfermé, torturé, assassiné, totalement effacé. Comme s’il n’avait jamais existé.

Longtemps j’ai cru qu’il avait desaparecido.

Mais il paraît qu’il est mort en dormant.

 

 

 

Los delitos del cuerpo

 

Habíamos hablado

de aquel cantante

muerto de haberse quemado

las alas

en alcoholes

desamores

y poesía

 

Habíamos hablado

de cine

películas en blanco y negro

actrices que despiertan

erotismos

con guantes

y pestañas

 

Habíamos hablado

de aquellos versos lejanos

que partían el cielo

y nos dejaban

a la merced

de la tormenta

empalabrados en la sangre

 

Habíamos hablado

de un paseo

bajo los olmos

de un París

que ya no existe

en búsqueda de un paraguas

perdido en otros tiempos

 

No has venido a la cita

 

En la sala

en la oscuridad de la tarde

estamos sólo yo

y unos cuatro señores

nostálgicos

 

 

 

Les délits du corps

 

Nous avions parlé

d’un chanteur

mort d’avoir brûlé

ses ailes

dans l’alcool

désamours

et poésie

 

Nous avions parlé

de cinéma

films en noir & blanc

actrices qui provoquent

érotismes

leurs gants

et leurs longs cils

 

Nous avions parlé

de quelques vers oubliés

qui déchiraient le ciel

et nous laissaient

à la merci

de la tourmente

assassinés entre les mots

 

Nous avions parlé

d’une promenade

sous les platanes

dans un paris

inexistant

à la recherche du parapluie

perdu en d’autres temps

 

Tu n’es pas venu

 

Dans le noir de la salle

Au son du projecteur

Il n’y a que moi

Et quatre messieurs

Nostalgiques

 

 

 

El vuelo de la muerte

 

Azul, calma azul, vaivén de olas.

Paisajes como postales.

Pero, en profundidades de mares y memorias

cuerpos aún adolescentes,

dormidos, heridos, se descomponen

anónimos, en mil novecientos setenta y seis.

 

Aviones militares rajan cielos de algodón,

como águilas desvanecen

en el turbio horizonte.

Y nacen los desaparecidos.

 

No es azul, es más que azul,

es tan azul que se vuelve turquesa,

casi verde.

Y  aunque uno busque sinónimos azuleados,

nada alcanza la zarca inmensidad,

los celestes reflejos del espacio marino,

las cerúleas profundidades

de mareas inciertas.

Pero no es azul,

es más que azul,

es una mezcla de nomeolvides,

esmeralda y lapislázuli,

un azul más garzo que la rabia en tus ojos,

más azul que un monocromo de Klein

más azul que una ola de Hokusai,

pero no es azul,

es más que azul,

es un azul de mar y de memoria

un azul ennegrecido por cuerpos tirados de helicópteros,

un azul teñido de desapariciones,

un azul criminal,

un azul culpable,

uno rojo.

 

 

 

El vuelo de la muerte

(le vol de la mort)

 

Si bleu, le calme bleu des ondes irrégulières.

Paysages de carte postale.

Mais, dans les tréfonds des mers et des mémoires,

des corps encore adolescents,

endormis, meurtris, se décomposent

en soixante-seize, anonymement.

 

Les avions militaires strient le ciel de coton blanc,

comme des aigles ils disparaissent

dans le trouble firmament.

Et naissent los desaparecidos.

 

Ce n’est pas bleu, c’est plus que bleu,

c’est tellement bleu que ça en devient turquoise,

presque vert.

Et l’on a beau chercher des synonymes azurés,

rien ne colle à cette immensité bleutée,

rien n’égale les reflets célestes de l’étendue marine,

et rien n’atteint les profondeurs céruléennes

des marées incertaines,

mais ce n’est pas bleu,

c’est plus que bleu,

c’est un mélange de myosotis,

d’émeraude et de lapis-lazuli,

un bleu plus bleu que la colère dans tes yeux,

plus bleu qu’un monochrome de Klein,

plus bleu qu’une vague d’Hokusai,

mais ce n’est pas bleu,

c’est plus que du bleu,

c’est un bleu de mer et de mémoire,

un bleu noirci par les corps jetés d’hélicoptères,

c’est un bleu teinté de disparitions,

un bleu criminel,

un bleu coupable,

un rouge.