Entre mangos de Ataúlfo, de Raúl Chávez Castillón

Leemos una selección de Entre mangos de Ataúlfo, el nuevo libro de poemas de Raúl Chávez Castillón, publicado por Valparaíso Ediciones.

 

 

Entre mangos de Ataúlfo, de Raúl Chávez, nos invita a recorrer la carretera del deseo y los senderos intrincados de la memoria. Su escritura se bifurca al alternar el lirismo autobiográfico con técnicas de montaje documental. Esta poesía entrelaza recuerdos de la infancia con encuentros amorosos y las crisis sociales. La voz firme de Raúl Chávez revela que lo que ocurre en nuestra intimidad más profunda está inextricablemente ligado a la historia de los otros.

 

MIJAIL LAMAS

 

 

CAIDA DE BALLENAS

 

Él es el sitio que existe

entre la memoria y la fuerza que evoca un recuerdo,

En el potrero de mi abuelo una vez vi cocodrilos.

 

Lo esencial de la lavandería

calcetines entre mecates y pinzas

contrabando de camarón,

se roban caguamas de los litorales;

a los poetas no los sufren ni los dioses, ni las piedras, ni los

hombres;

el dólar a cuatro pesos con diez a la compra

y a cuatro con dieciséis a la venta;

una coartada de la rigidez y la voracidad

de esta ciudad al noroeste de ningún lado,

el hogar que fueron tus manos sobre mi cara

Cerro Blanco, La Guásima

Puerta de Mangos, El Tizate.

 

La sensación

que me arrastra a dormir suavemente,

que me alza en su bolsillo

entre abismos benignos y orígenes.

 

Él es baluarte y parapeto

contra la apnea que me gobierna,

vértigo retirando letargos de repente.

 

Este impulso de ir al norte.

 

 

 

 

BIDÚN

 

Busco garantía de que existes en una superficie

más allá de este hemisferio,

un ave costera en mercados locales;

el gesto desinteresado de algún ateo

de vuelta a casa;

el reptil que esconde su siseo sobre las hojas de tabaco

o entre mangos ataúlfos,

menguar nocturno sobre el más frágil cuerpo de agua

un lugar distante de las medidas

que marcan nuestros pechos.

 

Quédate al final de este velorio,

te prometo algo palpable en cada partida

donde el exilio y un finiquito nos alcance.

 

Trabajos que los nacionales dejan por ser pesados

aumentarán las tarifas

para el perdón absoluto

hostigamiento y despidos masivos

por la violación cometida

viciosos, promiscuos, cerca de la indigencia

México un juguete de lujo de cualquiera de las potencias

 

Anoche extrañé el contacto

de tu colmillo torcido en mi mandíbula,

deambular por tus valles

¿aún te perfila mi gubia?

 

Siempre me faltó vivir

en una o dos de tus estaciones,

existir más allá de esa porción de tierra

donde siempre besa el sol,

la felicidad asequible de una mudanza.

 

 

 

 

FISALIA

 

Hueles a madera de muelle aguardando una embestida

deambulas entre neblina y canícula

juventudes lejanas.

 

La manera en que te asientas

en los senderos de mi memoria,

proteccionismo

comparecencia

regularizar en actos de voluntad tu situación migratoria

la emoción de izar tu velero

asimilar el retorno

mi aventura más ingenua.

 

Que suerte la mía que partes y vuelves

irrestricto

oneroso

al tiempo que transito estaciones frías

hacia a otras más cálidas,

la alborada feroz

que no distingo entre el sol y tu palapa.

 

Qué dicha encontrarte en la fugacidad

que tu cimbra sea el acontecer absoluto:

la floración de la biznaga,

todo aquello que conspira como preludio

o instruye a nuestros dientes.

 

Los Guayacanes de la plaza de armas

ya los veo tan flacos

rosados, amarillos, arañando el cielo.

 

Si alguien pidiera razones sobre cómo la luz

se filtra oblicua entre tus rendijas

no sabría explicarlo.

 

El sonido del mortero o de cómo me rindo

entre tu tierra yerma y tu libre albedrío,

tu aljaba seduciendo la tierra cerril.

 

Vuélveme a tu sitio —dentro y fuera—

serás Beuys y yo tu coyote.

 

Te ofrezco palabras,

agotar viejos continentes

y, sin embargo, me costará nombrarte.

 

 

 

 

PALAPAR

 

Nos apropiamos la espera

de ciertos poros,

la nostalgia es el arma definitiva,

el tiempo, una pistola cargada.

Tratamos de hacer tierra

donde se deja, a testamento abierto,

las esperanzas y huidas.

 

Complicaciones, comorbilidades,

derrames y melenas.

 

En una casa grande

cada cambio de habitación

comprime el espacio,

trae consigo paredes más angostas.

 

Tomar el viento,

venadear entre el vidrillo

piedras herradas,

camichín, capoma.

Este presidio es el más poblado.

Se pespuntea el camino con los pies.

Coamil, copeya.

 

A veces sueño que camino cerca de tu avenida

y de pronto, alguna de tus ausencias

es más que un desgarro,

es como un memo de cubículo

que, entre lo onírico y lo real,

se abate sin tregua.

 

Jareabas entre

fuegos fatuos

sentiste calor del malo

y yo mostré un codo al cielo.

Un jaula de oro incrustada

entre mis pulmones,

palabras madrugadoras,

leguas calculadas

por el camino de tu costa.

 

El mundo ya no te comprime,

el espacio es tan vasto e inabarcable.

 

¿Me atestiguas cada vez que te enuncio?

Tu casa es un dúplex tragado por mis humedales.

 

La vida cobra sus aranceles

incluso bajo las raíces de un mangle.

 

 

 

 

 

Raúl Benjamín Chávez Castillón (Nayarit, 1992). Poeta, Psicólogo e investigador social. Sus textos han sido publicados en medios como la Revista Enchiridion (Querétaro, 2020) y Círculo de Poesía (2018 y 2023). Ha colaborado con la revista editorial Brunch Club (Los Ángeles – CDMX). Ganador de concursos como el Premio de Poesía Erótica y Amorosa 2023 por parte de la Comunidad de Artistas e Intelectuales de Nayarit (CAIN) y el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes (CECAN), en 2023 fue beneficiario del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico en México (PECDANayarit). Es Especialista en Migración Internacional y Máster en Estudios de Población por parte del Colegio de la Frontera Norte en México.

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