Poesía peruana actual: Harold Charly Carrasco



Presentamos tres poemas del joven autor peruano Harold Charly Carrasco (Piura, 1993). Reúne sus poemas en las plaquetas “Las Ausencias”, y “Además estoy”. Harold Charly Carrasco ejerce la docencia, la música, y la ilustración.

 

 

 

Sueño que te vistes de ti misma en el pasto de los parques más amables del planeta y me salvas del sueño poblando mi cabeza

 

Ahí eres tan fuerte que acaricias mi barbita y no me asustas
y el beso que nos damos se parece a un oso grande de goma
como los cielos que derrumbaron a millones de judios en reinos prometidos
en casas globo como empotrada es silente la luna
para que te vengas a acariciar en mis pisotones de gran amargado
y que te invito una tarde de chizitos mientras me hablas los últimos acordes y yo no hablo de lo complicado que es no amarte
así sentados en barbacoa esperable hasta mil atardeceres
-y que esos te los pinto a solo rasguño-
aún más a punta de canciones provistas de la sustancia que es todas las sustancias y que es inalterable y parda y musga te saluda
(me lleno de abrazos y no me concentro en nada que no sea la energía unificadora de tu sangre en mi sangre saltando en escenarios distintos y oscuros como nueva es la calma enviándonos al solo serse mi pequeña hermosa zapateadora de tangos que inhiben al universo que es tu madre y mi madre y la alegría sale a condecorar la suma de mis tragedias para hacerte de viento y polvo y maja aquí en lo que ahora mismo denomino hablarte)

 

 

 

Un arma se construye

Cuando vienes,
un arma se construye:
un arma se mira de rodillas un arma sonríe un arma ve:
un arma urge de promesas
una broma
una broma constante
apabullas el tiempo si quieres un letargo:
cómo el pan se eriza en tus dedos
cómo creces
tremendamente
un arma se confabula:
un arma dará a estos vasos justificación
un arma después
un arma:
vuela siempre pero sí vulnera
ama tanto pero dices primero mírame
arma tanto arma ve

 

 

 

Algo naciendo

La palabra semilla requiere inevitablemente
supremo ángel un nacimiento con vocación de
llamaradas
lo inerte tejido en lo inerte
impulsado por el temor a lo inerte
articula un lazo aún más obvio
que plantarse a ver su mirada calva
este hijo que llevamos prendido a la
tráquea y sereno a la norma
nos sueña inextinguibles
en una proyección de mareadas hojas
lo que parece solo lo que se hace de nada
y es estridente a la supremacía del no objeto memoria intranquila lo salvo
cuando el tronco emerge al sonido de las islas cuya lengua
habita son otros los que ondean el
remanso expansible en su amabilidad pero mañana las hojas se cae
de angustia
y las casas de horas
algo sugiere movimiento
más nombres menos casas

la otra parte se deshace
en esperas y aún más en legislación y ya que lo nuevo aniquila su cielo hasta volverse tacto
estos juramentos serán designados a quien los quiera parir, que se llene de raíces
aquel que pretenda soñarse pájaro un día de pronto tu cresta hará una trenza inundable
a la espalda
y ya no habrán llorado más
estos desiertos cuya hambre se denomina aire

y es aire que eres el aire al que vas.