La poética del “cómo” en Corina Oproae
Adriana Hoyos
Cómo enterrar al padre en un poema es un libro que se pregunta desde dónde, y con qué consecuencias se DICE, se NOMBRA. Es poesía de pensamiento, en cuanto a que el poema mismo es un dispositivo que pone en movimiento la conciencia individual, genera reflexión, es poesía que pregunta, que interpela.
Oproae construye una poética del cómo. Cómo escribir, cómo mirar, cómo recordar, cómo volver, cómo disparar, cómo enterrar. A través de este cuestionamiento indaga sobre el acto mismo de escribir poesía.
Nos habla de cómo sucede el poema. El poema expone la grieta entre lo real y su representación. La escritura se sitúa en una zona entre la experiencia vivida y su imposibilidad de ser dicha. Así, cuando la autora afirma que el poema se ha estado pensando, el poema avanza, el poema espera una señal, el poema es una tumba, el poema es el lugar de la distorsión, el poema acontece, no es un objeto lingüístico pasivo, sino una entidad con un modo de ser propio, entre la metáfora y la personificación.
Los títulos que componen el libro llevan a pensar en una suerte de juego de instrucciones al estilo de Cortázar en Historias de cronopios y de famas. Instrucciones para subir una escalera, Instrucciones para llorar, Instrucciones para cantar. Textos con una mirada surrealista sobre la cotidianidad, pero en el caso de Corina Oproae, ella pone en juego la memoria familiar, el trauma, el cuerpo, la realidad, los orígenes, el viaje, la muerte y sobre todo, la propia escritura: EL POEMA.
Si en Cortázar es un extraño juego de instrucciones de uso, en Oproae no se trata de cómo hacer, sino de cómo habitar la herida, el duelo, el lenguaje.
En el poema que da título al libro Cómo enterrar al padre en un poema, el padre aparece, como cuerpo que se disuelve, o se funde con el paisaje. Enterrar al padre no es clausurar el duelo, sino abordar la ausencia desde otro lugar. La repetición casi hipnótica de “un padre es un padre” funciona como una estrategia de vaciamiento. Cuanto más se insiste en la fórmula, más se revela su insuficiencia. El lenguaje tropieza con su propio límite. El padre aparece como cuerpo que se disuelve, como nombre que no alcanza, como figura que solo puede ser contenida en el espacio ritual del poema-tumba.
y comprendes
que no es el padre ni la nieve ni el ciervo
quien acude al poema
que es el poema mismo
quien decide
cuándo el padre desaparece
cuándo la nieve se derrite
o si el ciervo asoma
La voz lírica reconoce que el poema se ha estado pensando antes de ser escrito y afirma que es el poema quien decide cuándo una figura aparece o desaparece: “es el poema mismo / quien decide / cuándo el padre desaparece”.
La consecuencia de esta postura ética y estética implica que escribir es ceder el control, aceptar que el lenguaje no garantiza la verdad. Así el poema no repara la pérdida, la transforma.
En el libro, cada poema dialoga con otras voces, Plath, Szymborska, Lispector, Woolf, Sexton, no solo como homenaje, sino como una manera de entrar en conversación con una tradición a la cual agradece, exige y honra para poder avanzar en la propia vocación. Cada poema se escribe “con” alguien, poetas, artistas visuales, pensadoras, así la poeta reconoce que la escritura no surge en soledad, sino en diálogo con una tradición de voces que también escribieron desde el límite.
Uno de los momentos más radicales del libro es su reflexión sobre la realidad. Oproae sabe que acceder a la realidad entraña aceptar la distorsión, aceptar que el poema nunca reproduce lo real, sino que lo transmuta, es una alquimia. Cómo enterrar al padre en un poema es un libro que entiende la poesía como acto de responsabilidad frente a la memoria, el lenguaje y la muerte.
En el poema “Cómo echar raíces en otoño”, el árbol no es metáfora ornamental, sino anclaje vital: “necesitas que este árbol / te ancle en el paisaje a cada instante / para poder respirar / para poder seguir viviendo”. El poema establece así una equivalencia entre respirar, mirar y escribir, como si la supervivencia dependiera de esa atención extrema a la escritura.
En “Cómo acceder a la realidad” se enfrenta al horror contemporáneo y reconoce su ambigüedad ética“poetizar produce el mismo efecto / el poema es el lugar de la distorsión” Aquí escribir exige una vigilancia constante sobre lo que el lenguaje hace con aquello que nombra.
En el poema titulado “Cómo volver a un lugar que ya no existe” explora la pérdida de una identidad, el desarraigo.
intentas volver a un lugar que ya no existe
aun sabiendo que la idea del lugar
no es el lugar
El acto de partir, de salir del lugar de origen rompe la identidad, dividiendo al ser entre el pasado y el presente y la búsqueda de un nuevo hogar. LUGAR. Todo poeta emprende, en esencia, un viaje interior; pero cuando, como en el caso de la autora, ese trayecto se acompaña además de un desplazamiento real, la experiencia se intensifica. Entonces la escritura deja de ser solo un acto creativo para convertirse en hogar.
y no puedes hacer otra cosa
que escribir el poema que dice
el lugar
mientras la tierra se abre
bajo tus pies
La poeta juega con la palabra Lugar y la metáfora. Entre la realidad y la escritura. Al igual que la figura literaria que denominamos “metáfora” y que es un traslado y un desplazamiento de sentido, con ese doble significado resuelve Oproae sus versos con el significado del viaje y de lo que significa metáfora.
así que la idea del lugar
es una metáfora
(qué es una metáfora)
es un movimiento más allá
es desplazar el lugar
hacia las cosas
En el poema “Cómo acceder a la realidad”, Oproae se pregunta de forma directa por la relación entre poesía y realidad. Cómo escribir en un mundo en guerra, especialmente frente al horror contemporáneo. Cómo mirar sin convertir el dolor en imagen decorativa. La imagen de la pantalla apagada del televisor funciona como un contrapunto brutal al bosque, al animal dorado, al agua. Lo real irrumpe como aquello que no puede ser plenamente asimilado por el poema sin distorsión.
Tampoco debemos olvidar que Corina Oproae escribe en español y en catalán a pesar de haber nacido Rumanía, tal como lo hicieron autores tan relevantes como Emil Cioran, Herta Müller o Mircea Eliade, que también escribieron en otras lenguas que no era la materna.
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Corina Oproae (Făgăraș, Rumanía, 1973) es poeta, narradora y traductora. En 1998 se estableció en Cataluña y en 2001 adoptó la nacionalidad española. Su primera novela, La casa limón, ganó el Premio Tusquets de Novela en 2024. Ha publicado los libros de poemas Mil y una muertes (La Garúa, 2016), Intermitencias (Sabina Editorial, 2018), Desde dónde amar (Pre-textos, 2021) y Cómo enterrar al padre en un poema (Tusquets, 2025, Premio TodosTusLibros al mejor libro de poesía publicado en 2025). En catalán ha escrito La mà que tremola (2020), un libro de reflexión poética sobre el hecho de escribir en una lengua que no es la lengua materna. Ha traducido tanto al catalán y al castellano a autores como Marin Sorescu, Lucian Blaga, Ana Blandiana (Premio Jordi Domènech de Traducción de Poesía, 2015), Tatiana Țîbuleac, Ioan Es. Pop, Angela Marinescu, Matei Vișniec o Mary Oliver. Es autora y traductora de la antología La poesía del siglo XX en Rumanía (2022).
Cómo enterrar al padre en un poema
con Silvia Goldman
eliges el lugar del bosque
lo haces antes de comenzar
a pensar el poema
imaginas el bosque
hasta que los árboles
con sus raíces y troncos y ramas
se vuelven reales
hasta que nada en él
es imaginado
alargas el camino hacia el lugar
como si masticaras flores blancas
de acacia
memorias de lo real
que miras con ojos desorbitados
en tus pesadillas
sabes que el bosque existe
así que te detienes y lo contemplas
mientras subes la colina
con ese broche incandescente
que llamamos sol
en la base del cráneo
sientes la temperatura del cuerpo
en ascenso
tu estado de agregación
en peligro
respiras hondo
y echas a correr
hasta que tu mano toca
el primer árbol
crees que ha llegado el momento
de comenzar a pensar el poema
pero él se te muestra ya a medio hacer
(la tumba que has venido a cavar
busca alrededor su pedazo de tierra)
el poema
se ha estado pensando
desde el instante en que elegiste
el lugar del bosque
ahora se muestra impaciente
busca el camino hacia el sentido
cobra forma y su voz retumba clara
como un grito en una sala de disección
dice
un padre es un padre
y tú asientes
y dices
sí este poema es sobre un padre
sí este poema es sobre una tumba
donde enterrar el cuerpo de un padre
y mientras pronuncias la frase
brota un padre en cada árbol que miras
y se abraza al tronco
y tú puedes alargar la mano
y tocarlo
(por poco que intervengas
la tumba se cavará en el lugar adecuado
y en el tono adecuado)
el padre se desvanece
como un muñeco de nieve
el poema tirita de frío
es un paciente sedado
en un quirófano
que repite en voz alta
un padre es un padre
un padre es un padre
y su voz mece a una hija
que escribe un poema que es una tumba en un bosque
sincronizas tu voz
con el poema y dices
un padre que abraza a un árbol es un padre
un padre que se derrite como la nieve mientras abraza a un árbol es un padre
un padre que escarba la tierra como un ciervo es un padre
y comprendes
que no es el padre ni la nieve ni el ciervo
quien acude al poema
que es el poema mismo
quien decide
cuándo el padre desaparece
cuándo la nieve se derrite
o si el ciervo asoma
que es el poema mismo el que hace
que las astas atraviesen los nombres
o que tan sólo claven su punta en la vocal
de algún pronombre que agoniza
(no hay ni lugar ni tono adecuado
y la tumba se cava a sí misma en el único lugar posible)
como si quisieras demostrar que confías
en lo que el poema sugiere
te preparas por si el ciervo regresa
a patear las consonantes que cubren
la piedra y el musgo de la desmemoria
el poema encuentra su coherencia
y tú entras en este mismo verso
a hurtadillas
deslizas en la mano de esa hija
siempre extraviada en el bosque
el puñado de tierra que llevas contigo a todas partes
y escuchas cómo lo arroja
sobre el cuerpo del padre y murmura
este poema es una tumba
este poema es una tumba
este poema es una tumba
Cómo hacer volar a un petirrojo
con Louise Bourgeois
hace días que esperas que llegue
el otoño
hace días que anhelas
poder sentir el sol magnánime
esparciendo la misma cantidad de luz
sobre los dos hemisferios
como una madre que quiere
a sus hijos por igual
razón suficiente para que
este 23 de octubre de 2023
te sientes ante la hoja en blanco
y dejes constancia de tu deseo
a pesar de lo poco que importa
en un folleto sobre la mesa lees
persistent antagonism
arrancas un pedazo del papel
y apuntas con un lápiz romo
remember forget
apartas con la mano el folleto
y piensas que te haría feliz
escribir un poema el primer día de otoño
pero las palabras
parecen muñecos caídos
sobre un escenario minúsculo
esperando a un titiritero que no vuelve
te levantas y vas en busca
de sustento para el poema
lo llevas a cuestas
como a un cordero lechal
que pace toda la hierba que encuentra
se rebela muestra rabia
pero te das cuenta de que no es así
como se hace otoño en un poema
hay que contar más
hay que decir que ella nació
el primer día de primavera
el 20 de marzo de 1939
que murió un día cualquiera de verano
digamos el 4 de julio de 2004
que hasta el día de hoy
pensabas que el otoño
no podía ser verdad
y que el invierno
a pesar de no ser lo que era
no helaría nunca la pira
donde aún arden sus cabellos
reúnes además todo lo que ves
y regresas deseando soltar el poema
que ahora pesa como una oveja merina
tienes la sensación de que todo lo puedes decir
de que eres tu informadora más eficaz
sueltas el poema entre los surcos de tu cerebro
esperas a que llegue a tu mano derecha
miras cómo se desdibuja ese cuerpo desnudo
que pesa en tu cabeza
dos veces más que tu propio cuerpo
after she was dead I said that at least she would not suffer anymore
poco importa si pensaste o no que ya no sufriría
I put myself in her bed and forbade people to come in her room
poco importa si fue tu cuarto no el suyo
tu cama no la suya
si te estiraste a su lado
como cuando no eras más que en sus adentros
como si supieras que pegarse a un cuerpo sin vida
no es desesperación en última instancia sino arte
porque después puedes ver las veces que quieras
el abrazo más bello del mundo
girando en la pantalla de la cabeza
que pesa dos veces más que el cuerpo
ahora sí
ahora las hojas acuden
se marchitan
la lluvia cae sobre el papel
e hincha las palabras de contenido
y tú miras cómo revientan
las panzas de unas nubes
en forma de araña
que patalean vueltas del revés
el dibujo se completa
de nuevo desvías la atención hacia el arte
tal vez importe más el desvío
haber encontrado
el resquicio la hendidura
para poder adentrarte como una oruga
en lo que recuerdas
y salir de lo que olvidaste
bajo la misma apariencia
volver a ver sus manos
delicadas y finas
como si perteneciesen a otro cuerpo
más esbelto más alargado
un cuerpo que camina
y da calor a otro cuerpo
estirarte de nuevo a su lado
besar las pecas en sus manos
islas que te empujan
hacia la vida
porque la madre
es la vida
fruta madura
en un tiempo que es verdad
y te recuerda
que el único miedo que existe
es el miedo a la muerte
caer en la cuenta de que desde hace exactamente
diecinueve años tres meses y diecinueve días
tu miedo ya no tiene sentido
ver tu propia cabeza que se deshincha
de a poco
tu cuerpo que abraza el movimiento
como si de pronto se reconociera
avanzar
si acaso
you cannot arrest the present
una mujer que se te parece
atraviesa el otoño
de derecha a izquierda
you just have to abandon everyday your past
como el petirrojo atrapado
en su sonrisa apenas perceptible




