Imèn Moussa (Túnez) es Doctora en Literaturas Francesa y Comparada, cofundadora de las Rencontres Sauvages de la Poésie en Ile de France y exdirectora editorial de la revista Trait-d’Union Magazine Algérie. Como investigadora independiente, centra su trabajo en la escritura de las mujeres en el Magreb contemporáneo. Sus textos y sus viajes por el mundo son una invitación a una humanidad “sin fronteras”. Con esta visión, colabora como autora y fotógrafa en diversas revistas artísticas y obras colectivas en África, Europa, América del Norte, Asia y América Latina. Es autora de dos ensayos: Genre et émancipation des femmes dans le Maghreb contemporain, publicado por Le Manuscrit, París, en 2023, y Les représentations du féminin dans les œuvres de Maïssa BEY, publicado por Éditions Universitaires Européennes en 2019. También publicó su colección de poesía, Il fallait bien une racine ailleurs, con la editorial l’Harmattan, París, en 2020, y Nos coutures apparentes con Éditions Constellations, Brive, en 2024. Su poesía ha sido traducida al inglés, italiano y mandarín. Por el conjunto de su obra poética, recibió en 2023 y 2024, en Grenoble, el Premio Literario Internacional Dina Sahyouni de la Sociedad Internacional de Estudios de la Mujer y Estudios de Género en Poesía (SIÉFÉGP).
Punto de partida
No alteres los códigos del trueno.
Dobla la rodilla ante el mar.
Los años serán largos, se repetían los marineros.
Del otro lado de la orilla, Penélope saltaba las sepulturas para abrazar los ojos de su amado.
Fátima le iluminaba el camino.
Para que un hombre encuentre una patria, debe amar a una mujer.
Para que una mujer encuentre una patria, debe apoyarse en un árbol.
Mil gritos de aquellas
Como una lanzadora de jabalina, ella se lanza.
Un grito de vida en su vientre decidido
ocultar el miedo
los dientes apretados
las lágrimas contenidas
el fiero puño
está ahí para lograrlo
guerrera
guerrera por ella
y por todas sus hermanas...
Cuando el amor no es más que amor
No supimos hacer ni la paz, ni la guerra, ni el amor
demasiado dolor sobre la piel
demasiada sangre sobre la bandera
sin embargo, amaban el país los hijos del país
todo tiene un fin, incluso lo infinito de la eternidad
pero yo no puedo verme en otro lugar que en tus ojos
en el azul de tus aguas
en la rudeza de tus acentos
entre las arrugas de los pastores
en la cima de tus montañas y bajo la sombra de tus palmeras
todavía arrastro en mi cabello el olor de tus crustáceos
sobre mis senos, tus flores de verano
mi corazón está dentro de ti para siempre
País amado.
Confesiones de los eternos
Tu amor es mi lugar de resistencia,
nuestras manos unidas son mi arma de denuncia, ya no quiero poner en escena el presente sin que sepas que ningún combate me llevará sin que sepas que ninguna palabra me colmará,
hay quienes mueren por un país,
yo
cortaré todas mis tierras por ti
entonces iré a creer en la inmensidad de los días inesperados.




