Poesía contemporánea en español: Roger Santiváñez



Leemos un poema de Roger Santiváñez (Piura, 1956). Autor de libros de poesía como Antes de la muerte (1979), Homenaje para iniciados (1984) y Symbol (1991), entre otros. En el año 2006 apareció Dolores Morales: Selección de Poesía (1975-2005). Fue fundador del movimiento Kloaka (1982). Actualmente es profesor de español en la Universidad de Princeton, New Jersey. Recién aparece su libro Argolis del cual tomamos este poema.

 

 

ARTESONES

 1

Ahora todo está tan verde & lindo
Cuando me acerco al río & la brisa se
Distiende haciendo sonar los ramajes 

Oigo a los pájaros en su lenguaje cifrado
Pero no sé dónde están se esconden
A la memoria de ti que configura

Este poema fluyendo en las aguas frente
A mi soledad & es como desear morir
Por la orila reluce un brillo extraño

 & en la transparencia el resuello de las
Ondas marginales me llevan a ti / a
Tu presencia invisible en estas landas

De todos modos puras porque el aire
Purifica & subyace una lágrima en la
Inmensidad de mi vacío ante el

Panorama móvil del diseño de Dios
Conmigo en este atardecer sin final
Sino tu alegría misiva en la pantalla

                      Del Corazón. 

 

 

2

Al salir recibo el aire fresco cruzándome
Todo el cuerpo avanzo hacia las orillas
Están tranquilas pacíficas orondas se

Mueven dulcemente las aguas translúcidas
Veo el cauce & sus guijarros amontonados
Lo marrón que hay en mí & sigo

Me paro a escuchar el sol entre la
Floresta al fondo del planeo del pá
Jaro campana las pequeñas ondas

Llegan creando su sonido a la ribera
Es un murmullo que arrulla mi soledad
Pero debo proseguir esta romería hasta

Casi chocarme con un ejército de gansos
Que ahora cubre hermosamente la
Superficie del río surcando su

Acuática belleza a la hora final
Del día cuando nadie camina
Por el parque & el mundo se

Apaga sin remedio & la quietud
Se transforma en mi canción

                      Para ti

 

3
[ Ocean City]

Tal vez pueda escribir un poema ahora
Frente al mar de Ocean City cuando el
Sol renace cual Dionisos dos veces

& hasta tres o cuatro en la tarde
De mi alegría tras recibir un baño
De las olas refrescantes que me

Quitan la depresión & vuelvo a creer
En la vida ya no sé ni para qué
Pero me dan ganas de regresar

Al mar & sentir ese oleaje divino
Envolviéndome sin término en
Sus ondas recurrentes me zambullo

& la dulzura se parece a esta sensación
De elevarse un instante en el vaivén
Denso & amoroso de la cantidad líquida

En el recuerdo de tu voz clarísima
Delineada por el alcance del agua
Sobre la orilla placentera dejando

La humedad desnuda coñis superat
Vita cordis que viene de ti sin mácula
Ensoñación de la playa nemorensis

 

 

4

Gotea la lluvia sobre el agua estancada
& cerca de la orilla cuatro patos silvestres
Balancean dulcemente su tierna soledad

Cuando camino pensando en estos árboles
Enhiestos al principio del final del día
Con la fría certidumbre de la prohibida

Manzana que me obsede en el centro del
Poema elaborado ante la claridad de este
Tiempo medio muerto sin ti sin tu

Sonrisa iridiscente bajo las farolas inciertas
Encendiéndose a la salida de la misa
Infinita sucedida con el súbito regreso

Del sol cuando parecía haber desaparecido
Ya en el cuenco de tu hondura sensual
Intimidando la frescura de los vientos

Recuperados más allá de la música desnuda
Teñida de lámparas azules donde recreo
La traición de la tradición & es un

Mielado afán el de estar contigo aunque
No esté sino sólo en la memoria de
Tu callado rostro en la fotografía

                        Del Corazón

 

5

[A la memoria del poeta José Luis Bobadilla en México]

La mañana el río la espuma en la orilla
El viento fuerte revolotea los ramajes adentro
La corriente se desplaza a una velocidad segura

En este recodo se puede respirar el aire puro
Contemplar la amplitud de las aguas majestuosas
& seguir engolfando la pena por la muerte de

Un amigo que nos dijo una canción la última
Vez & lo vimos sucumbir ante su buscado destino
Entusiasmado por su propia palabra azul

Ahora otra vez el viento de la soledad
Se está aquí rodeándome como el ave
Salvaje que submerge su cabecita en

La poza del jardín & bebe esa vida la
Que a nosotros se nos va yendo sin
Remedio como las espigas afiladas

Mecen las riberas al final del verano
Cuando nada se asemeja a la composición
De este paisaje solitario & fino

Dedicado a recomponer los vacíos del
Tiempo original enhiesto en el lagrimal
De la más ignota Arcadia sólo viva

       En el rincón de este poema

 

6

Sentado en la banca solitaria de
La orilla siento aún el calor del
Verano que se va se va yendo en

Este atardecer todavía transparente
& claro con luminosidad descansa
La majada del tiempo voces que

Occulta la fronda o el viento con
Sume con ningún movimiento
Sino solo ríspida angustia revo

Lada desde la grama seca pero
Yo todavía puedo recordarte &
Alcanzar la canción que juntos

Cantamos una madrugada bien
Guardada en los motivos de la
Virgen cuando el deseo nos

Conmina a seguir oyendo el seseo
De estas copas tan altas donde
Tú & yo volvemos a sentir el

Clamor de un dador otoño sin
Final empolvado en la memoria
Regresada de tus misterios gozosos

 

 

7

En esta increíble paz contemplo las aguas
Quietas bajo el sol de otoño todavía
Naranja se refleja el Rowing Club

& la corriente se va sigue su marcha
Hacia ninguna parte Favela dixit
Mientras resuenan mis pisadas

Sobre las hojas muertas que nadie
Recoge pero son un lindo & ocre manto
Como la maleza aquí al borde de la

Orilla en la serenísima quietud
De la tarde inmortal donde puedo
Creer que todavía escribo un poema

Mirando de lleno al sol que me ciega
& hace brillar la ribera celeste sinuosa
Albergando mi solitaria poesía acuática

Mejor sigamos -le digo a Butter
Mas nos detenemos en el recodo azul
& verde aún de la curva del mundo

& la Realidad vibra inusitada belleza
Almibarada equidistancia devolviéndome
Al hueco de mi mismo despoblado de

                            Ilusión

 

 

8

El frío reina en estas soledades
La playa del río se llena de guijarros
Ocre & marrón la dulzura se distiende

Uno puede disfrutar del mundo por aquí
Aunque corra el viento helado & la canción
Pugne por salir a flote como la hoja

Que resbala hacia las aguas & los gansos
En manada cantan su melodía agreste
Al filo de la calzada a la hora en

Que va descendiendo el iris de la noche
Sin pensar en la alegría del día ni
Recordarla como yo a ti lejos de

Mi poema más triste definido por
Las ondas desnudas del tiempo
En las orillas fanales cuya

Paz me inquieta así en la luz
O en los jardines convocados por
La ausencia de ti dormida

En mi mente & despertando

 

 

9

& entonces contemplo la vastedad del
Océano del río fluyendo hacia los lugares
Que ignoro en la orilla resuena

La canción de las ondas suaves
Golpeteando la margen con in
Mejorable ritmo & en este recodo

Me alumbra la Virgen como un secreto
Del corazón guardado en el fluctuante
Vaivén de la madreselva ungida

Hacia el atardecer & en la gamuza
Verde del suelo se recogen las
Hojas abandonadas por el otoño

Más triste que nadie podría
Imaginar sino tú aunque estés
Más lejos que la luna del sol

Ausente en estas landas taciturnas
Donde intento recordar que un día
La manzana del deseo brilló en

Tu alegría más escondida igual
A la ráfaga de esta brisa
Cruzando entre los pinos

 

 

10

Las piedras bajo el agua se ven
Aposentadas sobre el marrón cauce
Mientras camino por las hojas muertas

& la brisa del río ríe en su caudal
Pacífico tras los árboles pelados de mi
Visión el césped ha perdido su color

La tarde va cayendo las nubes del
Cielo marchan al confín ya no hay
Más canción que la del viento azul

En los cipreses muertos esa luz del
Día aún se filtra entre la comisura
De tus finos labios recordados ahora

En la masmédula de esta soledad
Melodía disrupta de los pájaros lejanos
Donde la Virgen cimbra su hermosura

He allí la sinrazón del aire colmando
Los parques del invierno claroscuro
Recogido en la quietud del poema

Albricias del divino movimiento
Posado unos instantes en tu espacio
Vacío flor que se abre para nadie