La larga travesía en la palabra de Kelly Martínez-Grandal
Lectura del poemario Ritual para nacer dos veces
Por Claudia Noguera Penso
Kelly Martínez-Grandal es una poeta que conjuga, hila, cose o teje imágenes con palabras, o viceversa, así que su poesía termina siendo un fotograma, cosa que no debe extrañarnos porque su padre y su madre son fotógrafos. Sus poemas son imágenes llenas de detalles y simbologías en las que el buen lector debe detenerse a descubrir que cada pequeño detalle forma parte de una inmensa historia de desarraigo, perdida y tránsito.
Un tránsito que duele y que la impulsa a seguir y seguir escribiendo poesía porque ese es el trabajo de poeta: caminar la poesía en solitario, en un entorno de silencio. Por eso el poeta debe tener esa fortaleza sutil que le permite seguir con su trayecto pues no tiene otra salida más que rendirse a su oficio.
Cuando leí Ritual para nacer dos veces la primera impresión fue una visión fotográfica del poema, como si cada verso y acaso línea fuera un fotograma que nos va contando historias. En el libro, Kelly nos habla de sistemas de escrituras secretos y exclusivos; de jóvenes atenienses que servían a la diosa Artemisa; de una mujer atrapada en su casa; de Virginia Woolf y su bolsillo lleno de piedras; de guerreras samuráis; de espíritus en la selva que se tragan a los que son incapaces de entenderla. Nos habla de la fertilidad, del solsticio de verano y de qué es ser hija única, pero también nos cuenta de ciudades pequeñas, de montañas, de paisajes inconclusos, del shofar y de su sonido, de Miriam o María de Magdala, de Luperca amamantando a Rómulo y Remo. Nos habla de ella en La Habana, en Caracas, en Miami; de la madre y los hijos que nunca llegaron, de Anna Ajmatova y sobre todo nos habla sobre la palabra, de su palabra.
Así, no se toca directamente del tema central, que es la violencia contra las mujeres y el feminicidio, sino que se levantan capas para desenmascararlo. Kelly utiliza atajos largos y cortos: leyendas, mujeres guerreras, seres mitológicos, romanos y griegos, referencias a otros escritores, símbolos religiosos, el destierro, lo arrasado, lo que no pertenece o dejo de pertenecer, el origen, la penumbra, pero también la luminosidad; ese hueco oscuro por donde entra el poema y esa grieta por donde sale la luz en ese mismo poema. Es entonces cuando encontramos y entendemos que este libro representa el todo y la nada. Como en sus libros anteriores, en este también están la transición, los cambios cuando emigramos, lo que nos diferencia del resto. En el lenguaje, esos cambios de paisaje, lo que siente, la cotidianidad, el desarraigo.
Selección de textos de Ritual para nacer dos veces.
Nüshu (la canción de las mujeres de Hunan)
Nosotras, las mujeres de Hunan
hablamos esta lengua que solo es nuestra
de las canciones que deja el viento
en las espigas del arrozal.
¿Qué pasó en nuestra boda?
¿Qué promesas hicimos?
¿Qué palabras de amor y qué noches de invierno?
¿Volverán nuestros hijos de la guerra?
A las novias enviamos nuestras cartas
y a las viudas consolamos en sus duelos.
De madre a hija, de hermana a hermana
en esta lengua que solo es nuestra
de las canciones que deja el viento
en las espigas del arrozal.
No hace falta motivo
Cuerpo-polvo, hora-cielo.
Vivir es aprender a simular.
Lejos el deleite, la espesura.
Yo debajo, en la ciudad.
He aquí mi maleficio,
mi conjuro:
un corazón olvidado
pesa más que una pluma.
Y yo olvidada
confundo el orden,
altero el orden.
No hace falta motivo
para naufragio declarar.
Luna anacoreta
Ella pide que entre a la manigua.
En la manigua hay charcos.
Da miedo entrar.
Tierra en las manos y unos leves huesitos
que vamos desenterrando.
Aquí seis años.
Aquí la noche de la vergüenza.
Aquí mamá se sienta conmigo
en la orilla del mar.
Da miedo entrar.
La manigua y su voz.
El camino solitario en la montaña.
Para una foto de Manuel Álvarez Bravo
A Mariana Sequera
El rostro asomado, penumbra geométrica
¿qué contempla la niña en el abismo?
Está el pueblo de fiesta.
La hija de los danzantes
pulcros el vestido y el sombrero.
¿Quién la apura, qué la llama
en el oscuro círculo vacío?
Carta a la muchacha loca
Mira, muchacha loca
partirán tu corazón como una fruta.
Creerás que hay hombres que vuelan como pájaros
pero un hombre está atado a la tierra
y si pájaro es, marchará cuando llegue el invierno.
Crecerás en la grieta o el asombro.
En un mundo empeñado en desmentir
el techo ardiente del horizonte.
Tú misma ardiente.
Tú, uva al vino. Tú, trigo al pan.
Un lugar entre los árboles tu corazón impermeable.
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Claudia Noguera Penso (Caracas, Venezuela, 1963). Ha publicado Nada que ver (1986), Último trecho (1998), El viaje (2001), Caracas mortal (2015) y Bajo Infinito (2017). Poemas, crónicas, reportajes, entrevistas, traducciones y reseñas han sido publicadas en antologías, periódicos, revistas y portales en Venezuela, Estados Unidos, España, Colombia, Argentina, Chile, México, Uruguay, Italia y Brasil, parte de su obra ha sido traducida al inglés, italiano y portugués. Último trecho obtuvo una mención honorífica en la VII Bienal Literaria Francisco Lazo Martí (1997). Contra el olvido fue finalista en el Premio de poesía Octavio Paz 2021-2022, del National Poetry Series, Feria del Libro de Miami y Miami Dade College. Desde el 2016 vive en Estados Unidos.
Kelly Martínez-Grandal (La Habana, 1980). Poeta, ensayista e historiadora del arte. Cubana de nacimiento, creció en Venezuela. Es Licenciada en Artes y Magister en Literatura Comparada por la Universidad Central de Venezuela.
Su trabajo se centra en temas como la identidad, el desplazamiento, la migración y la memoria, así como en el diálogo entre imagen visual e imagen escrita. Ha publicado los poemarios Medulla Oblongata (2017), Zugunruhe (2020, Premio Juan Felipe Herrera a mejor libro bilingüe, ILBA 2021)) y Ritual para nacer dos veces (2025); las plaquettes de poesía Paria (2019) y Una luna anacoreta (2021), y el libro de cuentos Muerte con campanas (2021). Desde el 2014 reside en Miami, Florida. En 2024, ganó la Cintas Foundation Fellowship in Creative Writing.



