La​​ poética​​ del​​ “cómo”​​ en​​ Corina​​ Oproae

Estamos leyendo poemas del nuevo libro de Corina Oproae, Cómo enterrar al padre en un poema (Tusquets, 2025). Acompañamos estos textos del comentario crítico de la poeta Adriana Hoyos. Corina Oproae, además de poeta, es narradora y traductora. En 2024 recibió el Premio Tusquets de Novela y un año más tarde el Premio TodosTusLibros al mejor libro de poesía publicado en 2025.

 

 

 

La poética del “cómo” en Corina Oproae

 

Adriana Hoyos

 

 

Cómo enterrar al padre en un poema​​ es un libro que se pregunta desde dónde, y con qué consecuencias se DICE, se NOMBRA. Es poesía de pensamiento, en cuanto a que​​ el poema mismo es un dispositivo que​​ pone en movimiento la conciencia individual, genera reflexión, es poesía que pregunta, que interpela.​​ 

Oproae construye una poética del​​ cómo.​​ Cómo escribir, cómo mirar, cómo recordar, cómo volver, cómo disparar, cómo enterrar. A través de este cuestionamiento indaga sobre el acto mismo de escribir poesía.​​ 

Nos habla de cómo sucede el poema. El poema expone la grieta entre lo real y su representación. La escritura se sitúa en una zona entre la experiencia vivida y su imposibilidad de ser dicha. Así, cuando la autora afirma que​​ el poema se ha estado pensando,​​ el poema avanza,​​ el poema espera una señal,​​ el poema es una tumba,​​ el poema es el lugar de la distorsión,​​ el poema acontece, no es un objeto lingüístico pasivo, sino una entidad con un modo de ser propio, entre la metáfora y la personificación.

Los títulos que componen el libro llevan a pensar en una suerte de juego de instrucciones al estilo de Cortázar en​​ Historias de cronopios y de famas.​​ Instrucciones para subir una escalera,​​ Instrucciones para llorar,​​ Instrucciones para cantar.​​ Textos con una mirada surrealista sobre la cotidianidad, pero en el caso de Corina Oproae, ella pone en juego la memoria familiar, el trauma, el cuerpo, la realidad, los orígenes, el viaje, la muerte y sobre todo, la propia escritura: EL POEMA.


Si en Cortázar es un extraño juego de​​ 
instrucciones de uso, en Oproae no se trata de cómo hacer, sino de cómo​​ habitar la herida, el duelo, el lenguaje.​​ 

En el poema que da título al libro​​ Cómo enterrar al padre en un poema, el padre aparece, como cuerpo que se disuelve, o se funde con el paisaje. Enterrar al padre no es clausurar el duelo, sino abordar la ausencia desde otro lugar. La repetición casi hipnótica de​​ “un padre es un padre”​​ funciona como una estrategia de vaciamiento. Cuanto más se insiste en la fórmula, más se revela su insuficiencia. El lenguaje tropieza con su propio límite. El padre aparece como cuerpo que se disuelve, como nombre que no alcanza, como figura que solo puede ser contenida en el espacio ritual del poema-tumba.

 

y comprendes

que no es el padre ni la nieve ni el ciervo

quien acude al poema

que es el poema mismo

quien decide

cuándo el padre desaparece

cuándo la nieve se derrite

 

o si el ciervo asoma

 

 

La voz lírica reconoce que el poema​​ se ha estado pensando​​ antes de ser escrito y afirma que es el poema quien decide cuándo una figura aparece o desaparece: “es el poema mismo / quien decide / cuándo el padre desaparece”.

La consecuencia de esta postura ética y estética implica que escribir es ceder el control, aceptar que el lenguaje no garantiza la verdad. Así el poema no repara la pérdida, la transforma.

En el libro, cada poema dialoga con otras voces, Plath, Szymborska, Lispector, Woolf, Sexton, no solo como homenaje, sino como una manera de entrar en conversación con una tradición a la cual agradece, exige y honra para poder avanzar en la propia vocación. Cada poema se escribe “con” alguien, poetas, artistas visuales, pensadoras,​​ así la poeta reconoce que la escritura no surge en soledad, sino en diálogo con una tradición de voces que también escribieron desde el límite.​​ 

Uno de los momentos más radicales del libro es su reflexión sobre la realidad. Oproae sabe que acceder a la realidad entraña aceptar la distorsión, aceptar que el poema nunca reproduce lo real, sino que lo​​ transmuta, es una alquimia.​​ Cómo enterrar al padre en un poema​​ es un libro que entiende la poesía como​​ acto de responsabilidad​​ frente a la memoria, el lenguaje y la muerte.​​ 

En el poema​​ “Cómo echar raíces en otoño”, el árbol no es metáfora ornamental, sino anclaje vital:​​ “necesitas que este árbol / te ancle en el paisaje a cada instante / para poder respirar / para poder seguir viviendo”. El poema establece así una equivalencia entre​​ respirar, mirar y escribir, como si la supervivencia dependiera de esa atención extrema a la escritura.

En​​ “Cómo acceder a la realidad”​​ se enfrenta al horror contemporáneo y reconoce su ambigüedad ética“poetizar produce el mismo efecto / el poema es el lugar de la distorsión”​​ Aquí escribir exige una vigilancia constante sobre lo que el lenguaje hace con aquello que nombra.

En el poema titulado​​ “Cómo volver a un lugar que ya no existe”​​ explora la pérdida de una identidad, el desarraigo.

 

 

intentas volver a un lugar que ya no existe

aun sabiendo que la idea del lugar

no es el lugar

 

 

El acto de partir, de salir del lugar de origen rompe la identidad, dividiendo al ser entre el pasado y el presente​​ y la búsqueda de un nuevo hogar. LUGAR. Todo poeta emprende, en esencia, un viaje interior; pero cuando, como en el caso de la autora, ese trayecto se acompaña además de un desplazamiento real, la experiencia se intensifica. Entonces la escritura deja de ser solo un acto creativo para convertirse en hogar.

​​ 

y no puedes hacer otra cosa

que escribir el poema que dice

el lugar

mientras la tierra se abre

bajo tus pies​​ 

 

 

La poeta juega con la palabra Lugar y la metáfora. Entre la realidad y la escritura. Al igual que la figura literaria que denominamos “metáfora” y que es un traslado y un desplazamiento de sentido, con ese doble significado resuelve Oproae sus versos con el significado del viaje y de lo que significa metáfora.

 

 

así que la idea del lugar

es una metáfora

 

(qué es una metáfora)

es un movimiento más allá

es desplazar el lugar

hacia las cosas

 

 

En el poema “Cómo acceder a la realidad,​​ Oproae se pregunta de forma directa por la relación entre poesía y realidad. Cómo escribir en un mundo en guerra, especialmente frente al horror contemporáneo.​​ Cómo​​ mirar sin convertir el dolor en imagen decorativa. La imagen de la pantalla apagada del televisor funciona como un contrapunto brutal al bosque, al animal dorado, al agua. Lo real irrumpe como aquello que no puede ser plenamente asimilado por el poema sin distorsión.

Tampoco debemos olvidar que Corina Oproae escribe en español y en catalán a pesar de haber nacido Rumanía, tal como lo hicieron autores tan relevantes como Emil Cioran, Herta Müller o Mircea Eliade, que también escribieron en otras lenguas que no era la materna.

 

 

 

 

 

***

 

 

 

 

Corina Oproae (Făgăraș, Rumanía, 1973)​​ es poeta, narradora y traductora. En 1998 se estableció en Cataluña y en 2001 adoptó la nacionalidad española.​​ Su primera novela,​​ La casa limón, ganó el Premio Tusquets de Novela en 2024. Ha publicado los libros de poemas​​ Mil y una muertes​​ (La Garúa, 2016),​​ Intermitencias​​ (Sabina Editorial, 2018),​​ Desde dónde amar​​ (Pre-textos, 2021) y​​ Cómo enterrar al padre en un poema​​ (Tusquets, 2025, Premio TodosTusLibros al mejor libro de poesía publicado en 2025). En catalán ha escrito​​ La mà que tremola​​ (2020), un libro de reflexión poética sobre el hecho de escribir en una lengua que no es la lengua materna. Ha traducido tanto al catalán y al castellano a autores como Marin Sorescu, Lucian Blaga, Ana Blandiana (Premio Jordi Domènech de Traducción de Poesía, 2015),​​ Tatiana Țîbuleac, Ioan Es. Pop, Angela Marinescu, Matei Vișniec​​ o Mary Oliver. Es autora y traductora de la antología​​ La poesía del siglo XX en Rumanía​​ (2022).

 

 

 

 

 

 

Cómo enterrar al padre en un poema

con Silvia Goldman​​ 

 

 

eliges el lugar del bosque

 

lo haces antes de comenzar​​ 

a pensar el poema

​​ 

imaginas el bosque​​ 

hasta que los árboles

con sus raíces y troncos y ramas​​ 

se vuelven reales

hasta que nada en él ​​ 

es imaginado

 

alargas el camino hacia el lugar

como si masticaras flores blancas​​ 

de acacia

memorias de lo real​​ 

que miras con ojos desorbitados​​ 

en tus pesadillas​​ 

 

sabes que el bosque existe

así que te detienes y lo contemplas​​ 

mientras subes la colina

con ese broche incandescente

que llamamos sol

en la base del cráneo

 

sientes la temperatura del cuerpo​​ 

en ascenso

tu estado de agregación​​ 

en peligro​​ 

 

respiras hondo

y echas a correr​​ 

hasta que tu mano toca

el primer árbol

 

crees que ha llegado el momento​​ 

de comenzar a pensar el poema

pero él se te muestra ya a medio hacer ​​ 

 

(la tumba que has venido a cavar

busca alrededor su pedazo de tierra)​​ 

 

el poema​​ 

se ha estado pensando

desde el instante en que elegiste

el lugar del bosque

ahora se muestra impaciente​​ 

busca el camino hacia el sentido

cobra forma y su voz retumba clara​​ 

como un grito en una sala de disección

 

dice

un padre es un padre​​ 

 

y tú asientes​​ 

y dices​​ 

 

sí este poema es sobre un padre

 

sí este poema es sobre una tumba​​ 

donde enterrar el cuerpo de un padre​​ 

 

y mientras pronuncias la frase

brota un padre en cada árbol que miras

y se abraza al tronco​​ 

y tú puedes alargar la mano​​ 

y tocarlo

 

(por poco que intervengas​​ 

la tumba se cavará en el lugar adecuado

y en el tono adecuado)

 

el padre se desvanece​​ 

como un muñeco de nieve

el poema tirita de frío​​ 

es un paciente sedado​​ 

en un quirófano

que repite en voz alta

 

un padre es un padre​​ 

 

un padre es un padre​​ 

 

y su voz mece a una hija​​ 

que escribe un poema que es una tumba en un bosque

 

sincronizas tu voz​​ 

con el poema y dices

 

un padre que abraza a un árbol es un padre

un padre que se derrite como la nieve mientras abraza a un árbol es un padre

un padre que escarba la tierra como un ciervo es un padre

 

y comprendes​​ 

que no es el padre ni la nieve ni el ciervo​​ 

quien acude al poema

que es el poema mismo​​ 

quien decide​​ 

cuándo el padre desaparece

cuándo la nieve se derrite

o si el ciervo asoma

 

que es el poema mismo el que hace​​ 

que las astas atraviesen los nombres

o que tan sólo claven su punta en la vocal

de algún pronombre que agoniza​​ 

 

(no hay ni lugar ni tono adecuado ​​ 

y la tumba se cava a sí misma en el único lugar posible)

 

como si quisieras demostrar que confías​​ 

en lo que el poema sugiere

te preparas por si el ciervo regresa​​ 

a patear las consonantes que cubren

la piedra y el musgo de la desmemoria​​ 

 

el poema encuentra su coherencia​​ 

y tú entras en este mismo verso

a hurtadillas​​ 

deslizas en la mano de esa hija ​​ 

siempre extraviada en el bosque

el puñado de tierra que llevas contigo a todas partes ​​ 

y escuchas cómo lo arroja​​ 

sobre el cuerpo del padre y murmura

​​ 

este poema es una tumba​​ 

 

este poema​​   es una tumba

 

este  ​​ ​​ ​​ ​​​​ poema  ​​ ​​​​ es​​  una  ​​ ​​ ​​​​ tumba

 

 

 

 

 

 

 

Cómo hacer volar a un petirrojo

con Louise Bourgeois​​ 

 

 

hace días que esperas que llegue​​ 

el otoño

 

hace días que anhelas​​ 

poder sentir el sol magnánime​​ 

esparciendo la misma cantidad de luz​​ 

sobre los dos hemisferios

como una madre que quiere​​ 

a sus hijos por igual​​ 

 

razón suficiente para que​​ 

este 23 de octubre de 2023

te sientes ante la hoja en blanco

y dejes constancia de tu deseo

a pesar de lo poco que importa

 

en un folleto sobre la mesa lees

 

persistent antagonism

 

arrancas un pedazo del papel​​ 

y apuntas con un lápiz romo ​​ 

 

remember forget​​ 

 

apartas con la mano el folleto

y piensas que te haría feliz​​ 

escribir un poema el primer día de otoño

pero las palabras​​ 

parecen muñecos caídos​​ 

sobre un escenario minúsculo

esperando a un titiritero que no vuelve

 

te levantas y vas en busca​​ 

de sustento para el poema

 

lo llevas a cuestas

como a un cordero lechal

que pace toda la hierba que encuentra

se rebela muestra rabia​​ 

pero te das cuenta de que no es así​​ 

como se hace otoño en un poema

 

hay que contar más​​ 

hay que decir que ella nació​​ 

el primer día de primavera

el 20 de marzo de 1939​​ 

que murió un día cualquiera de verano

digamos el 4 de julio de 2004​​ 

que hasta el día de hoy​​ 

pensabas que el otoño

no podía ser verdad

y que el invierno​​ 

a pesar de no ser lo que era​​ 

no helaría nunca la pira​​ 

donde aún arden sus cabellos​​ 

 

reúnes además todo lo que ves

y regresas deseando soltar el poema​​ 

que ahora pesa como una oveja merina​​ 

tienes la sensación de que todo lo puedes decir​​ 

de que eres tu informadora más eficaz​​ 

 

sueltas el poema entre los surcos de tu cerebro ​​ 

esperas a que llegue a tu mano derecha​​ 

miras cómo se desdibuja ese cuerpo desnudo

que pesa en tu cabeza​​ 

dos veces más que tu propio cuerpo ​​ 

 

after she was dead I said that at least she would not suffer anymore

 

poco importa si pensaste o no que ya no sufriría

 

I put myself in her bed and forbade people to come in her room​​ 

 

poco importa si fue tu cuarto no el suyo

tu cama no la suya

si te estiraste a su lado​​ 

como cuando no eras más que en sus adentros

como si supieras que pegarse a un cuerpo sin vida

no es desesperación en última instancia sino arte

porque después puedes ver las veces que quieras

el abrazo más bello del mundo​​ 

girando en la pantalla de la cabeza​​ 

que pesa dos veces más que el cuerpo

 

ahora sí​​ 

ahora​​ las hojas acuden​​ 

se marchitan​​ 

la lluvia cae sobre el papel

e hincha las palabras de contenido​​ 

y tú miras cómo revientan

las panzas de unas nubes​​ 

en forma de araña​​ 

que patalean vueltas del revés

 

el dibujo se completa​​ 

de nuevo desvías la atención hacia el arte​​ 

tal vez importe más el desvío

haber encontrado​​ 

el resquicio la hendidura​​ 

para poder adentrarte como una oruga

en lo que recuerdas

y salir de lo que olvidaste​​ 

bajo la misma apariencia​​ 

 

volver a ver sus manos​​ 

delicadas y finas​​ 

como si perteneciesen a otro cuerpo

más esbelto más alargado

un cuerpo que camina​​ 

y da calor a otro cuerpo​​ 

 

estirarte de nuevo a su lado

besar las pecas en sus manos ​​ 

islas que te empujan​​ 

hacia la vida​​ 

porque la madre​​ 

es la vida​​ 

fruta madura​​ 

en un tiempo que es verdad ​​ 

y te recuerda​​ 

que el único miedo que existe​​ 

es el miedo a la muerte

 

caer en la cuenta de que desde hace exactamente​​ 

diecinueve años tres meses y diecinueve días

tu miedo ya no tiene sentido

 

ver tu propia cabeza que se deshincha

de a poco

tu cuerpo que abraza el movimiento

como si de pronto se reconociera

 

avanzar​​ 

si acaso

 

you cannot arrest the present​​ 

 

una mujer que se te parece

atraviesa el otoño​​ 

de derecha a izquierda

 

you just have to abandon everyday your past

 

como el petirrojo atrapado​​ 

en su sonrisa apenas perceptible

 

 

 

 

 

 

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