Jaime Tzompantzi (México, CDMX, 1994) además de poeta es editor y artista visual. Publicó los libros Fantasmophilia (2018), Isla de Encantos (2019) y Semblanza (2022) en Súper Ediciones Prisma, proyecto editorial multidisciplinario del cual fue coeditor y diseñador de acontecimientos hasta 2023. También es autor de Milagro 401 (Nuevos Clásicos), Tres Poemas (Niño Down Editorial, 2021), Mora (Red de Apoyo Diverso, 2024) Libro de Historia de los Animales (Juan Malasuerte, 2024), y su más reciente Geología daimónica (Awita de chale, 2025).
Patriotismo caliente
Orgía gay de los niños Héroes.
Maximiliano Bukkake en Brasil.
El águila se la mamaba a la serpiente.
Cuitláhuac pozole de semen.
Benito Juárez pegging con Melchor Ocampo.
Las flores de la nación escurren cacomixtles
que tienen encuentros pegajosos.
Josefa Ortiz de Domínguez squirt sobre la constitución de Apatzingán.
El Ejército Libertador del Sur del Cuerpo desertó
a orillas de la Playa del Amor.
Abrazo de Acatempan shibari.
Fetiche con los hermanos Ricardo y Jesús Flores Magón.
El estado nación es el único fetiche verdaderamente peligroso que conozco.
Leona Vicario fanfics del pípila pupila de piedra
nunca olvidaré esas mamadas demisexuales en la Alhóndiga del Amor y las Adictas.
Vicente Guerrero capturado en las playas de Huatulco
trabado del tentáculo
de un pulpo verde oaxaqueño.
1000 toneladas de cefalópodo son pescadas al año en Oaxaca,
con 1000 toneladas de língula en ellas.
Es decir, pene de pulpo, que todos nos comemos en tostadas.
Mmm ke rico.
Pero soy vegetariano.
Como Francisco I. Madero.
Cruising con fantasmas del siglo XIX
en el primer vagón de las locomotoras ardientes
erectas por papito Porfirio Díaz,
sumiso de la espada del Napoleón.
Pasivo de la guillotina-poesía gay transgeneracional,
experta en repartir fanzines jotos
de Axcel Bremurio, Elías Medina, Alejandro Miravete,
Xochipilli-Macuilxóchitl.
Soy bile como un bisexual para labios.
Como José Santos Chocano
poeta favorito de Pancho Villa
porque le lamía los webos.
Dichoso como sólo lo sabían hacer los poetas modernistas.
Amado Nervo que acaricia los rubios cabellos de trigo garzul
de una peluca.
Manuel Gutiérrez Nájera que se vino con un orgasmo de bigote.
Salamandra metamórfica tentativa del páramo de San Antonio Rebolledo.
Y el caso pedagógico de José Vasconcelos
a quien Antonieta Rivas Mercado le sacó la pistola del culo,
y con eyaculaciones inversas
el Esclavo de la Juventud Homosexual de América
firmó los clásicos universales,
a punta de balazos y lamidas de ortos occidentales.
¡Máximo respeto a la orgía de la revolución!
El monumento de tabacalera: tripas de gatos del ciempiés humano
donde uno tras otro, un Caudillo tragó la mierda del otro teniendo la boca cosida.
Obregón a Carranza, el Rey viejo a Calles,
El Maximacho de látex quirúrgico al Tata Cárdenas.
Expropiación de los besos que no se dieron.
Encadenados chiquitas y chiquites, con cadenas de rosario.
Padre José Raúl Vera
voy a ir a tu casa en Saltillo,
dejando mi ofrenda en la Comunidad de San Elredo,
la curia de desviades norteñxs que tú apoyaste.
Sólo a ti te pido perdón por masturbarme con el paliacate
De María Morelos Guajolote.
El más papi chulo de los afrodescendientes con machete.
Sentimientos calientes de la nación.
Grito de la hamaca de dolores.
Beso de tres de la triple alianza.
Venimos del antro Aztlan, cabaret Chicomoztoc, Calpulli no binarie Culhuacan.
Códice Dresde censurado
extraviado de sus páginas el gang bang de Hernán Cortés en la península de las sinvergüenzas.
Bartolomé de las Casas sueño húmedo con Kukulcán.
Virreyes del after.
Verga de velocirráptor.
Vulva de triceratops.
Dinosaurios mexicanos pansexuales
soñados por Fray Servando Teresa de Mier antes de
despertar feliz en la cama
abrazado,
al amanecer,
de pecho caliente y delicado
de Reinaldo Arenas.
Palabras
Sé que el español es un minotauro enfermo
porque a través de él
el Estado mexicano nos quiere hacer creer
que cambiarle el nombre a un Ahuehuete quemado,
donde hace siglos los indígenas mexicas celebraban la esperanza
de no ser aniquilados,
es suficiente gesto para declarar
que están en contra del genocidio.
Árbol de la noche triste.
Árbol de la noche victoriosa.
Monumentos de palabras
que forman paredes fuertes
del laberinto donde se esconde el monstruo
que los países no quieren que veamos.
Pero estar contra el mal no es cambiar el nombre de avenidas
o materia orgánica muerta.
Es admitir que existe el monstruo
y lo alimentamos con nuestra indiferencia
o nuestro directo acuerdo de odio goloso
con las mentiras.
Que hay un genocidio en curso en Gaza.
Que ocurre masacres en Chiapas, en Culiacán,
en Jalisco, y en muchos lugares más
a pesar de sus discursos de victoria
y sus slogans mesiánicos.
Que es el mismo proceso de neo-colonización
la gentrificación y el desplazamiento
de los habitantes de Ciudad de México o Oaxaca,
y la rápida oferta de alojamientos para vacaciones
en los territorios ocupados de Cisjordania.
Sé que mi única patria es mi lengua y la comida.
Que no puedo comer sin tortillas,
y que le digo Te Amo en español a los míos
cuando no me cabe la sonrisa en la cara.
Que cuando pienso en Tlaxcala o en Chiapas
no lo hago en ninguna variante
del náhuatl o el maya porque no las sé.
En cambio
pienso en palabras como las siguientes:
árbol de tejocotes
árbol de ciruelas
pictes
atolito
mole
plátanos con crema
totolitos
pulque
milpas
Sé que casi no nos acordamos en el cotidiano
que todos los que vivimos en México
descendemos de alguna forma
de los sobrevivientes de un genocidio.
No puedo hacer otro tributo
a la consciencia de que todo lo que está ocurriendo
a las familias de Palestina
o del Líbano o de República del Congo,
tiene que ver con nosotros,
que mostrarles el recuerdo más genuino que tengo
de que mis ancestros son hijos del exterminio.
Y que así mismo
son esos hombres y mujeres invisibles de la historia
los que me han heredado esa corrientita
de todo el amor
que me permite estar de pie aquí con ustedes
y compartir.
Es un recuerdo de uno de los últimos ancestros vivos
de esa larga y poderosa raíz
que me toca nombrar.
Es mi abuelita Petra,
que alguna vez
bajo los árboles de tejocotes en Tlaxcala
me enseñó las siguientes palabras
en su lengua natal:
Tlazomatli. Miztla zistli.
Gracias. Te quiero mucho.
Abandoné el laboratorio
Abandoné el laboratorio de experimentos.
Me quité mi bata
y la arrojé por el escusado.
Algo de mi se fue con ella
y viajó por el caño surfeando,
bombeando,
moviendo el culo y la coladera,
por el puzzle de Desechos Químicos.
Como un bata prófuga pero sensual.
Al fin y al cabo,
fugitiva de la ley
de los Gases.
Abandoné el lab.
Tiré mi caja de petri
y se transformó en arenero
para mi gato por liebre
el cual salió de sus profundidades
como un clavado en reversa.
Primero la cola,
gusano del desierto.
Luego el lomo,
el garabato,
la cabeza al fin.
Venía sin uno de sus 9 ojos
Y bailó por la mesa de experimentos
poblada de shots salados de tarros y probetas
hasta que regó sobre mis pies
la pócima de la felicidad
suerte líquida
felix felicis
mi veneno amado.
Me dijeron que no me fuera, que siempre habría más alcohol etílico.
Más glicerina mineral sobrenatural.
Infinitos barriles de absoluto de palo santo y maldito.
Abandoné tu laboratorio chico paludo.
La Royal Society de los Hígados Acidulados y los Páncreas del Aura Dorada.
Y vi que mi salud mejoró.
Oh sorpresa
Marie Curie era poeta.
Una noche salió a bailar salsa.
Fue al mambocafé llena de fe y radioactividad
y tras dar un paso en falso le dijeron que la colgarían.
“Salsa en línea de la muerte”, le dijeron.
“Debido a que bailas como bestia”, inquirieron.
Pero Curie nunca había aprendido a peinarse
Curie llevaba el alma de sus muertos, incluida la de su esposo,
en cada uno de sus pelos suavecitos y sueltos
de victoria alada no desarrollada.
Tomó la soga y con la fuerza de la radiación encantada
jalo sus músculos y tiro para arriba.
Azotó en el cielo como res lázaro zombie.
Como premio nobel de la calle.
Ascendió por la cuerda,
como Sadako la niña del Aro,
y subió hasta lo tejados del mundo.
¿Recuerdas aquella vez en que caminamos por la azotea con los pies descalzos
Y un huracán había derribado todos los cactus y nopales del amor
y ninguna púa hirió nuestros pies borrachos
sino que los alimentaron?
Nutridos pies rajados.
Como bombas atómicas que impactan
y se entierran,
se plantan, germinan.
El camino de alfileres sigue.
Pero ahora tienes tenis.
El camino de estalactitas crece.
Pero es la hora de abandonar los experimentos con la radiación.
Abandoné tu laboratorio y nunca fui más feliz y hermoso y brillante que entre sus gloriosas columnas plateadas bañadas de químicos dorados y burbujas tóxicas que hacen soñar,
excepto ahora
que volvimos a empezar de nuevo
e hicimos mitosis.
Hijos pájaros de las mismas células
Ciencias nuevas y antiguas redescubiertas.
Un escalón más de la tabla periódica de la muerte-amor.
Y seguimos aprendiendo
para poder experimentar siempre
y vivir nuestras mutaciones
en la magia de crecer
y aprender a vivir
sin dañar.




