Best American Poetry 2021



Leemos lo mejor de la poesía norteamericana de 2021. Leemos The Best American Peotry 2021, selección hecha por la Poeta Laureada y ganadora del premio Pulitzer, Tracy Smith. Se trata de un conjunto de voces que expresan cotidianeidad de manera general a través de la encarnación o experiencias individuales. La selección incluye tanto poetas Laureados, ganadores del Pulitzer y el Nobel, así como poetas que se abren camino hacia grandes escenarios. Jericho Brown encarna al artista plástico, Romare Bearden, y nos hace un collage del oficio del artista. Así mismo Rita Dove nos acerca al caso controversial del adolescente de 14 años, Naji Tribble, en Filadelfia. Por otro lado, Billy Collins y Kevin Young nos expresan, desde diferentes perspectivas, el duelo y las circunstancias en las que partimos de esta vida. Louise Glück presenta una escena donde muchos artistas se detienen a tomar una decisión en su carrera. Joseph Komunyakaa y Ishion Hutchinson nos llevan a apreciar, desde lo personal y artístico, la historia y un pasaje bíblico. La siguiente muestra y versiones en español fueron hechas por el traductor y poeta Alain Pallais.

 

 

 

 

 

JERICHO BROWN

 

 

Oficio

Romare Bearden

 

Desde los campos del sur
Hasta los molinos del norte
Hombres y mujeres llegan
En todos los tonos del negro
Algunos de pie y listos para el azadón
Otros acostados bocarriba
Uno boca abajo
Con el tren en que confiamos
Al alcance del oído
Pero aún muy lejos para abordarlo
Pocos venimos sentados
Cada uno tan diferente
No puedes distinguirnos
La piel de mis manos no responde
Igual que la piel de mi rostro
A mi rostro nunca le saldrán callos
Mis manos nunca han tenido un barro
Pero me cubre todo el cuerpo
Este cuerpo oficioso es la muestra
Del color en todas partes
Es decir
Puedo mostrarte
Cuán negras son todas las cosas
Si me permites
Si me pagas
Si me das el tiempo
Para cortar
De la manera en que una vida puede cortarse
Están los gallos y silbidos y atardeceres
Y otros llamados a levantarse
E ir a trabajar
O a descansar un rato
Mi familia ganaba poco de dinero
Y mi piel era tan clara
Que algunas señoras me decían

Shine

Tenía buen ojo
Para saber cómo era distinto de aquellos
Que arrancaba y que luego pegaba en conjunto
Cómo es que fui distinto a esas personas que pegué
Allá cuando Jim Crow tocó el lado negro
De toda la luz del mundo
O Acaso Jim Crow no tocó
El lado negro de toda la luz del mundo
Hazme caso
La primera vez que visité Atlanta
No pude entrar por ninguna puerta
Del High Museum
No estaba permitido
Pero cariño tengo la edad suficiente
Para saber bien
El significado de New Negro
Permite que un Negro te explique
Déjame hacer lo mío
Quiero hacer mi oficio
Quiero dejar en claro
Quiénes somos
Enciende el sol
Pásame las tijeras

 

 

 

 

Work

Romare Bearden

 
From the fields of the South
To the mills in the North
The men come in every color of black
And the women too
Some on their feet ready to hoe
Some flat on their backs
One lying facedown
With the train we can trust
In earshot but too far to catch
Very few of us seated
Each so different
You can’t tell us apart
The way the skin on my hands
Is not the skin on my face
My face won’t get a callus
My hands never had a whitehead
But it’s all my body
My body of work is proof
Of color everywhere
I mean
I can show you
Just how black everything is
If you let me
If you pay me
If you give me time
To cut
The way a life can be cut into
It’s roosters and whistles and sundowns
And other signals to get up
And go to work
Or to rest a little
My family made a little money
And I was so light
A few of the women called me
Shine
I had an eye
For where I wasn’t like the people
I pulled and pasted together
Where wasn’t I like the people I pasted
Back when Jim Crow touched the black side
Of all the light in the world
And don’t Jim Crow touch
The black side of all the light in the world
I’m telling you
First time I came to Atlanta
I couldn’t walk through one door
Of the High Museum
Wasn’t allowed
But baby I’m old
Enough to know
What New Negro means
Let a Negro show you
Let me do my thing
I want to go to work
I want to make me
Out of us
Turn on the sun
Get me some scissors

 

from The Art Section

 

 

 

 

BILLY COLLINS

 

 

Tras la partida de mis amigos

 

Simplemente mueren
o se enferman y fallecen de tal enfermedad
o se enferman, se recuperan y luego mueren por otra causa,
o se enferman, aparentan recuperarse
y luego fallecen de la afección inicial,
pues la enfermedad regresa
a darte un mordisco más
en el bosque de tu agonía.

Y hay otras maneras
que hoy no tomaré en cuenta.
Por la noche, cerré los ojos
a la orilla del agua e imaginé
que así debía ser
o quizá no,
el sitio al que mis amigos se marchan,
un “lugar” entre comillas nada más,

donde en vez de oxígeno, hay un silencio
que ni el ladrido de un zorro en invierno
o el gemido de una tetera olvidada puede interrumpir.
Con mis ojos aún cerrados,
corrí en la oscuridad hacia ese silencio
como lo hace un hombre en la plataforma del tren,
y al abrir los ojos para ver
quién corría a mi encuentro

con sus brazos abiertos,
me hallé una vez más con el lago y sus ondas,
la brisa desprendiéndose del agua,

y el leve silbido del tren.
Estaba allí temblando
bajo los árboles, nubes pasajeras,
y todo lo demás que vertía
sobre las poderosas esclusas de mis sentidos.

 

 

 

 

On the Deaths of Friends

 
Either they just die
or they get sick and die of the sickness
or they get sick, recover, then die of something else,
or they get sick, appear to recover,
then die of the same thing,
the sickness coming back
to take another bite out of you
in the forest of your final hours.

And there are other ways,
which will not be considered here.
In the evening, I closed my eyes
by the water’s edge and I pretended
this is what it will look like
or will not look like,
this is where my friends keep going,
a “place” only in quotation marks,

where instead of oxygen, there is silence
unbroken by the bark of a fox in winter
or the whine of an unattended kettle.
With eyes still closed,
I ran in the dark toward that silence,
like a man running along a train platform,
and when I opened my eyes to see
who was running in the other direction

with outspread arms,
there was the lake again with its ripples,
a breeze coming off the water,

and a low train whistle,
and there was I trembling
under the trees, passing clouds,
and everything else that was pouring
over the mighty floodgates of the senses.

 

from The Paris Review

 

 

 

 

RITA DOVE

 

 

Naji, 14. Filadelfia

 
En una banca, un sofá o cualquier superficie plana—
solo recuéstame
en algún sitio silencioso, por favor,
en un regazo desconocido, sobre el pasto. . .

Qué refinada copa de miseria
te he traído, Mamá — rota
y siseando con abejas.
¿Es esa tu mano? Bien, yo hice
el bien: te juro que no jalé con fuerza
ni lancé malas miradas.

Si reclino mi mejilla en la acera, déjala escurrir. . .

Dicen que nos lo buscamos
y que trauma es lo que ellos padecen
cuando enfurecen y lo muestran
gritando desde sus rutilantes vehículos
¿Quién te crees que eres?
hasta quedar todos roncos.

Ya me siento mejor. La paliza ha terminado.

Te prometo que la próxima vez tendré cuidado.
Me largaré antes que puedan
verme: es mejor salir corriendo
que ser una gota más en el mar de sangre.

 

 

 

 

Naji, 14. Philadelphia

 
A bench, a sofa, anyplace flat—
just let me down
somewhere quiet, please,
a strange lap, a patch of grass . . .

What a fine cup of misery
I’ve brought you, Mama—cracked
and hissing with bees.
Is that your hand? Good, I did
good: I swear I didn’t yank or glare.

If I rest my cheek on the curb, let it drain . . .

They say we bring it on ourselves
and trauma is what they feel
when they rage up flashing
in their spit-shined cars
shouting Who do you think you are?
until everybody’s hoarse.

I’m better now. Pounding’s nearly stopped.

Next time I promise I’ll watch my step.
I’ll disappear before they can’t
unsee me: better gone
than one more drop in a sea of red.

 

from The Paris Review

 

 

 

 

LOUISE GLÜCK

 

 

Escuela nocturna

 
Estoy en contra
de la simetría, nos dijo mientras sostenía con ambas manos
un madero disparejo que, en su momento,
habría sido tan grande como la rama de un árbol:
antes de haber tenido una segunda vida en el agua,
y luego, aunque perdió parte de su masa,
habría aumentado su consistencia espiritual.
Un madero arrastrado por la corriente, nos dijo,
confirma mi punto de vista — eso lo hace parecer
dramático por naturaleza. Para hacer énfasis,
golpeó el madero, al parecer, de manera violenta
pues un trozo se desprendió.
¡Movimiento! gritó. ¡Esa es la lección! Observen estas pinturas,
nos dijo refiriéndose a las nuestras. He creado arte
por más tiempo de lo que ustedes han estado respirando
y al fin mis lienzos están llenos de vida, se ahogan
en tanta vida — Entonces guardó silencio.
Me sitúe junto a mi obra, que ahora lucía rígida y apagada.
Por ahora tomaremos un descanso, nos dijo.

Salí a respirar el aire nocturno por un momento.
Era una gélida noche. El pueblo estaba en una playa
cercana al sitio donde el madero se había hallado.
Me pensé sin ningún futuro.
Lo había intentado y había fallado.
Pensé que mis fracasos habían sido triunfos.
La frase cortina de humo me vino a la cabeza.
De pronto el maestro estaba junto a mí,
fumándose un cigarrillo. Lo había hecho por tantos años
que su rostro estaba lleno de arrugas.
Tenías razón, me dijo, tu manera
instintiva de apartarte.
No muchos la tienen, te darás cuenta.
La obra saldrá, me dijo. Las líneas
brotarán del pincel. Aquí hizo una pausa
para contemplar con serenidad el mar donde entonces
se reflejaban todos los planetas. Lo del madero
es solo un espectáculo, me dijo; entretiene a los niños.
Sin embargo, pienso que es algo hermoso
como esos árboles deformes que cultivan los chinos.
Penzai, se llaman. Luego me entregó
el trozo de madero que se había desprendido.
Comienza con algo simple, me dijo
dándome una palmadita en el hombro.

 

 

 

 

Night School

 
I am against
symmetry, he said. He was holding in both hands
an unbalanced piece of wood that had been
very large once, like the limb of a tree:
this was before its second life in the water,
after which, though there was less of it
in terms of mass, there was greater
spiritual density. Driftwood,
he said, confirms my view—this is why it seems
inherently dramatic. To make this point,
he tapped the wood. Rather violently, it seemed,
because a piece broke off.
Movement! he cried. That is the lesson! Look at these paintings,
he said, meaning ours. I have been making art
longer than you have been breathing
and yet my canvases have life, they are drowning
in life—Here he grew silent.
I stood beside my work, which now seemed rigid and lifeless.
We will take our break now, he said.

I stepped outside, for a moment, into the night air.
It was a cold night. The town was on a beach,
near there the wood had been.
I felt I had no future at all.
I had tried and I had failed.
I had mistaken my failures for triumphs.
The phrase smoke and mirrors entered my head.
And suddenly my teacher was standing beside me,
smoking a cigarette. He had been smoking for many years,
his skin was full of wrinkles.
You were right, he said, the way
instinctively you stepped aside.
Not many do that, you’ll notice.
The work will come, he said. The lines
will emerge from the brush. He paused here
to gaze calmly at the sea in which, now,
all the planets were reflected. The driftwood
is just a show, he said; it entertains the children.
Still, he said, it is rather beautiful, I think,
like those misshapen trees the Chinese grow.
Pun-sai, they’re called. And he handed me
the piece of driftwood that had broken off.
Start small, he said. And patted my shoulder.

 

from The Threepenny Review

 

 

 

 

ISHION HUTCHINSON

 

 

David

 

Te asombraste con la vena de mármol.
El leve pulso del instante al acercarte.
Su sangre murmuró, eso creí
y sigo creyendo. Cuando reviví
aquel momento, te habías marchado a ese país
en mi mente que, como él, nunca envejecerá.
Fui capaz de contemplar aquella vena por largo tiempo.
El gigante debió haberse burlado a carcajadas de él.
Mientras él imaginaba la caída del gigante y escuchaba
el silencio incesante que llegaba hasta Sokho.
Pensó en el río junto al viñedo
y su inmensa roca de los sueños. Lo había olvidado.
Los animales parecían inconsolables.
Sabían que su chico era un caso perdido para convertirse en rey.
Se suponía que debí sacar una foto de ambos;
pero aquella roca se hundió tanto en mí que no lo hice;
mi mirada iba de tus ojos a los de David
mientras el ejército se esparcía y nos apartaba uno del otro,
el tumulto empañó lo que te decía a gritos,
pero él sí escuchó, se volvió y asintió levemente
con la compasión inusual de un asesino.

 

 

 

 

David

 
You marveled at the vein in the marble.
The moment’s slight pulse when you approached.
His blood murmured when you neared, so I
believed, and still do. When I returned to
it, you were gone in the other country
of my head that will never, like him, age.
Long was I able to stare at the vein.
The giant must’ve just laughed and mocked him.
Then he imagined the giant’s fall, and heard
a restless quiet as far as Sokho.
He thought of the river near the vineyard,
its broad dreaming-stone. He knew it no more.
The animals looked inconsolable.
They knew their boy was lost to become king.
I was supposed to photograph you both;
but the stone sank in me and I didn’t;
my eyes going between David’s and your eyes
as the army, scattered, pushed us apart,
the tumult blotted out what I shouted
to you, which he heard, turned, nodded gently
with a killer’s uncommon sympathy.

 

from The New York Review of Books

 

 

 

YUSEF KOMUNYAKAA

 

 

Silla de ruedas

 
Llevaba semanas bocarriba, contando
estrellas que allá no existían, tomando
atajos en la silla de ruedas

que Ralph mantenía funcionando fiel al aceite,
las incógnitas hicieron silencio en mi boca
después de escuchar el traqueteo

escapándose de almas ajenas
tal fuera de mi propio cuerpo,
evitando alargar la misión

y el riesgo de accidentes en el pasillo
le inyectó ánimos a la sangre
cuando entrábamos al ascensor.

Imagino a mi bisabuela
Sarah, las ruedas de su silla
que surcaron aquellas hileras entrecortadas,

sus pies enrollados, el rastrillo
o una azada sostenida con sus manos fuertes,
desyerbando el maíz, los frijoles y las papas

desenterradas para sofocar el hambre de su familia
en el Delta del Mississippi, hoy
no es difícil escuchar

un gemido brotar de la tierra negra
donde esta señora cultivaba chiles rojos
para su sopa de tortuga.

 

 

 

 

Wheelchair

 
Weeks on my back, counting
stars not up there, cutting quick
close corners in the wheelchair

Ralph kept moving true as oil,
questions silent in my mouth
after hearing a ragged sound

rattle loose from other souls
as if within my own body,
trying not to drag my foot,

& near misses in the hallway
pumped dares through blood
as we rolled into the elevator.

I can see my great-grandma
Sarah, as wheel of her chair
furrowed those chopped rows,

feet curled her, a rake
or a hoe held in her strong hands,
weeding corn, beans, & potatoes

dug to feed her hungry family
down in the Mississippi Delta,
& today it is not hard to hear

a moan rise out of black earth
where this woman raised hot
red peppers for her turtle soup.
 

from The Paris Review

 

 

 

 

KEVIN YOUNG

 

 

Chapas de identificación

 
De nosotros
          cada vez hay menos.
Los días pasan martillando,

falsas margaritas
          sobre el sepulcro.
Palabras que nunca elegí

en la lápida de mi padre
          y las que sí llegaron
se alojaron alrededor de mi cuello,

las chapas de identificación
          un péndulo de hojalata en mi pecho.
Una prima, por parte de madre,

era tan joven,
          tiene un montículo de tierra encima,
sin lápida, apenas su nombre

en el papel de aluminio
          de la funeraria—
las flores frescas de plástico

siguen marchitándose
          en este calor.
Jugando blackjack

perdió todo
          lo que mi tía abuela
y su esposo habían ahorrado,

incluyendo el pequeño rancho
          donde vi por primera vez
el vidrio azul, el plástico

que cubría la alfombra
          y el elegante sofá
en la sala de estar

 

 
donde nadie se atrevía a sentarse.
          La espinosa parte inferior
del tapete transparente

era un cactus que no resistirías
          la tentación de tocar. La camioneta
del tío Wilmer liquidada desde hace mucho

se observa vacía
          bajo algún árbol
ajeno. Embusteros

y usureros
          llegaron con puñales
le ofrecieron

repetir, ella
          se sentó y comió—
una vez que has saboreado

la drupa
          del inframundo,
es posible que nunca regreses.

La despojaron de todo,
          dice mi madre,
mientras ambos

negábamos con la cabeza,
          sin poder creer
lo exigente que es la muerte,

lo profundo que
          es la sombra—
excepto de su aliento.

Estaba endeudada
          y muerta en menos de un año,
consumía el dinero

como si fuera agua—
          y tampoco eso
le duró mucho.
 

 

 

 

Dog Tags

 
Of us there is
always less.
The days hammer

 
past, artificial daisies
at the grave.
Words I didn’t choose

 
for my father’s headstone
& those that came instead
to live around my neck,

 
dog tags a tin
pendulum on my chest.
On my mother’s side,

 
my cousin, too young,
dirt a pile above her
but no stone, nothing

 
but the tinfoil name
from the funeral home—
the fresh plastic

 
flowers that still wilt
in this heat.
At blackjack

 
she lost
everything my great-
aunt & -uncle had saved,

 
even their low ranch
where I first
knew blue glass, plastic

 
covering the rug
& the good couch
in the sitting room

 
no one dared sit.
The prickly underside
of the clear runner a cactus

 
you couldn’t help
but touch. Uncle Wilmer’s
pickup long paid off

 
now stares empty
under somebody
else’s tree. The liars

 
& book-cookers
came with their knives
offering her

 
seconds, & she
sat & ate—
once you’ve tasted

 
the stone-filled fruit
of the underworld
you may never return.
They took everything
from her
my mother says, both

 
of us shaking
our heads, disbelieving
how exacting

 
death is, how deep
the shade—
except breath.

 
She was in debt
& dead within
a year, went through money

 
like water—
And that didn’t
last long either.

 
from The Ploughshares