Stéphane Mallarmé: Brisa marina



Presentamos un estremecedor poema de Stéphane Mallarmé en la delicada traducción de Alfonso Reyes. Mallarmé es principalmente conocido por ser autor de Un coup de dés jamais n’abolira le hasard, obra capital para comprender las vanguardias del siglo XX.

 

 

 

Brisa marina

 

La carne es triste, ¡ay!, y todo lo he leído.

¡Huir! ¡Huir! Presiento que en lo desconocido

de espuma y cielo, ebrios los pájaros se alejan.

Nada, ni los jardines que los ojos reflejan

sujetará este pecho, náufrago en mar abierta

¡oh, noches!, ni en mi lámpara la claridad desierta

sobre la virgen página que esconde su blancura,

y ni la fresca esposa con el hijo en el seno.

¡He de partir al fin! Zarpe el barco, y sereno

meza en busca de exóticos climas su arboladura.

 

Un hastío reseco ya de crueles anhelos

aún sueña en el último adiós de los pañuelos.

¡Quién sabe si los mástiles, tempestades buscando,

se doblarán al viento sobre el naufragio, cuando

perdidos floten sin islotes ni derroteros!…

¡Mas oye, oh corazón, cantar los marineros!

 

 

 

Brise marine

 

La chair est triste, hélas ! et j’ai lu tous les livres.

Fuir ! là-bas fuir ! Je sens que des oiseaux sont ivres

D’être parmi l’écume inconnue et les cieux !

Rien, ni les vieux jardins reflétés par les yeux

Ne retiendra ce cœur qui dans la mer se trempe

Ô nuits ! ni la clarté déserte de ma lampe

Sur le vide papier que la blancheur défend,

Et ni la jeune femme allaitant son enfant.

Je partirai ! Steamer balançant ta mâture

Lève l’ancre pour une exotique nature !

 

Un Ennui, désolé par les cruels espoirs,

Croit encore à l’adieu suprême des mouchoirs !

Et, peut-être, les mâts, invitant les orages

Sont-ils de ceux qu’un vent penche sur les naufrages

Perdus, sans mâts, sans mâts, ni fertiles îlots…

Mais, ô mon cœur, entends le chant des matelots !