Poesía boliviana: Felman Ruiz

Presentamos una muestra de poemas de "Icárico" el más reciente libro de Felman Ruiz publicado recientemente por El Álgel Editor en Ecuador.

 

Felman Ruiz (La Paz, Bolivia, 1989). Ingeniero Industrial, Máster en Administración de Empresas (MpD) y en Negocios Internacionales (EAE). Actualmente cursa el Máster de Creación Poética de la Escuela Fuentetaja. Ha publicado los libros de poesía “Fauces o de belleza magra” (2015), “Donde los dos azules se tocan” (2022), “Incitación a Roer” (2023) Mención de Honor Premio Franz Tamayo, “Icárico” (2024) y “Un olmo que sí da peras” (2024) Premio Edmundo Camargo. Es parte de los colectivos: Llamarada Verde y Trueque Poético. También se dedica a la fotografía, la narrativa y el Stand Up.

 

 

 

 

Enamorados de Chagall

 

 

“no me es posible ni tan siquiera imaginar

que pueda hacerse el amor más que volando”

Oliverio Girondo

 

 

Sobrevolamos la ciudad-tapiz de bloques de color

cual dos enamorados de Chagall

alimentándonos solo de nuestras salivas

con la misma urgencia del colibrí

que debe libar cada dos horas

para no morir

 

Pirados en la avenida luna

sosteniendo este cachorro de dinamita de mecha corta

Intentando tomar solos el torreón de la Bastilla

Cegados hasta las patas

Dos ajolotes creyéndose bellacos ángeles

en medio del improperio

y el runrún de las autopistas

Con la soberbia en las narices

creyéndonos merecedores de la manzana original

dispuestos a abandonar el jardín y la serpiente

por nuestros propios méritos

para hacernos cargo de nosotros mismos

de nuestro propio peso y existencia

Desnudos Icaros amándose en la caída

 

Corazones emplumados cayendo a ultramar

criaturas sin alas tirándose al vacío

raudos

etéreos

bellacos

tozudos

Categóricos

Sólo el amor desborda

semejantes saltos de fe.

 

 

Sobre un​​ Olmo

Me dices que no le pida peras al olmo

A mí

 

que le cosecho girasoles a las cactáceas

que hice germinar crisantemos de los sinsontes

que le ordeño lluvia a las piedras

que enciendo hogueras con arcadas

que espero del cielo nada menos que cipreses

que cazo mariposas con una trampa para osos

que me voy al rio a pescar camellos

que parto nueces y se parte la tierra

 

Siempre fui un partidario

de las causas perdidas:

 

De abandonar el Arca

ante el diluvio

de enamorarse del minotauro

en el laberinto

de buscar una aguja

en los anillos de Saturno

 

Sitié un castillo que flotaba en el aire

al mando de un ejército a caballo

Me ahogué en un vaso de agua

donde cabía todo el mar muerto

Fundé un imperio en las ancas de una rana

 

La insensatez fue en todo momento

el rosario de cuentas

colgado en mi cuello

 

Vi de este árbol recolectar

frutos frondosos e imposibles

y me quedé a sus anchas:

 

La poesía es el único olmo

que me da sombra

Y yo le voy a pedir

cuantas peras necesite.

 

 

Sobre la brevedad

 

Teclear la máquina infinita

tanteando encontrar el filón de plata

tu ruta de la seda

como el azar de enfilar dos guijarros

buscando concebir centella

sin las garantías de que brote

 

Un texto con el fruto tan redondo

que ostente un centro de gravedad

y una semilla que lo concentre

como si fuese el primer bonsái sobre la tierra

 

Se debe aspirar a la belleza de un teorema

a la precisión del reloj astronómico

que le da cuerda a la ciudad de Praga

y a la pulcritud de la guillotina

sobre el cuello de Mario Antonieta.

 

 

 

 

Folie à Deux

 

“siempre encontraré la puerta que me devuelva a la Quimera,

porque tú estás conmigo”

Roberto Bolaño

 

Poesía arsénica

te pertenezco

me inclino hacia tu ceniza volcánica

diosa o dióxido de azufre

tuyo cada bronquio

cada alvéolo

cada bocanada

 

Eres esa gran tenia

que va engordando en mi estómago

muerdes: reptas: sorbes: roes:

te reproduces

mientras enferma mi carne bajo tu ponzoña

 

¿Por qué esta entraña te alimenta y abriga?

Inquilinismo atroz acaso punitivo tándem

 

La petunia de la muerte en el camposanto

llevas en ti la hostilidad de un abrojo

el asedio sin duermevela

la noche que hostiga

mi obús de sinsentidos

 

De ti quiero toda arremetida

la embestida de las catafractas

la flecha envenenada

el cuerpo herido por el alquitrán

hirviendo el dolor bajo el paño frio

 

Poesía

en ti me yergo: en ti me parapeto

 

Eres mi alabarda.

 

 

 

Sobre las cosas que se van

 

El amor en vilo

hecho una piltrafa

encostrado en su corteza

reducido a una muñeca rusa

o una cebolla blanca

 

El amor

sosteniéndose de un hilo

devorado por la hiedra

el corazón en su citara

bombeando sin fuelle

circulando a media asta

sin vapor ni caldera

el amor un hogar

construido en asbesto

con el pomo oxidado

las ventanas clausuradas

los clavos saliéndose

en cada esquina del domo

 

el amor sin acordes

ni pigmentos

sin galera

sin oleaje

sin Babieca

sin bujía

sin pulso

 

¿qué será lo próximo en irse?

 

 

Prueba de​​ Opción​​ Múltiple

Lo que nadie te dice del tomar distancia

es que el hilo del ovillo empieza a desenredarse

forzarlo forjó el nudo

soltar liberará la carga

y en este ejercicio de tensiones y sumatorias

el tiempo trama de testaferro

el mar en guerra declina el oleaje

se calibra la balanza

se abre el jardín de los senderos mientras se disipa la bruma

adelante la bifurcación y sus calzadas empiezan a hacerse evidentes:

 

Toda elección implica otra renuncia

y en el fondo lo que amamos

es sostener todas las posibilidades.

 

 

Naturaleza Muerta

Era una noche como cualquier otra

pero la escena nunca había sido más precisa

 

Sentados en el comedor

masticando lo que nos queda de amor sobre el plato vacío

 

Al fondo

un cuadro simétricamente dispuesto entre los dos:

 

“Naturaleza muerta con canasta de frutas”

 

— Es inevitable, pienso

Quizás somos un cuadro superpuesto de fácil lectura

la tautología de que algo se pudre en esta casa

 

y no son

 

precisamente

 

las frutas.

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