Diccionario Maulpoix de poesía: Afasia



El poeta y crítico francés Jean Michel Maulpoix publicó en 2018, bajo el sello de PUF, el libro Les 100 mots de la poésie. Presentamos, en versión de Alí Calderón, la entrada correspondiente a “Afasia”. Se lee en la contraportada del libro: “Imposible de reducir a una definición simple, la poesía puede ser aprehendida a partir de una constelación de palabras que la esclarecen en sus distintas aristas; palabras que son la carne misma del poema. Jean Michel Maulpoix convoca verbos que refieren los gestos de un trabajo, otros que describen los movimientos del cuerpo y del pensamiento, nombres que dan cuenta de una experiencia, bosquejan un espacio, objetos o formas (alejandrino, oda) pero también objetos del alma”. El libro de poemas más reconocido de Maulpoix es Une historie de bleu. Es el teórico de poesía más admirado en la Francia de nuestros días. Su último libro, publicado por éditions corti, es La poésie. A mauvais genre.

 

 

 

 

 

 

AFASIA

 

“Ya no sé hablar”, escribió Rimbaud en el poema “Mañana”, al final de Una temporada en el infierno. Es a eso a lo que ha conducido su propia escritura a través de desarreglos sucesivos, hasta el punto en que, saturada de visiones e imágenes violentas, se estrangula. Es así que la poesía está amenazada de afasia ahí donde tanto se ha rarificado la lengua y se ha rondado los bordes del sinsentido. Tal riesgo resulta de la intensidad misma de la expresión poética, y es en la Modernidad, a partir de Baudelaire (cuando colapsa él mismo en 1866, golpeado por la afasia en Namur), cuando inicia. Discordante, la escritura poética debe ser una conquista frente a la palabra cotidiana, de la que se separa y a la que se opone. En la medida en que se avanza en la modernidad, el poema deviene esa palabra extraña, absolutamente singular que, como lo ha escrito Paul Celan en “El meridiano”, “muestra, claramente, una fuerte propensión a callarse”. De la afasia resulta la tentación misma del poema moderno de golpear al silencio y buscar con ello su legitimidad. También Rainer María Rilke ha propuesto en una carta la siguiente definición: el “ruido luminoso de un pan de silencio separándose en mí de la masa enorme de mi mutismo”.