Canción de despedida
He estudiado los rizos de la parte trasera de tu cuello
alejándose de mí
más allá de la ira o el fracaso
tu rostro, en las escuelas nocturnas del anhelo,
a través de mañanas de deseo y maduración.
Siempre estábamos diciéndonos adiós
en la sangre, en el hueso, durante el café
antes de correr a los ascensores, yendo
en direcciones opuestas
sin decir adiós.
No me recuerdes como un puente y menos como un techo,
como una leyenda
ni como una puerta trampa
a ese mundo
donde los oficinistas negros y blancos
permanecen, al borde de la belleza,
en los ascensores de las cinco en punto
torciendo sus hombros, evitando tocar a otros
ahora
hay alguien que alce la voz por ellos
alejándose de mí hacía el mañana,
un mañana de deseo y maduración
tu adiós es una promesa de rayo
en la mano del último ángel
despreciado y advirtiendo
que la arena va en nuestra contra
fuimos premiadas con caminos
lejanos el uno del otro
hacia el deseo
hacia mañanas a solas
donde las excusas y la resistencia se mezclan
concibiendo una decisión.
No me recuerdes
como un desastre
ni como una confidente
soy una acompañante en los vagones de ganado
viendo
como lentamente te levantas de mi cama
diciendo que no podemos desperdiciar el tiempo
sólo a nosotras mismas.
Poder
La diferencia entre poesía y retórica
es estar listo para asesinarte
a ti
en lugar de a tus hijos.
Estoy atrapada en un desierto de heridas de bala, abiertas todavía
y un niño muerto arrastra su rostro negro y destrozado
al borde de mi sueño
el único liquido que aquí corre
es la sangre de sus mejillas y hombros perforados
y mi estomago
se revuelve al imaginar el sabor mientras
mi boca, mis labios resecos,
sin lealtad o una razón,
se muestran sedientos de la humedad de su sangre
mientras se absorbe en la arena clara
del desierto donde estoy perdida
sin imaginación ni magia
tratando de convertir el odio y la destrucción en poder
tratando de sanar con besos a mi hijo que agoniza
solo el sol limpiará con rapidez sus huesos.
Un oficial que en Queens le disparo a un niño de diez años
estaba de pie a lado de él, con sus zapatos bañados en sangre infante
y una voz dijo “Muérete, hijo de puta” y
hay videos que lo prueban. En su juicio
el oficial dijo que fue en defensa propia
“No me percaté de la edad ni en nada más
que el color”. Y
hay videos que prueban esto también.
Hoy, ese hombre blanco de 37 años
con 13 años ejerciendo como policía
fue puesto en libertad
por once hombres blancos que dijeron estar satisfechos
porque se había hecho justicia
y una mujer negra que dijo
“Ellos me convencieron”, es decir,
ellos habían arrastrado su cuerpo de mujer negra, de 1.47 cm de estatura
sobre las brasas
de cuatro siglos de aprobación de hombres blancos
hasta que cedió
el primer poder real que alguna vez tuvo
y revistió con cemento su propio vientre
construyendo un cementerio para nuestros hijos.
No he sido capaz de tocar la destrucción
que habita dentro de mí.
Pero a menos que aprenda a usar
la diferencia entre poesía y retórica
mi poder también se corromperá como un hongo venenoso
o quedará tendido e inservible como un cable suelto
y un día tomaré mi enchufe adolescente
y lo conectaré al lugar más cercano
violando a una mujer blanca de 85 años,
quien es la madre de alguien,
y mientras la golpeo hasta dejarla inconsciente y prendo fuego a su cama
un coro griego estará cantando al ritmo del vals
“Pobrecita. Nunca lastimó una sola alma. ¡Qué bestias son!”
Una mujer habla
Marcada por la luna, acariciada por el sol
mi magia no está escrita
pero cuando el mar se aleje
dejará mi silueta detrás.
No busco favor alguno
que la sangre no haya tocado,
inquebrantable, como la maldición del amor
permanente como mis fracasos
o mi orgullo
no confundo
amor con compasión
ni odio con desdén
y si tú quisieras conocerme
mira a las entrañas de Urano
donde los inquietos océanos golpean sin cesar.
No me detengo
en mi nacimiento ni en mis divinidades
yo, que no tengo edad y no crezco a medias
y aun busco
a mis hermanas
brujas en Dahomey
que me llevan dentro de sus mantos enrollados
como nuestra madre lo hacía
estando de luto.
He sido mujer
por mucho tiempo
cuidado con mi sonrisa
soy traicionera con la magia antigua
y la renovada furia del mediodía
con todos tus grandes futuros
prometidos
soy
mujer
y no blanca.



