Migrar oro en tierra invisible, de Marlon PV

Presentamos un texto de Jonathan Pérez Juárez sobre "Migrar oro en tierra invisible" de la poeta y artista multidisciplinaria Marlon PV, propuesta que articula poesía documental, archivo y práctica artística para abordar la migración fronteriza.

 

 

Migrar oro en tierra invisible de Marlon PV

Por​​ Jonathan Pérez Juárez

 

 

Este es mi hogar

este fino borde de

alambre de púas,

pero la piel de la tierra no tiene costuras

GLORIA ANZALDÚA

 

En 2022, ocurrió el caso de 53 migrantes provenientes de Guatemala, Honduras y México que murieron por la falta de oxígeno y el calor en un tráiler en Texas. Entre los fallecidos se encontraba una mujer embarazada y seis menores. A cuatro años de aquella tragedia, y con el regreso del conservadurismo al poder, surgen preguntas para quienes abocamos nuestras pasiones al arte y la creación. ¿Cómo se narran las problemáticas que atraviesan nuestros tiempos sin caer en la hipérbole ni en el victimismo?

También en 2022 se publicó de manera independiente​​ Migrar oro​​ de Marlon PV, que permite conocer, de la voz de distintas mujeres, el dolor, la espera y la sensibilidad que implica la migración. A la par, capta las formas en que resisten, sus aspiraciones y alegrías ante situaciones geopolíticas que las enmarcan y delimitan. Encuentro pertinente revisitar la obra a propósito de la exposición individual montada en el Ciclo de Exposiciones del Terrario de Ediciones Caradura en Tijuana.

Este proyecto surgió a raíz de que Marlon fue seleccionada en 2021 en el programa New Natives Narratives, de The Front Arte y Cultura en San Diego. Su tarea era desarrollar un proyecto de piezas artísticas que se relacionara con el contexto social de la región, por lo que planeó un taller de escritura para mujeres en contexto de movilidad que se refugiaban en el albergue Borderline Crisis​​ Center A.C. El taller se ideó con una pregunta específica: ¿existe la comunidad entre mujeres dentro de un albergue, después de haber migrado?

Migrar oro​​ es la crónica de la búsqueda de esa respuesta. Asimismo recopila los poemas visuales que dieron como resultado un proyecto que se sirve de la narración, el ensayo y la poesía (tanto colectiva como de otras escritoras) para librar al texto del encasillamiento en un género en específico. A nivel discursivo la fusión de recursos resulta prudente para abordar un tema con tantas aristas.

Durante la lectura me fue imposible no pensar en​​ Borderlands / La Frontera​​ (1987) de Gloria Anzaldúa. En ese libro ‘mestizo’, la autora chicana genera un nuevo discurso crítico, atravesado por diversas lenguas y múltiples identidades. La consciencia de la Nueva Mestiza, acorde a Anzaldúa, se opone a las estructuras patriarcales y reconstruye una nueva identidad fronteriza, que regresa a sus raíces indígenas. Asimismo, reconoce los efectos que la migración y la frontera provocan en la identidad.​​ 

La segunda pieza visual se desprende del poema ‘Estoy quebrada’, que recupera oraciones de una de las migrantes que padece problemas mentales:

“Estoy quebrada ‘MO ME gusta EstAr AKi’

—escribe—

Estoy quebrada y ‘ME ire AMI CASA COMO SeA’”.

La migración es la experiencia de la grieta. Las fronteras no son solo muros físicos, también afectan los cuerpos, como explora Anzaldúa:

“Una herida abierta de 2.500 kilómetros

divide un pueblo, una cultura

recorre la longitud de mi cuerpo

me clava estacas de valla en la carne

me parte  ​​ ​​ ​​ ​​​​  me parte

me raja  ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ me raja”.

En​​ Borderlands, Anzaldúa reconcilia el inglés y el español en su escritura, con sus múltiples lenguas en medio: Español chicano, Tex-Mex, Spanglish, Pocho, Pachuco, etc. Esta intención puede encontrarse también en la obra de Marlon. En la quinta pieza se mezcla el criollo haitiano con el español. El texto es un mensaje trazado en una pared del albergue, donde se pide que dejen los utensilios de vuelta en su lugar. Aquí se describe que las mujeres se aíslan a la hora de preparar los alimentos: las haitianas cocinan a tal hora, las mexicanas en otra. Esto debido a que la nacionalidad y los saberes culinarios de cada región funcionan como un imán que las une, cerrando así un círculo hermético ante las otras.

En este escenario de división, el poema hace un esfuerzo por imaginar una mayor comunidad entre todas para que puedan cocinar, lo que equivale a resistir, sin las barreras que imponen las nacionalidades y las lenguas.​​ 

A medida que pasan las páginas, se demuestra cómo ese espacio suspendido que es la espera para ingresar a Estados Unidos tensa la atmósfera en el albergue y puede llevar a la confrontación. De igual forma, la expectativa desata alegría por las que logran cruzar, y frustración contra quienes se rinden y regresan a sus países.

Respecto a las piezas expuestas en The Front, el uso de los colores blanco y oro está justificado por medio de la conceptualización. De acuerdo con el statement: “El primero es la invisibilidad —aterrizado en la impresión en blanco sobre blanco— entendida como las diversas situaciones sociopolíticas en la frontera entre Tijuana y San Diego, las cuales son ignoradas, silenciadas y muchas veces olvidadas; el segundo concepto es el valor —propuesto en la impresión con algunos detalles en color oro— como elemento para visibilizar las historias de estas mujeres”.

Las piezas obligan al espectador a buscar la luz con la mirada y cambiar de ángulo, solo así se encontrarán las palabras ocultas y se resolverán los acertijos textuales. De entre todas resalta un mapa donde se solapa la línea fronteriza con​​ las figuras de otros estados y regiones. Este ‘Mapa de sueños contenidos’ cuestiona la idea del​​ American Dream​​ como un territorio fijo en una imagen oficial para proponer un nuevo trazo más íntimo y personal.

El apartado ‘Hagamos un poema / Nuestros sueños no son invisibles’ describe dos situaciones: Marlon trasladándose al Centro donde se ubica el albergue, y sus intentos por impartir el taller que no siempre terminan como ella espera. La prosa aquí resulta reveladora por la manera en que identifica la línea que une la espera con el contexto. Se describe que “la ciudad es una vorágine y explota visceralmente su lado más oscuro aunque haya luz” debido a la cantidad de basura, indigencia y precariedad que despliega violencia material y visual, e incide en el caos del albergue.​​ 

En una primera visita, la narradora explica que en el lugar se encuentran hombres instalando lavabos con un ruido de máquinas que perturba la paz de las habitantes e impide la sesión. En una segunda, las recientes partidas de las mujeres (ya sea para cruzar o para regresar) afecta en el estado anímico de las que siguen ahí, esperando.​​ 

Esto confirma lo que ya se sabe, Tijuana es un limbo migratorio, pero el texto apunta a una verdad cuyo valor luminoso trasciende lo literario. “El poema no cedió por segunda vez. Y es que nunca debe forzarse, se trabaja constante, con sus debidas pausas y cuidados. Ser impaciente solo te arroja a un abismo atropellado de palabras sueltas”. Marlon cambió la dinámica y decidió escucharlas. Sus experiencias quedaron plasmadas en un poema que detalla que la espera en ese espacio “no pesa tanto” como “el recorrido a pies desnudos” o la persecución de narcotraficantes, o el riesgo de pernoctar en otros albergues compartidos con hombres que podían abusar de sus hijos.

Conversando con la autora, me entero de que no se logró presentar el proyecto en el albergue como estaba planeado, pues la comunidad ahí formada se dispersó. Para quienes se enfrentan y encarnan estas experiencias, el destino siempre será incierto, lo único palpable es su testimonio como huella de su andar.​​ Es en ese sentido que​​ Migrar oro​​ funciona como un registro hecho palabra de ese camino a un lugar mejor, donde sea que esté.

 

 

 

Jonathan Pérez Juárez (1999, Tijuana, México). Licenciado en Lengua y Literatura de Hispanoamérica por la UABC. Fue alumno del diplomado de Escritura Creativa de la UNAM. Asistió a la Master Class de Narrativa de Alberto Chimal en la residencia de escritura Under The Volcano en Tepoztlán. Colabora en diversas plataformas como Punto de Partida, Revista Armas y Letras UANL, Este País y Gaceta Queer. Escribió el guión del cortometraje ‘Juguetes para niñes’, seleccionado en el Festival Internacional Los Video Nasties. Participó en el XI Encuentro de Narrativa Breve “Edmundo Valadés”. Se desempeña como periodista

 

 

Migrar oro en tierra invisible de Marlon PV

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