Poesía peruana: José Gabriel Cabrera Alva

Leemos poesía peruana. Leemos algunos textos del libro más reciente de José Gabriel Cabrera Alva (1971), Tristania y otros híbridos de la peste, publicado por Lustra en 2023.

 

 

 

 

 

José Gabriel Cabrera Alva​​ (Lima, 1971)​​ estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fue director de la revista de literatura​​ Ajos & Zafiros. Ha publicado los poemarios​​ El libro de los lugares vacíos​​ (Dedo crítico,1999),​​ Canciones antiguas​​ (Editorial San Marcos, 2004),​​ Ombligo de ángel​​ (Pájaro de Fuego, 2007),​​ Del mal amor (apuntes de la era de la violencia)​​ (Pájaro de Fuego, 2016) y el libro​​ Tristania y otros híbridos de la peste​​ (Lustra, 2023). Poemas suyos han aparecido en diversas publicaciones nacionales e internacionales. Sus poemas han sido traducidos al italiano, al alemán y al francés. Ha traducido, además, a diversos poetas de lengua francesa y ha realizado estudios de Artes Plásticas en la Pontificia Universidad Católica del Perú y en el Centro Cultural de la Universidad Nacional Federico Villarreal.

 

 

 

 

 

 

***

 

 

 

 

 

 

 

Tristania

 

 

1

Estuvo todo el día dormida. Yo me dediqué a contemplarla.​​ Los cortes en su cuerpo parecían huellas de gaviota.

 

2

Sé que estoy desahuciado. Es lo más sincero que me ha pasado en años.

 

3

Es difícil mirar el mundo desde una silla de ruedas, pero no me imagino lo que sería no mirar.

 

4

Aborrezco tener, a veces, una mirada hostil hacia ti. Sé que forma parte del desequilibrio de mi mente. En momentos como esos solo atino a mirar mi muñón. Ese muñón me​​ sosiega.

 

5

Soy un asesino. Espero, en silencio, el instante preciso para hacer aquello que he aguardado por años. De niño empecé matando insectos, luego vertebrados, ahora estoy a punto de eliminar a un ser humano.

 

6

Cuando púber maté a un gorrión. Después de atraparlo le estrujé la garganta hasta que muriese. Quería saber la raíz de su canto.

 

7

Me gustaba hablar a solas. Las paredes eran mis perfectas espectadoras.

 

8

En la habitación había brotado una roca. Era para ella como una flor. Una flor así era flor de muerto.

 

9

Podrías morir en la laguna de hielo. Los árboles congelados danzarían.

 

10

La laguna y el mar son lo mismo. Se unen a lo lejos. Así, de hielo, parecen una sola navaja.

 

11

Las primeras visiones del teatro de la tragedia son las visiones de ella.

 

12

Quisiera pintarla, pero sé que antes debo tener alucinaciones. Aún no la he pintado y, sin embargo, tiemblo.

 

13

El teatro de la tragedia es mi cuarto.

 

14

Parecía que la tormenta no iba a acabar​​ nunca. Yo me dedicaba a contemplarte desde mi silla de ruedas.

 

15

Desperté por el graznido de las gaviotas. La tormenta hizo que tuviese pesadillas. No recuerdo mucho, apenas un muñón moviéndose de una manera grotesca.

 

16

Quizá ese muñón, mi muñón, hacía que fuese tan huraño.

 

17

A veces me pongo muy violento. Golpeo las paredes hasta que​​ me​​ sangran los puños. Esa sangre tiene tu nombre.

 

18

La enfermera que venía con los inyectables casi no decía palabra. Mejor así. Solo tu cuerpo y mi muñón tenían ese derecho.

 

19

¿La laguna es el personaje principal?

 

20

No. No quería que murieras. Pero el canto de estas aves era mal agüero.

 

21

¿Es necesario un personaje principal?

 

22

Te veo desde ese espejo. Desfigurada por mi delirio.

 

23

Esas visiones, la de tu cuerpo en la laguna, me acarician como si fuesen un pincel.

 

24

Si amas mi muñón, sabrás lo que habrá de pasar con tus ojos después de​​ la tormenta.

 

25

Tu pelo y la tormenta se habían confabulado contra mí. Mi silla de ruedas atravesada de destellos naranjas.

 

26

¿Cuándo acabará esta tormenta? Los calvos árboles también se lo preguntan.

 

27

Cuando acabe la tormenta, saldrán como siempre las babosas: el largo camino blanco arrastrándose sobre la nieve me explicará tu piel.

 

 

 

(Fragmento)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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