Poesía mexicana: Patricia Ortiz Lozano

Leemos poesía mexicana. Leemos algunos textos de Patricia Ortiz Lozano pertenecientes a Diario de lo deshabitado (Universidad Autónoma de Aguascalientes, 2018).

 

 

 

 

30 de septiembre

 

Yo recopilaba cada rastro

trazaba mapas

construía vidas.

Yo tenía tus ojos en mis manos

tenía las partes, las formas

poseía los colores

distinguía el sabor de cada fruto

desataba la lluvia.

 

En mi casa se adentraban

los seres más extraños.

Yo portaba la noche, era el día.

Era el jardín y el árbol rojo.

Desde mi ventana poseía el instante

dominaba el reino

tenía bajo mis pies al héroe y al vencido.

 

Era la sal y el agua

el fondo del océano

el mar revuelto y el pez convulso.

 

Yo tenía tu luz

por tu sangre corrían mis historias

sostenía tu paso

cargaba tu silueta

guardaba cada mancha de tu cuerpo.

 

Yo era el muro y la columna

la casa y la memoria.

Tenía los trazos y el bosquejo.

 

En mi casa se adentraban

todas las​​ preguntas

colisionaban las palabras

se expandía el viento

se abismaban los recuerdos.

 

En qué momento se deshizo todo

se cayeron las baldosas

se derrumbaron muros.

 

En qué instante fue la pérdida y la huida.

Por qué no hubo señales

palabras previas

himnos de despedida.

 

 

 

 

 

 

5 de noviembre

 

Tienes el matiz de la catástrofe

las caras del bicéfalo

no tienes revés ni parte bella.

 

Lo tuyo es caos, abandono.

Tiembla la tierra con el golpe de tus pasos

tiembla y la destruye.

 

Tu halo es como el barco negro de Turner​​ 

sólo catástrofe

sólo catástrofe hay en ti.

 

Germinas la noche eterna

la oscuridad del mundo

caes.

Tus manos adormecen lo que tocan

tu voz desciende y no se oye.

 

Antes del cuadro de Turner

no había mundo

ni catástrofe

el ojo era ciego

antes de empezar estabas derrotada

antes de ti

el mundo era otro

era un círculo, el canto

la lluvia que aliviaba

antes de ti

todo

ahora nada

pues tus raíces enredaron todo

lo sofocaron

desordenaron la geometría del universo

lo ataron de manos.

 

El árbol caía en el bosque más profundo

y todos lo escuchábamos

ahora sólo silencio

incendio y terremoto.

 

El gris domina el cuadro.

Ya no hay voces​​ 

destruiste todo

la tierra y sus entrañas

el perfecto lienzo

el orden de las cosas.

 

 

 

 

 

 

Para Olga Orozco

 

Debo decir que tu poesía me salvó

querida Olga.

Fue un hachazo

un golpe en medio de la poca luz​​ 

que moraba todavía.

Palabra por palabra​​ 

susurrabas la respuesta

lo que yo necesitaba.

 

Tu casa se asentaba en médanos

era el navío de los sueños de una niña.

 

He visto por tu ventana

un resplandor inesperado

también la luz es un abismo.

 

Era tanto el viento que pasaba por tu pueblo

que era preciso poner cercos para detener la arena.

Detener la arena

¿dónde se habrá visto eso antes?

Parar los granos de arena

esos que traen historias

por eso había que detenerlos.

Golpeaban fuertemente​​ 

como golpeaba tu palabra.​​ 

Tocaste a mi puerta

y tenías todas las respuestas.

Fulminante fuiste

como un hachazo, lo he dicho antes.

 

En el abismo de mi vida

cuando se habían apagado las velas y el amor

cuando como tú

conjuraba de extrañas formas

la tristeza

cuando se asomaba​​ 

el árbol rojo que florecía a pesar de todo

tus palabras me salvaron.

 

Ahora estoy en tu jardín

y la casa se mueve como el barco

que imaginabas siendo niña.

 

El viento sigue siendo fuerte

pero no se mueve más mi casa.

 

 

 

 

 

 

Poema inédito de Patricia Ortiz Lozano

 

No hay nada que hacer

no hay música que llene el cuenco

ni el ala vacía

del pájaro de la noche.

 

No es Dios quien vierte su ira

ni las olas que desploman el viento

soy yo que he venido a discernir las horas

tocada por su mano

esperando al lado del océano

 

 

 

 

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