Poesía mexicana: Elena Bulsara Huitimea



Dentro del dossier de poesía joven de México que prepara Eyson Morales Raymundo, leemos a Elena Bulsara Huitimea (Chihuahua, Méx. 2000). Escritora mexicana y estudiante de literatura y ex miembra de talleres de poesía como Grafógrafxs de la Universidad Autónoma del Estado de México y Vida Cultural: Conversatorio poético de la Universidad de Colima. Estudiante de las letras españolas e hispanoamericanas Ha publicado en periódicos y revistas latinoamericanas como “Trepanación”, “Grafógrafxs”, “Granuja”, “Perro negro de la calle”, entre otras.

 

 

 

Nos gustan las personas que ya no buscan nada

Repito tu nombre con las manos en el sexo
            y aun así no planeo que me escuches
Anhelo esos labios tristes en la gris noche de tu rostro
He besado tantas bocas
pero ninguna ha dormido entre mis brazos
conocido mi sazón
o danzado con amor sobre mi vientre
Lo he sabido muchas veces
que esos ojos tuyos
   suponían ser barco de mis centros
tragos en diciembres
Una vez
       o dos o tres
me dijeron que yo no era suficiente mar
Y volvió la marea alta a escupirme entre las personas
con lágrimas de cerveza
y labios desconocidos

Repito tu nombre
te llevo a un lugar que no existe
Esta es mi cueva
Repaso tu mirada abismal
tus preferencias en brandy barato
tus pies firmes en el patio de servicio
para no olvidar las veces que te creí besarme
Repaso
tus manos
    tus deseos
        tu tiempo
Escucho el horizonte que silba tu nombre
Me explica que ya no me buscas
que nunca lo hiciste
Lo que te digo, aquí, en este momento
se lo traga el silencio
            el que siempre estuvo entre nosotros.

 

 

Carta de remisión materna

Disculpa por no haberte llamado más domingos
Por no abrazarte más la última vez, Abuela
Dejaste a un niño tembloroso detrás de ti
ese niño que te escondió de fiestas y te dio tres hijos
Olvidaste a una mujer con la mirada triste
   atrás también dos mandrágoras mudas
Con los oídos cansados de tanto llanto
Lamento
no grabar tu voz
    postergar las clases de costura
          no pedirte no sé cuántas cosas para enseñar
              no sanar todas las heridas tuyas cada noche
Dejaste una flor frágil, sin plantar
un cachorro esperando en la puerta de vidrio.
Abuela,
¿cómo encontraste a tus muertos?
¿estás bien allá arriba?
¿o alcanzaste esa otra vida que anhelabas?
Gracias
Por hacerme fuerte
y amarme como fui
        por cuidar los moretones
                  el hambre y los antojos.
Disculpa,
por haber estado tan poco
por llorarte tanto y escribirte en tantas hojas mojadas
Ojalá un día vengas a visitarme en sueños
o cuando prepare el pastel de naranja que tanto disfrutabas.
Ahora no escucho los rezos con mi nombre
Quién me dará unos versos para sonreír
Quién me esperará a un lado de la fila del banco
Quién portará tu perfume y tus blusas favoritas
Quién acomodará los trastes como a ti te gustan
y mantendrá esta casa sin polvo
                           y sin lágrimas.

 

 

 

A los clubs swinger se va a olvidar la decadencia

Cada vez quiero más a la Mary Jane
          (también la de Spiderman)
Me voy a los excesos para sentir que existo
los ojos cansados, la boca seca
Todo comenzó desde que no tuve quien rezara por mí
        me alejaron del mundo que va a los jardines a comer helado
Cada vez descubro más madres que no pasan el cuarto de siglo
y más gente sola que pasa los treinta sin cría alguna.
El reloj marca un número impar de un dígito
la hora de las brujas
El celular cimbra la nalga:
             otra vez no es nadie
El corazón encerrado en una caja
las manos frente a la cerveza
      el televisor colgado a la pared
 tiene siempre la misma cara
el black mirror
La memoria recuerda el conocido rostro apagado
los cuerpos eróticos en esta casa de seguridad
las almas vacías buscando sexo
charlando
  deseando carnes azoradas por el vacío
Mis agallas han perdido la montura
van desbocadas como río en tormenta
Huele el ambiente a lubricante de vainilla
y cigarro de pepino
La ciudad me grita que huya
pero todo esto es similar a la mente
La realidad es de un Marqués de Sade
Una Lydia Cacho
Un Michael Jackson
Así es la vida,
           bizarra
Marilyn Manson nos canta al oído
       Somos un despojo de la sociedad
me aterra lo que la mente puede crear
Varias veces tiene la culpa Tinder
 y el hueco que dejó un virus
Los culpo de mostrar extrañas ventanas
 o agujeros para desear más que ver
 más qué probar
más qué sentir
Quedémonos en Fear and loathing in Las Vegas
o Eyes Wide Shut, entonces
Pausa
-Qué chiste tiene que vengas, si sólo nos vas a estar viendo
       me dice un hombre con los labios embarrados de labial
-Déjala mi amor, dice que lo de ella es el voyeurismo
        le contesta una mujer con una tanga rosa fucsia
a la mierda el recato intelectual
Cimbra el celular,
ahora el sillón de antro forrado de mugre
-Está bien,
miro sus ojos entre las luces rojas
-No me quita nada un beso.