Poesía chilena: Edson Faúndez



Proponemos la lectura de algunos poemas del libro debut del chileno Edson Faúndez, Bajo la piel de tu capa (LAR, 2019), que habrá de presentarse el próximo diciembre y que reúne textos escritos entre 2000 y 2019. Faúndez es investigador y profesor del Doctorado en Literatura Latinoamericana de la Universidad de Concepción.

 

 

 

 

 

 

Entrada 1

 

Una carta que escribió alguien en otro siglo

carta de amor con letra perfecta

seguro la escribió una tarde

como ésta en que copio su gesto

y con mi letra pido tu nombre

y busco en los escombros

escarbando

como debe ser

 

y sólo hallo dos cigarrillos

humo que no supo extinguirse

y guarda una promesa

con tu nombre

que no borró el viento del desierto

tampoco las grandes olas del mar

 

escribo sólo una carta

tal vez como ésa

una carta de amor.

 

 

  

 

 

  

 

Carta para lo que no puedo decirte

 

Volverse hacia adentro y decirse

parado en medio de la carta

nervioso porque no adelanto

y la transparencia asusta

porque hay una daga de luz

y están cerradas las cortinas de la casa

 

mejor la opacidad

la bruma en el vaso

para decir

lo que no puedo decirte

 

tal vez sean imágenes en un desierto artificial

a las que ya nos acostumbramos

y no las cartas que me prometiste

que yo te escribiría

en otro siglo

cuando no sabíamos vestir

familiares muertos

y a nuestros gatos les era suficiente

la tibia extensión de tus manos

y el grito en la oscuridad era real

y la sangre era real

en las esquinas que se borraron

lentamente

 

pero por lo menos aquí

nos acurrucamos

bajo el humo de la ciudad

lejos de los campos desollados

 

ayer no pude escribir

en el mismo cuaderno

pero tú no dejes de escribirme

porque tengo frío

y he vuelto a ver esa sombra

en las rocas

 

pero por lo menos aquí

temblamos

no importa que el día nos lleve

tras el sonido de otros pasos.

 

 

 

 

 

 

Carta para una traducción

 

Sabes que cada vez me cuesta más

tratar con imágenes implacables

aparecen en momentos y espacios inapropiados

no es que me queje contigo como solía hacerlo

pero estás condenada a ser destino

vigía de traducciones

y como ahora te convoco

adivino que ya conoces tu papel en esta carta

la clave secreta y tu fastidio

 

esas imágenes miran

son una aparición te dije

pero mis ojos que ven de lejos

y los tuyos que ven de cerca

no pueden retenerlas

 

podemos sólo traducir

sin que tú lo supieras

decía uno de los botones de la blusa

que empañó mi aliento

 

llegan

y no lo quiero

(tú sabes que desprecio las visitas

las repeticiones)

cuando miro los vacíos en mis libreros

que no volverán a estar como los dejaste

o cuando espero el microbús

de una línea borroneada

por la lluvia que tanto te disgusta

 

llegan sin advertencia

porque son invisibles

igual que los habitantes

de la casa en las montañas

que dibujamos una vez los niños

 

no tienen voz

dirección

página marcada

no se reúnen

no confabulan

simultáneas

como en el cuento de Borges

que tanto te gusta

 

un temblor parecen

polvo en el horizonte

que llama y olvida

al anciano que limpia dos cucharas de bronce

la vela a punto de extinguirse

el brillo de un paraguas

casi hundido en la arena

 

que llama y olvida

cuando ya no puedo más

una calle inclinada

que me invitarás

o te invitaré a caminar

uno de estos días.

 

 

 

 

 

 

 

Carta para una paseante

 

Me acostumbro a juntar cartas

que no llegarán a tu puerta

o a la cesta de tu ropa

recién lavada

aunque eso ocurra

las dicto igual que ésta

para volver a pasear contigo

por ciudades aparecidas

atrás o adelante de las fronteras

donde te desesperas por fumar

por timbrar el pasaporte

en la únicahoja que falta

y por salir caminando

para que la ciudad

salga de los mapas

y tenga secretos

puertas corredizas

subterránea existencia

en peligro de eclipsar

 

tus enemigos son virtuales

vienen del espacio exterior

dejan una señal en el cielo

en los postes del alumbrado

cuando caminas en sentido contrario

a sus indicaciones

se desplazan a la velocidad de la luz

y muerden su propio resplandor

sus sensores que no anticipan

los viajes interiores

que tu cuerpo segrega

y que a veces me revela

en alguna esquina

en alguna estación

 

te basta la deriva de una jornada

para vencer a tus perseguidores

y con las trazas de los sitios caminados

y muchas fotografías

te sientas junto a mí

y salen palabras

promesas de las palabras

que guardas en la servilleta

de los trayectos

que mañana

salvarán nuestras vidas

lo que hay de ciudad.

 

 

 

 

 

 

Carta para la piel de tu capa

 

Me gusta cuando aparece tu memoria infalible

y me trae de regreso

desde zonas sin nombre

hasta la piel de tu capa

temblor de leyendas

que ofrecen sus órganos

afuera del comedor municipal

de villanos

que inventan fórmulas

para que el olvido

se meta en bolsas recicladas

en historias

que llevarán en silencio

bajo el brazo

 

tienes una capa y es un espectáculo

aunque no te ayude a volar

entre edificios enmohecidos

ni resista las balas

o las lenguas odiadoras

a mí me gusta esa piel

tu supermemoria

en este planeta

que abandonaron los héroes con capa

hace ya mucho tiempo

buscando las islas

de los afortunados

 

cómo no gustarme

que me escogieras

que te empeñes en mi rescate

sin que nadie lo advierta

cuando temo cerrar la puerta de la casa

o me saludan desconocidos

llamo y tu superpresencia

me cubre por completo

a pesar de que te persiguen

los sicarios del realismo

y tu imagen de niña

con canastito y todo

te busca en las pantallas del reino

 

y hay principios con variaciones

de la vida que me sabes

y me diste de nuevo

mientras pides un café cortado a tu gusto

y yo pido que las calles y los transeúntes

que los escuadrones de la muerte

no te reconozcan

y me consuelo

porque apenas es visible

tu superestar en el mundo

en la historieta de mi memoria

convertida en carta

que volará desde el tercer piso

bajo la piel de tu capa.