Poemas de Omar Lara: crónica de un regreso



Leemos algunos poemas de Omar Lara (1941-2021) pertenecientes a Mirar, mirar la ciudad o crónica de un regreso. Fundó la mítica revista Trilce y acercó a los lectores de lengua española la tradición poética de Rumania. Círculo de Poesía publicó traducciones suyas: Alma para todo servicio de Marin Sorescu, El frío intermediario de Dinu Flamand así como la antología La mesa del silencio. Once poetas rumanos contemporáneos. Mereció distinciones como el Premio Nacional de Poesía Jorge Teillier, el Premio Casa de América de Poesía Americana, El Premio Internacional de Poesía Rafael Alberti, entre muchos otros. 

 

 

 

 

1

 
Oh náufrago de vida
oh vida de náufrago dos veces
sometida al mismo riachuelo
aguas de resurrección
aguas en el mapa arrastrado sobre las aguas
esa es la situación señor barquero
el náufrago en la silla náufraga
sentado a la mesa náufraga
comiendo el festín náufrago
de los olvidados
buscando en ti
nebulosa
párpado y nebulosa
ciudad náufraga
 

 

 

2

 
Todo náufrago tiene en ese mapa
un cuerpo que lo espera
un cuerpo que es a veces el amado
cuerpo de la amada  mujer
más infinito que todos los objetos conocidos
así ese cuerpo
simétrico como una manzana
libre como las estaciones y los relámpagos
sutil como la canción que nunca recordaste
perturbador como ese aroma infancia
más allá del estero y de las garzas

 

 

7

Supongamos que eres el alma
o
mejor
el corazón
las vísceras
el odiado enemigo
sacamos de todo eso la inteligencia y la luz
el coraje y el abandono
la respiración
el tic-tac
y como todo emerge de entre los escombros
así yo
emerjo del limbo
y saludo delicadamente
el día que comienza

 

 

 

13

Aquí nací una vez
aquí morí una vez
¿qué más decir de una ciudad
y de un destino?
¿el destino soy yo?
¿o es la búsqueda ciega
la que hace
que pronuncie destino
cuando en verdad
busco sólo un lugar
una puerta
un cobijo
una campana?

 

 

 

14

Me he sentado a la mesa de los menesterosos
es decir
a la mesa
que guardaba mi nombre y me llamaba
llueve y hay barro en las botas y en los torpes zapatos
y en el aire un canturreo que sube al alto techo
y en la garganta una picazón
y en el estómago un barril sin fondo
y en los mesones el pescado las papas la ensalada
y un vinilo para hacer sed
y empanadas para hacer hambre
y el pebre que no puede faltar
y un vaso de mezcal que trajo un dulce cuate
mezcal
bueno
por si algo anda mal
y si todo anda bien
bueno también
dice mi cuate

 

 

 

17

Sombras de jaulas en las calles
seres sin identificación
hijos ilegítimos de la pesadumbre
hijos legítimos del desaire de la historia
una escribí y lo enterré en un tugurio
de la calle maipú
estaba con silverio que enterró después su alma
en algún lugar de ese extenso país llamado
adiós
allí llevó su jaula

 

 

 

 

20

Sabes
que no vienes a mí
vienes al estrépito que arrastro conmigo
al incandescente tumulto de la sangre
a los ríos profundos del regreso
sabes
me tiendo en esas aguas
anticipo el dulzón abrazo de la hojarasca
sabes
me gusta oler la ofrenda
de tu espera

 

 

 

27

La hora de la confortación 
cuál fue
si la conoces abrázame entonces
lame las paredes de la ciudad implacable
palpítame con todas las bondades
de tu carne que estalla
aprieta los huesos del deseo
la exhalación de la última sílaba
musitada
en el quejido fúnebre
pues de aquí en adelante
nada permanece como estaba
nada queda en su sitio