Audre Lorde: negra, lesbiana, madre, guerrera y poeta

Audrey Geraldine Lorde, mejor conocida como Audre Lorde, nació en Nueva York en 1934. Fue una poeta, ensayista y activista, reconocida por dedicar su voz a la denuncia de injusticias y a temas de los que pocos hablaban, entre ellos el racismo, el feminismo y la sexualidad. Entre sus obras mas relevantes encontramos: The First Cities (1968), Coal (1976), The Black Unicorn (1978), The Cancer Journals (1980) y Sister Outsider (1984). Hoy en día, el legado de Audre Lorde sigue inspirando a activistas, escritoras y escritores que citan tanto sus entrevistas como sus obras en investigaciones y debates sobre movimientos sociales que, al igual que ella, buscan dar voz a las personas marginadas. Las traducciones que aquí presento muestran la perspectiva de Audre Lorde respecto al racismo, el ser mujer y el prejuicio hacia las parejas lésbicas. El primer poema, que pertenece a From a Land Where Other People Live (1973), retrata la separación de una pareja de mujeres y el anhelo persistente de algún día obtener aceptación social. Los otros dos poemas forman parte de The Collected Poems of Audre Lorde (1978). En “Poder”, la autora denuncia la impunidad incluso cuando se tienen pruebas que demuestran la culpabilidad en un asesinato y cómo cambia la situación si fuera a la inversa. Por último en “Una mujer habla” Lorde escribe sobre el sentido de pertenencia, de ser mujer y tener un linaje que la inspira a ser fuerte, contrario a la idea que se tiene de la feminidad. Azul Martínez López

 

 

 

Canción de despedida

 

 

He estudiado los rizos de​​ la parte trasera de tu cuello

alejándose de mí

más allá de la ira o el fracaso

tu rostro,​​ en​​ las​​ escuelas​​ nocturnas​​ del​​ anhelo,

a través de mañanas de deseo y maduración.

Siempre​​ estábamos diciéndonos​​ adiós

en la sangre,​​ en el hueso,​​ durante el​​ café

antes de correr a​​ los​​ ascensores,​​ yendo

en direcciones opuestas

sin decir adiós.

 

No me recuerdes como un puente y menos como un techo,

como una​​ leyenda

ni como una puerta trampa

a ese mundo

donde los​​ oficinistas​​ negros y blancos

permanecen,​​ al borde​​ de la belleza,

en los ascensores de las cinco en punto

torciendo sus hombros, evitando tocar a otros

ahora

hay alguien que​​ alce la voz​​ por ellos

alejándose de mí​​ hacía​​ el​​ mañana,

un​​ mañana de deseo y maduración

tu adiós es​​ una​​ promesa de​​ rayo

en la mano del último ángel

despreciado y advirtiendo

que la​​ arena​​ va​​ en nuestra contra

fuimos premiadas​​ con​​ caminos

lejanos el​​ uno del otro

hacia el deseo

hacia mañanas a solas

donde las excusas y la​​ resistencia​​ se mezclan

concibiendo​​ una decisión.

No me recuerdes

como un desastre

ni​​ como​​ una​​ confidente

soy una acompañante​​ en los vagones de ganado

viendo

como​​ lentamente​​ te levantas de​​ mi​​ cama

diciendo que no podemos​​ desperdiciar​​ el​​ tiempo

sólo a nosotras mismas.

 

 

 

 

Poder

 

 

La diferencia entre poesía y retórica

es estar listo para asesinarte

a​​ ti

en lugar de a tus hijos.

 

Estoy atrapada en un desierto de heridas de bala, abiertas todavía

y​​ un niño muerto arrastra su​​ rostro​​ negro y destrozado​​ 

al borde de​​ mi sueño

el único liquido que aquí corre

es la sangre de sus mejillas y hombros perforados

y mi estomago​​ 

se revuelve​​ al imaginar el​​ sabor mientras

mi boca,​​ mis labios​​ resecos,

sin lealtad o​​ una​​ razón,

se muestran sedientos​​ de la humedad de su sangre

mientras se absorbe en la arena clara

del desierto donde estoy perdida

sin imaginación​​ ni​​ magia

tratando de​​ convertir el odio y la destrucción en​​ poder​​ 

tratando de​​ sanar con besos a mi hijo​​ que agoniza​​ 

solo el sol​​ limpiará​​ con rapidez sus huesos.

 

Un oficial que en Queens le disparo a un niño de​​ diez​​ años

estaba​​ de pie a lado de él, con sus zapatos​​ bañados​​ en sangre infante​​ 

y​​ una voz dijo “Muérete,​​ hijo de puta” y

hay videos que lo​​ prueban. En su juicio

el oficial dijo que fue en defensa propia

“No me percaté de​​ la edad​​ ni en nada más

que el color”. Y

hay videos que​​ prueban​​ esto también.

 

Hoy, ese hombre blanco de​​ 37​​ años

con​​ 13​​ años ejerciendo como policía

fue​​ puesto en libertad

por once hombres blancos que dijeron estar satisfechos

porque​​ se​​ había hecho​​ justicia

y​​ una mujer negra que dijo

“Ellos me convencieron”,​​ es decir,

ellos habían arrastrado su cuerpo de mujer negra, de 1.47​​ cm​​ de estatura

sobre las brasas​​ 

de cuatro siglos de aprobación de hombres blancos​​ 

hasta que cedió

el primer poder real que alguna vez tuvo

y​​ revistió​​ con​​ cemento su​​ propio vientre

construyendo​​ un cementerio para nuestros hijos.

 

No he sido capaz de tocar la destrucción

que​​ habita​​ dentro de mí.

Pero​​ a menos​​ que aprenda a usar

la diferencia entre poesía y retórica

mi poder también se corromperá como un hongo venenoso

o​​ quedará​​ tendido e inservible como un cable​​ suelto

y​​ un día tomaré​​ mi enchufe​​ adolescente

y​​ lo conectaré​​ al​​ lugar​​ más cercano

violando a una mujer blanca de​​ 85​​ años,

quien es la madre de alguien,

y​​ mientras la golpeo​​ hasta dejarla​​ inconsciente​​ y​​ prendo fuego a su cama

un coro griego estará cantando​​ al ritmo del vals

“Pobrecita. Nunca lastimó una sola alma.​​ ¡Qué bestias son!”

 

 

 

 

 

Una mujer habla

 

 

Marcada por la luna, acariciada por el sol

mi magia no está escrita

pero cuando el mar​​ se aleje

dejará mi silueta​​ detrás.

No busco favor​​ alguno

que la sangre no haya tocado,

inquebrantable, como la maldición​​ del amor

permanente como mis fracasos

o​​ mi orgullo

no confundo

amor con​​ compasión

ni odio con desdén

y​​ si tú quisieras conocerme

mira a las entrañas de Urano

donde los​​ inquietos océanos golpean sin cesar.

 

No me detengo

en mi nacimiento​​ ni en​​ mis divinidades

yo, que​​ no tengo edad​​ y no​​ crezco a medias

y​​ aun​​ busco

a​​ mis​​ hermanas

brujas​​ en Dahomey

que me llevan dentro de sus mantos enrollados

como nuestra madre lo hacía​​ 

estando de luto.

 

He sido mujer

por mucho tiempo

cuidado con mi sonrisa

soy traicionera con la magia antigua

y​​ la renovada furia del mediodía​​ 

con todos tus grandes futuros

prometidos

soy

mujer

y​​ no blanca.

 

 

 

 

Librería

También puedes leer