Un poema de Hai Zi

Presentamos un poema del poeta chino Hai Zi (Cha Haisheng, 1964) en versión de Gustavo Osorio de Ita.

 

Hai Zi, nacido Cha Haisheng en 1964 en la provincia de Anhui, se ha tornado una suerte de mito contemporáneo y​​ neorromántico​​ en la poesía de China. Su suicidio a la edad de veinticinco años –recostándose​​ sobre los rieles del tren de la estación de Shanhaiguan, en el extremo nororiental de la Gran Muralla– ha contribuido a su relectura desde la rápida y convulsa modernización de China en los años 80, así como también a la reflexión en torno a la subjetividad moderna que se disgrega entre la tradición y la ruptura. Perteneciente a la generación llamada​​ Menglong Shiren​​ (Poetas oscuros o brumosos), junto con nombres como Bei Dao, Gu Cheng, Yang Lian o Xi Chian, apostó por una estética que desafiaba las ideas de la Revolución Cultural y proponía la exploración de la subjetividad individual moderna como piedra de toque de lo poético. Aquí, en​​ traducción​​ de Gustavo Osorio de Ita,​​ “Soneto: Luna nocturna”,​​ un soneto invertido, el cual también invierte los polos de pensamiento de un legado: el arriba es lo ancestral​​ que cava hacia​​ la honda oscuridad de lo​​ profundo. Ahí​​ el​​ yo, el sufrimiento, el​​ legado.​​ 

 

 

 

 

 

Soneto: Luna Nocturna

 

 

 

Atravieso y abro los bosques.

El sol derrama sangre

dentro de una lámpara.

 

Me siento callado

en el pueblo de mi gente

las casas de mi gente.

 

Todo es igual a como era.

Todo ha sido guardado

en los rostros de la gente

generación tras generación.

 

Yo soy un pozo

excavado por mis ancestros

para su descendencia.

Todo sufrimiento proviene de mis oscuras y secretas aguas.

 

 

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