Poesía mexicana: Marlon PV



Marlon PV es una poeta y escritora de Tijuana, Baja California. Estudió Lengua y Literatura de Hispanoamérica (UABC). Ha publicado en Revista Espiral (2018) y Gramanimia (2018 a 2020). Ha colaborado con intervención poética y sonora con artistas fronterizos como Roberto Romero Molina y Supersadfish. Ha expuesto en Casa de la Cultura de Tijuana en Intimidades de Relaciones Inesperadas y el Instituto Goethe de México (2019) y en Nett Nett (2019), espacio de arte y música independiente.

Esta colaboración fue seleccionada en la Convocatoria 2020.

 

 

No Future

La casa al igual que el tiempo
está agrietada,
detenida en una fotografía
eternamente expuesta,
mientras sus cimientos
se aferran a la inmovilidad,
la vida atraviesa sus caras
como proyectiles;
hay un movimiento perpetuo
al asomo de la ventana
y es tan seductor que,
en la embriaguez de un sueño,
deliro profecías del pasado;
eclipsan los tiempos,
y el futuro es hoy,
no puede romperse
ni alejarse dos pasos adelante,
el futuro me alcanzó
y yo, junto a la casa,
desapareceré.

 

 

Personaje secundario

Has sido elegido entre millones
de otros idiotas
y como en todas las historias
de antihéroes maldecidos
te arrojas al vacío
en un acto falso de fe
Condenado a este mundo
y no otro
Implantados estos recuerdos
y no aquellos
Obligado a pilotear la nave de los locos,
ciego y desorientado
desertas en el último minuto:
saltas del barco, te ahogas en el mar
y condenas a tu tripulación
a morir de desesperanza,
a continuar con el ciclo ensordecedor
de incertidumbre y sueños castrados.

 

 

¿Y qué si el espacio no nos pertenece?

Hallaremos una guarida que nos proteja,
con más sombra que sol
y el mismo sigilo fidedigno de perderse,
como la muerte de un oleaje
salado e indulgente

Hallaremos en la tierra de los repatriados
un pedazo de mosaico ardiente
y vagaremos mirando al suelo
desterrados en un limbo fronterizo:

Mi casa es la ciudad-noche,
mi habitación donde caigami cuerpo al mediodía,
cansadx en el desierto
de un sueño norteño,
que no está en el norte que deseo

Enfrascadx en el loop de un páramo
donde las almas quieren olvidarse,
con el antebrazo descubierto
de haber compartido la misma tragedia

Si el espacio no nos pertenece
encontraremos un lugar en El Canal de los espejismos,
las alcantarillas nos darán
el calor y la zozobra de un arrullo
que no merecemos pero que adormece.

 

  

Entre una estrella y dos golondrinas

La casa, dicen, es donde uno se encuentra
y está hecha del mismo material
con lo que las lágrimas
siguen su curso,
con el temor de doblar la esquina
o el asfalto caliente en los pies desnudos,
uno se aferra a ella,
a nutrirse de su costado pútrido.

La casa, dicen, se construye sobre un plano
que se piensa como se piensa la vida, dicen, planeada;
pero yo no tengo más que clavos sueltos,
madera roída y un plano desarticulado
dispersamente empobrecido.

Mi casa es un paracaídas:
así que lo aferro a mi espalda
apunto entre una estrella y dos golondrinas
¡y salto!

 

 

Silencio A

El silencio es un privilegio imposible
en este encierro de culpa y miedo.
Es un instante que me castiga
con su fugacidad;
lo busco a tientas en el desborde ciego
de palpar las esquinas del cuarto,
entre los libros y los marcos de la ventana,
lo pienso ante el eco del taladro de una obra interminable,
en el ladrar de los perros
cuando un extraño entra al territorio ajeno,
lo busco hasta en el viento que mueve las hojas
y que lo niega con su sonora naturalidad;
ni siquiera la sombra de la hora dorada lo trae a mi.

Aparece cuando no lo invoco con todos los sentidos,
viene como estampida corta y seca a tocarme el rostro
que deambula sobre su eje fundido en la cama,
su presencia es visible y pura justo en el dormitar,
cuando me he despojado de mi angustia ficcional:
no intenta ser discreto.

Me despierta y atenta lo escucho alejarse por el río que corre dentro,
y en su desborde frenético rosa mis órganos que procuran
la vida de este organismo inútil
que no hace más que gritar y gritar y tratar de huir
y recluirse en ese instante ambulatorio donde todo parece irreal:
un casi sueño
una canción de cuna
una muerte fugitiva que saborea mis oídos
un privilegio imposible que me deja inconsciente
en este encierro de culpa y miedo
que se logra sobre una desdicha.

 

 

Silencio B

¿Cómo pensar que el silencio es posible
si hay una ciudad que grita y reclama sus muertes?
Otro río corre fuera de mi,
y al igual que el de adentro no puede controlarse.