Nuevxs Poetxs Españolxs: Olga Arias

Leemos nueva, muy nueva poesía española. Leemos algunos textos de Olga Arias (Valencia, 2005). Cursa el grado de Filosofía en la Universidad de Valencia, estudios que condicionan su escritura y que compagina con la crítica de cine y la danza contemporánea. Es, además, miembro del taller de escritura poética Polimnia 222 y ha publicado en las revistas culturales MAKMA, Codex Sulpurista y Turia diversos artículos.

 

 

 

 

 

EL valor

de no sabernos

 

la sed

replegada en el aire

 

mírame

beber tus manos

con el temblor de la derrota.

 

Ya

no quedamos, tan solo

queda ya

la desnudez exacta de los cuerpos en

la unidimensionalidad del viento y la ceniza.

 

Hemos muerto alguna vez, digo

la muerte es cosa de los vivos, dices

 

y desciendes azulmente tu voz ligera

por la concavidad de un tiempo

donde el silencio todavía canta nuestros nombres.

 

El amor

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ mírame

puede ser el lenguaje de los muertos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Nos encontramos antes del Principio.

¡Antes… del Antes!

PAUL VALÉRY

 

 

PORQUE sí.

 

Porque

en el principio no era el verbo

 

sino la fiebre desmembrando

las palabras de la boca

 

y la fiebre era con nosotros

y la fiebre

era estos cuerpos.

 

Porque sí

 

porque tu noche

me busca con la mano alzada

la desnudez del gesto

 

porque no importa

si la luz nos declina

si las sábanas nos predicen en la sombra

el frío derramado

 

porque hace tanto miedo que la sangre

se suicida

y solo es vacío en dulce erección

el que articula nuestras pieles

y solo es un futuro jadeante

quien sufre la barbarie de las horas.

 

Porque sí

 

porque cuando no haya alas que prosigan

al vuelo insostenible de los pájaros

 

cuando el silencio nos deshoje

desde una existencia que apenas

nos perdura, mis manos solitarias

llenas de ti recordarán

el idioma de tu carne.

 

 

 

 

 

 

 

 

ACERCAS

un cuerpo frío y sudoroso

como si la muerte

a veces también palpitara

 

como si a veces

la arquitectura del vacío

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ cimentase

tu contorno

 

y pudiese ser tu canción

el desafino de un silencio

 

y no,

aleja esa promesa

de ti que nos desahucia

 

que no sustituirá

la arcilla de tu cuerpo frío y sudoroso

que palpitas

 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ donde acaso la muerte nos comienza.

 

 

 

 

 

 

 

 

ESTABAS más atento

a mí que mis sentidos.

 

No tenías

ojos

 

toda tu existencia era​​ 

una mirada engendradora

en el ocaso de cualquier esquina.

 

Hacía falta

la gravedad de un solo gesto,

aguardar la llegada de lo inmóvil

sin forzarlo.

 

No tenías

miedo

 

toda tu muerte era una invocación

a la uniformidad de la mirada,

al necesario sacrificio de lo doble.

 

Hacía falta

desdibujarse

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ la existencia

en el intento de escrutarnos

 

faltaba calcinar

tus ojos  ​​​​ con mis ojos tuyos

 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ para vernos.

 

 

 

 

 

 

 

 

HABLA​​ o calla conmigo, vida mía

en esta danza mitológica

de cuerpos kamikaze. Ven

 

a navegar tu sangre

hecha beso en exclamación

en mi boca

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ o a desbocar

el orden de este cuarto sin prudencia.

 

Sobrevivamos al invierno

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ a la intemperie

sobre mantas y fríos,

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ latidos en sudores.

 

Cánsame de ti para así

volver a desearte, para no olvidar

la placidez del viento incluso en su violencia,

la lujuria del ave en cada nube.

 

Excluye de mí con tu mano de caricia oscura

la luz innecesaria.

 

 

 

 

 

 

 

 

SOBREVIDA

de tu mano

acaricia en mí

restos de ti.

 

Aún me poso en la impresencia de tu lengua

como un pájaro sin rama

 

hay

restos

que te completan

en la hendidura de mis ojos

 

memoria suficiente de tu luz

para que esta sombra de ti​​ 

me sobreviva.

 

 

 

 

 

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