T. S. Eliot Prize 2021: Joelle Taylor



Recién se acaba de dar el anuncio del T. S. Eliot Poetry Prize 2021, y la ganadora es Joelle Taylor. Nació en Lancashire, Reino Unido, en 1967. Es poeta, dramaturga y artista performática. Desde el año 2001 ha fungido como Directora Artística de SLAMbassadors UK. En 2017 publicó en la editorial Out-Spoken Press el volúmen de poesía titulado Songs My Enemy Taught Me. Este año ha sido merecedora del T. S. Eliot Poetry Prize 2021 por su colección C+nto & Othered Poems. El texto aquí, en versión de Gustavo Osorio de Ita, pertenece a su segundo poemario, titulado The Woman Who Was Not There (Burningeye, 2014).

 

 

 

Amigo internacional por correspondencia

 

Es extraño pensar que todo lo que escribo o leo y todos y cada uno de los talleres que dirijo será sujeto a impuestos y ese dinero será transformado en armas de guerra. Se estima que 17,400 civiles han muerto desde que comenzó la guerra en Afganistán. Trabajaré con los refugiados de esa guerra y pagaré impuestos por cada poema que ayude a crear y que escriba yo misma. Ese impuesto se usará para crear más refugiados de guerra con los que luego iré a trabajar.

 

Este poema es una bala.

Cada amartillada palabra
la marcha de botas.
Cada golpe de tecla
un traqueteo semiautomático.
He escrito ejércitos;
no me escuches.

Este poema es fuego amigo.

Este poema es
el movimiento de la tierra,
el asesino que duerme bajo sus pies
mientras ella sale temprano aquel día para recoger trozos de leña delgada
que cuando se encienda mantendrá fría a su familia durante siglos.
Este poema ha esperado años
y cuando habla,
cuando abre su roja boca,
el mundo entero cae de rodillas y llora.

Ella es una explosión envuelta en moños.
Que se me perdone.

Este poema es un hombre joven
desarraigado desde Aduanas
y colocado en una apretada habitación hermética
ante hombres
con apretadas sonrisas herméticas
a quien se le pide deletree su nombre
de nuevo,
deletréalo de nuevo.
Este poema es un pasaporte.
rasgado en dos,
sellado
con marcas de botas.

Este poema es una niña
en burka y Nike
escondida detrás de un asiento de autobús
mientras hombres de extraña vestimenta van llegando
y seleccionan a las mujeres una por una,
sonrisas de francotirador apuntando a sus cabezas
mientras los soldados se dirigen a los hombres que susurran para hablar con ellos;
este poema es lo último que ella lee.

Este poema ha tomado el lenguaje;
cada palabra escrita aquí ha depurado una lengua materna.
Este poema ha devorado la historia.
Este poema es historia.
Este poema yace en silencio bajo caminos polvorientos
o espera en las afueras de bosques
o irrumpe en una casa a las 3 am
sollozando a través de aceitados ojos de cañón de escopeta
y bocas de fosas comunes.
Este poema ha enfilado a familiares contra las paredes
y les dijo que bailaran.

Bailen.

Este poema quiere ser un techo,
quiere ser madero,
un escritorio de escuela,
un asiento de autobús.
Quiere ser la forma correcta de deletrear un nombre,
un familiar dormido,
silencio.

Este poema quiere ser un poema

pero

este poema es una bala.
Una poeta de verdad no lo escribiría.