El poeta como superstar



Andrew Strombeck escribe sobre el poeta norteamericano John Giorno (1936-2019), animador de la poesía en los años del avant-garde norteamericano de los años sesenta. Giorno se preguntó por qué una lectura de poesía es tan aburrida y trató de equiparar la performatio poética al mundo del rock y la cultura pop. El texto apareció originalmente en Poetry. La traducción corre a cargo de Joshua Amigon.

 

 

 

 

Hacer de Cada Uno una Superstar

En sus memorias póstumas, Great Demon Kings (FSG, 2020), el poeta y artista John Giorno cuenta la historia del origen de su vívida carrera de seis décadas. En 1963, él acompañó a Andy Warhol a escuchar una lectura poética de Frank O’Hara y John Ashbery. Se sentaron al fondo. O’Hara y Ashbery sentados en una mesa hasta el frente leyeron sus poemas en voz alta, sin amplificación, nada llamativo, solo una lectura poética convencional. Mientras Giorno rememora en sí, Warhol volteó a mirarlo y le preguntó, “¿Por qué es tan aburrido?”

A principios de los 60’s, ni O’Hara ni Ashbery hubieran parecido aburridos. Ambos poetas se encontraban en el pico más alto de sus capacidades; Ashbery recién publicaba The Tennis Court Oath, mientras que el Lunch Poems de O’Hara aparecería al año siguiente. Pero el cuestionamiento de Warhol apuntaba a la marginalidad cultural de la poesía. Los Poetas no son, como se suele decir, estrellas de rock, o, usando el término preferido tanto de Giorno como de Warhol, superstars. Pero Giorno pasó toda su carrera trabajando para cambiar eso, y en el proceso, se forjó como una figura de culto en las escenas artísticas y literarias del centro de Nueva York.

Giorno murió el Octubre pasado, a los 82 años, y Great Demon Kings funge no solo como su testamento sino como un recordatorio de cuán enérgicamente usó la tecnología de punta en su era para llevar a cabo el mandato modernista del make it new. Refutó el engreído cuestionamiento de Warhol sobre el tedio de las lecturas poéticas al expandir la forma, la entrega y el marketing de la poesía. Usó la emergente tecnología de grabación para modular y reverberar su voz, creó el proyecto Dial-a-Poem, en el que cualquiera podía hacer una llamada y escucharía un poema, condujo las lecturas poéticas en las que repartía LSD y disponía de luces temporalizadas; y su sello discográfico epónimo lanzó aproximadamente 50 LPs durante los 1970’s y los 80’s.

Durante el momento cultural previo a Giorno, la poesía estaba largamente relegada los círculos bohemios y a los campus universitarios. Figuras radicales como Allen Ginsberg ocasionalmente rozaban la superficie de la cultura pop, pero la poesía americana de la época parecía estática. Giorno, quizá más que nadie, reconfiguró la poesía a imagen de la música rock. En sus manos, la poesía se volvió sexual, performativa, y peligrosa, un arte polimórfico que miraba hacia el futuro más que hacia el pasado. Es debatible si era bueno tener poetas en MTV durante los 1980’s y los 90’s; lo que no puede discutirse era lo notable que ello les hacía sentir. Giorno no fue el único responsable de esta irrupción, pero pocos fueron los poetas que trabajaron duro para que pudiera ocurrir. Creando desde los ejemplos del Pop Art, y los cut-ups de Brion Gysin, Giorno condujo las poéticas de los 50’s hacia una era revolucionaria.

 

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Giorno creció en Brooklyn, hijo único de un padre dueño de una compañía manufacturera de ropa, y de una madre diseñadora de modas. Se graduó de la James Madison High School y fue asistente de la Columbia University, en donde conoció a Ginsberg. Después de graduarse de Columbia en 1958, se inició en el Iowa Writers Workshop. Sumido en la depresión que lo persiguió toda su vida, Giorno intentó suicidarse a los 22 años. Su casera lo encontró en el piso del baño, Paul Engle, entonces cabeza del Writer’s Workshop, llamó a los padres de Giorno. Él regresó a su hogar en Roslyn Heights, en Long Island, en 1959 e incapaz de descifrar qué hacer después, tomó un trabajo como corredor de bolsa en Wall Street.

La elección fue fortuita. En los inicios de los 60’s, el centro de Nueva York se inundaba de energías creativas del Pop Art, teatro experimental, y Happenings. Conoció a Warhol en el primer espectáculo solista del artista en el Stable Gallery en 1962; posteriormente, Warhol invitó a Giorno a la premier de Flaming Creatures de Jack Smith. Giorno relata sentirse perplejo, puesto que todo el mundo del arte ya había visto el filme, conjetura que Warhol quería asistir porque el evento “era la premier, como en una premier de Hollywood”. Eso se convertiría en el primer reconocimiento de fama de Giorno. Warhol filmó a un durmiente Giorno para Sleep (1963), un “anti-film” de 5 horas considerado como uno de sus mejores trabajos. Ambos aspectos de la estética de Warhol, un gusto por el espectáculo y el interés en el descubrimiento del arte en lo ordinario, fueron fundacionales para Giorno.

Esta estética tuvo un desahogo tecnológico en Dial-a Poem, el cual comenzó en 1969. Como el New York Times reportó, el proyecto constaba de seis líneas directas de teléfono conectadas de punto a punto a máquinas contestadoras ubicadas en el edificio de la Liga de Arquitectura de la ciudad; los comunicantes podían llamar las 24 horas del día y escuchar poemas leídos por Ginsberg, Diane di Prima, William Burroughs Anne Waldman, Ed Sanders, John Cage, Jim Carroll y el mismo Giorno, entre otros. Dial-a-Poem ganó la atención de los medios nacionales y recibió más de un millón de llamadas en sus primeros cinco meses. Posteriormente fue presentada en el influyente Information Show, del Museo de Artes Modernas, en 1970. Dial-a Poem volvió a armarse múltiples veces, la más reciente en el MoMA en 2012. Fue innovador, entregando constantemente contenido impactante y se mantiene indeleble como parte de su era. (Y sigue activa; puedes probarla llamando al 641-793-8122.)

Y así, a pesar de la influencia de Dial-a-Poem, es sólo un ejemplo de las muchas innovaciones de Giorno, las cuales tienen mucho que ver con la música rock y la poesía. En Do You Have a Band? Poetry and Punk Rock in New York City (2017), el poeta y crítico Daniel Kane conjunta a Giorno con Lou Reed y Patti Smith, artistas que hicieron su carrera a partir de mezclar el rock y la poesía. Mientras que Giorno nunca consiguió el éxito comercial en masa, el rock lo proveyó de sus elementos cruciales para su obra: la excitación de la presentación en directo, las posibilidades de las nuevas tecnologías de audio, y la avenida de la distribución del disco estéreo de larga duración.

El rock también permitió a Giorno expandir las innovaciones que él desarrollo en los 60’s bajo la influencia de la escena neoyorquina. Los artistas pop revelaron las posibilidades de los objetos prefabricados: Warhol serigrafió publicidades, Robert Rauschenberg fijó corbatas y pájaros de peluche a sus lienzos, Claus Oldenburg esculpió hamburguesas. Giorno encontró que el equivalente poético de tales trabajos que se encontraría en la poesía trataría sobre recolectar textos de los periódicos, los cuales después cortaría por líneas y al juntarlos se obtendrían resultados llamativos. Este método ahora llamado “apropiación” o “poesía conceptual”, ha encontrado vasto (y controversial) valor en el trabajo de poetas recientes como Kenneth Goldsmith y Vanessa Place.

Pero Giorno se encontró empujando la poesía en direcciones sorprendentes, usando las técnicas de cut-up que aprendió de Gysin y Burroughs. Mucho antes del Seven American Deaths and Disasters de Goldsmith (2013), donde se transcribían reportes de TV y radio de tragedias nacionales, Giorno minó los medios americanos para escrutar sobre la fascinación del país con la muerte. En su pieza de 1966 “Constitution of the United States”, por ejemplo, adhiere pequeños pedazos de reportes noticiosos al texto de la Constitución. El efecto es Whitmaniano en su cotejo de pequeñas historias sobre muertes y hospitalizaciones, yuxtapuestas ante los ejemplos de publicidad y uso de drogas (Giorno incluso agrega una reseña de la novela de 1961 de Burroughs, The Soft Machine, en la cual se lamenta sobre “the preoccupation with sodomy and the dubious joys thereof”). Es un trabajo precioso que excede a su concepción como artilugio. “Article VII”, por tomar alguno como ejemplo, sustrae el artículo de un periódico sindicado de 1967 que presenta la última carta a cas de un soldado de Vietnam.

 

Escribo
esta carta
como mi última
Tú probablemente
ya habrás recibido noticia
de mi muerte
y que el gobierno
desea expresar
sus profundas condolencias.
Créeme,
yo no quería
morir.

En 1966, la no lucrativa Freedoms Foundation seleccionó esa carta como la mejor expresión de “fe, amor y devoción a Dios y a la patria del año; fue leída para la grabación Congregacional por motivos similares. Al tomar la carta y combinarla con la Constitución y con anuncios de los Manufactureros de Hanover y Tinactin, Giorno la torna en algo más oscuro: una visión de muerte presente que la Constitución y los anuncios autorizan y eliden. El poema actúa como analogía textual de la serie Death and Disaster de Warhol (también inspirado en Deaths de Goldsmith) donde el artista serigrafiaba imágenes encontradas de sillas eléctricas, choques automovilísticos y suicidios.

El Pop Art inspiro a Giorno a hacer mas que solo llevar objetos confeccionados hacia la poesía. En los 60’s, Warhol, Rauschenberg y otros experimentaron con tecnologías audiovisuales emergentes con la entusiasta asistencia de Bell Labs. Un ejemplo, cubierto a profundidad en Great Demon Kings, es 9 Evenings, una serie de eventos orquestados durante 1966 en la Armería de Nueva York por Rauschember, Pontus Hultén y el ingeniero de Bell Billy Kluver. Giorno escribe:

Open Score inició con un juego de tenis entre Frank Stella y Mimi Kanarek, en el que sus raquetas estaban conectadas al sistema de sonido. El sonido del juego controlaba las luces del escenario. Cada vez que la pelota de tenis golpeaba la raqueta, hacía un sonido de estallido agudo, y una de las lámparas se apagaba, cada vez más oscuro a cada golpe. Al final, cuando las luces del lugar estaban apagadas, y el recinto estaba oscuro, un elenco de quinientos voluntarios invadía el escenario. Sus instrucciones eran las de realizar acciones ordinarias, moverse por ahí, quitarse el suéter, tocar o abrazar a alguien.

Lo que sea que ocurriera en el escenario de la Armería, algún compromiso artístico con la industria de la Guerra Fría, la fetichización de la tecnología, no era para nada aburrido y, en sus memorias, Giorno mira ese evento como un ejemplo de lo que en las lecturas poéticas podían convertirse.

Bajo la influencia de 9 Evenings, Giorno comenzó a buscar maneras de amplificar, disrumpir, y de modificar de alguna forma la voz poética. Poco después de 9 Evenings, Rauschember presentó a Giorno con Bob Moog, el inventor del sintetizador. Giorno usó la modificación sonora provista por Moog para modular, oscilar y reverberar los textos que hallaba, de tal forma que el texto se convertía en un collage de sonidos.

Uno de los primeros, y más famosos, trabajos que Giorno desarrolló usando el Moog es “Pornographic Poem”, un poema hallado que describe el sexo entre el narrador y “[s]even Cuban army officers in exile.” Estructuralmente, es modesto: ocho oraciones de una historia erótica recortadas en líneas de entre una y cuatro palabras. Aun asó encontró valor en lo impreso: Ted Berrigan lo publicó en C poco después; Ron Padgett lo incluyó en An Anthology of New York Poets en 1970.

En su versión grabada, el poema se convierte en algo más. El LP es integrado por 15 artistas y escritores- incluidos Rauschenberg, el poeta Peter Schjeldahl, y la coreógrafa Yvonne Rainer- leyendo el poema de Giorno (Giorno grabó todos por si mismo en su casa en el 22 de la calle Bowery, edificio donde Burroughs también vivió y que fue previamente ocupado por el artista Mark Rothko). Cada grabación consta cerca de un minuto; cada voz tiene aplicada a si un nivel variante de eco. “Hice composiciones sonoras para cada lectura”, escribe Giorno, “disponiendo dos tomas, en cada una de las tomas en estéreo un poco fuera de sincronía. La repetición creaba un ritmo y una cadencia, y sacó a relucir las cualidades musicales inherentes a las palabras de la voz de cada persona”. La repetición y el eco no sonarían fuera d lugar en un disco de Throbbing Gristle.

Giorno abultó el éxito de “Pornographic Poem” lanzando LPs de poesía y música, mayormente a través de la marca Giorno Poetry Systems, sobrenombre bajo el cual hizo la mayoría de su obra. A Giorno se le ocurrió el nombre a mitad de los 60s, y explica:

El recibir y recolectar dinero para mis proyectos poéticos y eventos, necesitaba crear una organización sin fines de lucro, y la organización necesitaba un nombre. Así que tomé algo comercial e industrial y lo doté de un giro metafórico: Giorno Poetry Systems.

Los primeros LPs nacen producto de Dial-a-Poem y presentan, entre otros, a Burroughs, Waldman, Laurie Anderson, Richard Hell y a Meredith Monk. Eventualmente, esos discos adoptan un rock Avant-garde, en los cuales podías escuchar a Burroughs, Sonic Youth, la artista performativa Diamanda Galás, y a la John Giorno Band. (Difíciles de hallar, esos LPs ahora rondan los mercados de usados).

Giorno incorporó dichas grabaciones a las lecturas poéticas que fueran su versión de 9 Evenings. Los reproducía en altavoces dispersos por la sala, añadiéndoles luces temporizadas y otros añadidos. Así es cómo describe una de sus presentaciones primerizas, llevada a cabo en la Liga Arquitectónica de Nueva York, Hacia 1968:

Usé composiciones que realicé con Bob Moog, el órgano ligero analizando su sonido y proyectándolo en banco con cuatro luces de colores. Como parte de mi constante esfuerzo de integrar todos los sentidos, maquinas de jabón dispensaban burbujas desde el techo.

El efecto fue psicodélico, y Giorno constantemente se aseguraba de ello al repartir LSD y porros a la audiencia. Cuando no podía hacer eso, como en un evento en Central Park patrocinado por el Departamento de Asuntos Culturales de Nueva York, montó “dispensadores automáticos de aerosol que rociaban arbitrariamente los olores a fresa y chocolate”. Todo estaba diseñado para hacer de la poesía una experiencia dinámica y vital.

El eco de Giorno provisto por Moog se adaptaba bien a las presentaciones en vivo y a las grabaciones de estudio. Giorno comenzó a escribir el eco en sus mismos poemas; en el obituario para Giorno, los escritores Chris Kraus y Rebecca Waldron describen el “echoey loop” de Giorno como “su estilo característico”. Por ejemplo, “Eating the Sky,” de 1978, usa frases repetida en líneas de varias longitudes para describir el ir a la casa de una antigua amante y ser abordado por un mal presentimiento.

el pensamiento
de estar
aquí
por otras 6
horas
el pensamiento de estar aquí
por otras 6 horas
Yo no
Quiero
Mas
Estar aquí
De nuevo
Yo no quiero
Estar más aquí
De nuevo.

Enfadado, el narrador quiere irse, pero se queda fijo en su lugar por sutilezas sociales; las líneas en bucle abordan lo irresolvible de la situación. Giorno usa la tecnología para transformar la voz hablada del poeta, pero la tecnología regresa hacia el poema incluso en la baja calidad de una hoja impresa.

Como el crítico Ken Cormier argumenta, todo ese eco irrumpe en la singularidad de la voz poética, creando “una poética a la que ningún poeta es adecuado para articular por sí mismo, así sea en la página o en la performance”. Cormier está entre muchos otros que localizan una especie de impulso democrático -un movimiento compartido- en el proyecto de Giorno. Mirando atrás en su carrera, Giorno compendia esta estética en uno de sus mejores poemas, “THANX 4NOTHING”, escrito cuando tenía 70 años.

 

fue maravilloso nos amamos
pero no quiero a ninguno de ellos de vuelta
ahora, si uno de ustedes
se ve atraído por uno de ellos,
podrían regresar de entre los muertos,
y hacer lo que les plazca,
se podían multiplicar
y ser los esclavos
de quien sea que los quiera,
cumpliendo cada petición y deseo,
(pero no los querrán como amos,
Pues son demonios),
Podría venir Andy
Enamorarse de ustedes
Y hacer de cada uno una superstar,
Todos pueden tener a
Andy.
Todos pueden
Tener a Andy.
Todos pueden tener a Andy
Todos pueden tener un Andy.

 

Es un conteo generoso de todas las personas que rondaron por Great Demon King. Han sido mucho lo que las intervenciones de Giorno hicieron por volver la poesía menos aburrida y también lo que ayudaron para hacerla más interconectada. En ese sentido, Dial-a-Poem es una sinécdoque para todas las innovaciones de Giorno, Llevó la poesía a una nueva y cada vez más joven audiencia, que se siente atraída por las actitudes galas de la música rock. Rastros de los rasgos distintivos y el espíritu igualitario de la multimedia de Giorno incluso puede subyacer en los Instapoetas de la actualidad. Muchos críticos descartan su obra, pero su viralidad y performatividad, son posiblemente descendientes estéticos de Giorno. Ultimadamente, él era menos que un rock star, más bien un promotor, y un poeta cuyo trabajo que, aunque fuese personal, raramente ocupaba el centro del escenario.