Poetas del sitio de Leningrado: Serguei Rudakov



El sitio de Leningrado (septiembre de 1941 a enero de 1944) es uno de los eventos más traumáticos en la historia de la humanidad. Lo que aconteció es bien conocido por todos. ¿Qué ocurre con los habitantes de una ciudad sin comunicación ni comida, en completo desamparo y bajo el terror de una guerra? Más allá de una escritura que narra la resistencia estoica, más allá de los poemas que inspiran la supervivencia y la valentía; los poetas que se presentan en la siguiente selección nos hablan de aquella otra historia, en la que resuena con más fuerza el temor y la angustia de saberse bajo el signo de la muerte; voces que hablan del horror sin tregua, sin heroísmo, voces que condenadas al silencio pasaron más de siete décadas en la oscuridad, versos testimonio provenientes de la mente trastornada por los brutales sucesos que se vivían a diario durante el asedio a Leningrado, versos que representan dimensiones individuales ante el desastre, los bombardeos, el hambre y el desamparo frente a un hecho que dejó todo, metafórica y literalmente, fragmentado; versos que nos dejan experimentar más de cerca la condición del blokadnik. La escritura es aquí un modo de registrar el horror, de representar el trauma, de buscarle una salida, como nos dice Polina Barskova: “Cuando la imagen es realmente dolorosa, se convierte en palabra y viceversa: la sustitución retórica trae el alivio necesario al sufrimiento de la historia”.

Indira Díaz

 

 

 

 

Serguei Rudakov fue filólogo, poeta y amigo de Osip Mandelshtam durante el exilio en Voronezh.  Herido en acción a finales de 1941, Rudakov pasó varios meses en Leningrado hasta su evacuación a Moscú en el verano de 1942.  En Moscú, continuó trabajando en un proyecto que combinaba biografía con estudios de poesía, desde Derzhavin y Pushkin hasta Mandelshtam y Tsvietaeva, y por supuesto también trabajaba en la suya. Rudakov murió en acción en 1944 y sus trabajos experimentales quedaron incompletos.

 

 

 

 

Hay humo en el refugio. Entre las literas de pino
En cuanto se derrite la grasienta vela.
Abrazos enterrados de un sueño boscoso
La sien del vecino marchitándose hacia su hombro.

 
Abres la puerta­– pisadas de arena
Que conducen hacia la nieve, plateándose,
Descansan las heladas sombras,
Se percibe la conexión entre lo vivo y lo muerto.

 
Las estrellas de Karelia una mónada viva.
Una helada bastante vigorosa
Un corazón, pobre, feliz e infeliz,
Para reconocer en el oeste, en las cruces de los faros,
El natal cielo de Leningrado.

 

 

 

В землянке дым. На хвойные полати
Чуть оплывает жирная свеча.
Лесного сна подземные объятья,
Висок соседа никнет у плеча.
 

Раскроешь дверь — песчаные ступени
Уводят в снег, который, серебрясь,
Покоит холодающие тени,
Живого с мертвым видимую связь.

 
Карельских звезд подвижная монада.
Мороз по совести здоров.
А сердце, бедное, и радо, и не радо,
Узнать на западе, в крестах прожекторов,
Родное небо Ленинграда.
 

 

 

 

 

En un departamento vacío,
Donde ya se han quemado hasta las sillas,
Donde el hollín pende del techo,
Donde habitaron no hace mucho –
Hasta que tuvieron que irse,
Se ha puesto en marcha un reloj.
Ya desde los tiempos de Derzhavin,
No,– antes: la agitada muerte
escuchó Sumarokov,
El sonido mortuorio de los relojes
Cantando como símbolo de entierro.
 

En el vacío de Leningrado
Los relojes aún iban hacia alguna parte.
Los muelles del arco, las ruedas en marcha
Aunque no hay que confiar en eso.
El ciego Caronte permanece inmóvil,
Y no hay entierros normales.
 

Errabundos, pobres y huérfanos
En la ilógica y vacía calma
Permanecen cerrados los departamentos, –
Desatendidas tumbas llenas de silencio.
 

 

 

 

 

В пустующей квартире,
Где стульями топили,
Где копотью увешен потолок,
Где так недавно жили, –
Покуда им не вышел срок,
Заведены часы ходили.

Еще с державинских времен,
Нет, – раньше: смертную мороку
Когда заслышал Сумароков,
Часов заупокойный звон
Звучал как символ похорон.

В пустыне Ленинграда
Часы еще идут кой-где.
Дуге пружин, колес ходьбе
При этом доверять не надо.
Бездействует слепой Харон,
И нет нормальных похорон.

Повымерли, бедны и сиры,
В пустом спокойствии нелепы,
Стоят закрытые квартиры, –
Молчат неприбранные склепы.

 

 

 

 

 

Lo entiendes– el corazón está lleno de miedo y furia.
Te han encontrado tendido en el suelo,
No tomaste el hacha, no tomaste la sierra, –
ni la carpintería para la tumba de un amigo.
 

En la oscuridad la muerte mira decorosa,
He quitado las gastadas cortinas.
El hielo sobre el vidrio, patrones del papel.
Patrones de cruz que protegen contra los disparos.
 

Otra condición de la muerte –es el silencio.
Este problema mal resuelto:
El equipo está encendido– gotea el metrónomo
Impidiendo que te abandones a un sueño pleno.
E interrumpe tu corto descanso
La información de los boletines de radio.

 

 

 

 

Ты понимаешь — в сердце страх и злоба.
Тебя застав лежащим на полу,
Не взял топор, не взял пилу —
Не сплотничал для друга гроба.

Во мраке смерть пристойнее глядит,
Но я отвел поношенные шторы.
Лед на стекле, бумажные узоры.
Узор крестом от выстрелов хранит.

Еще условье смерти — тишина.
Проблема эта дурно решена:
Включен приемник — каплет метроном
И не дает забыться полным сном.
И нарушают отдых твой короткий
Информбюро радиосводки.

 

 

 

 

Dmitri Maksimov 

Gennady Gor