Del libro Zoo: Anatomía del insecto
Premio del Concurso para Autores Inéditos de Monte Ávila Editores (2011).
Autorretrato
Practico esculpir de mí la humanidad que carezco,
provocar una paulatina ternura hacia el otro
Entregarme
Procuro erguirme sensata y voluntaria en la tarea de amar,
no a una multitud,
a otro
Y encuentro en la soledad el mutismo donde reconozco mis rasgos,
sin embargo, en compañía
me desfiguro.
Simbiosis
Vi mi seno en tu boca
mi seno lácteo, pálido, acuoso.
Vi tu boca oscura tragarlo
Vi tu labio inflamado de deseo
y mi seno invertido.
Sentí ansias, ansias carnívoras y devotas.
Sentí tu piel en contraste con la mía
y tus ojos yermos.
Sé del abrazo y esta pausa informe que poseo
Sé de ti a mis anchas,
cuando envuelta en tu enormidad te contemplo.
En silencio he pronunciado tu nombre
porque has habitado aquí dentro.
Vestido
De modo que vestirme de mi madre va dejando pacientes pechos
carnosos, una piel endulzada de espasmos
y el hallazgo de mi rostro.
Puedo cortejarla, pretender procrear de ella una miseria estreñida,
honda, crearme de la nada.
Marcado en tajos de aliento y de fe, viene apresurado el hilo que
teje piel y carne, hija y madre.
El ceño se frunce, forja una cáscara mientras se adhiere y descansa,
a veces deshecha
la textura de mi magro carácter, una concha materna y añeja.
Gestación
Acercó labio,
nariz
y su aliento proyectó el sueño de Clara.
El sopor tiñó la habitación de un recuerdo pesado,
su vientre gestaba un pequeño molusco.
Oía soplar en su lóbulo la extrañeza de su feto,
ella enmarcaba la espiral, era casa y
refugio de su centro.
Soñó Clara su diminuta bestia,
—rasguñaba su panza—
parió entre labios el eco de su nombre.
De Dios bestia
Conservo un altar doméstico, me encariño con la bestia
hasta predecir la aparición
de su ponzoña
—Criadero de larvas, sacudes tu cola alentándome,
con mandíbulas
prensas mi parásita postura.
Saturada
escarbo dentro del pelaje,
saciada de espíritu,
preguntando al espacio:
¿A qué animal pertenezco?
¡Se sacude!
Pausa
Cajón de voz,
mudo te encuentras
Abandonó arpegio
y tonada
cuando la ruta menguó y posó el ave sus patas…
No canta,
devoró la angustia aquellas ansias
Su plumaje cayó, calló.
Mordaza de viento comprende,
el instrumento está hueco y calla.
Evaporarse
Puede que el descenso no contribuya a disminuir la pesadez de mis párpados
por el contrario, traza mi pupila de una densa armonía
hasta cobijarla el cansancio.
Haber retrocedido al abismo ha convertido la continuidad
en una festiva alabanza,
pero ida y queda
la muerte tantea un secreto regocijo:
La partitura de la ausencia,
mi trayecto,
silueta elucubrada
mientras caminaba despierta.
Agotarlo todo,
sumirse en la hechura,
avivar la candela hasta carburar.
Caer
no sacia esta silente delicia
por desaparecer.
De Crisálida Antología Poética de Caneo Arguinzones, Fundarte (2019).
5/5/2013 d.C
Sólo habitas este espacio inasible
este falso contento que te dan las noches.
Eres toda luz, un recuerdo grato,
un reclamo inconcluso, un falso abrazo.
No basta soñarte cada noche y caer
en el vértigo vespertino, que me anuncia
tu ausencia.
Soy saeta sin blanco, apuntando
al horizonte, flotando entre dos
astros que no paran de pendular
día a día, noche a noche.
Hecha ceniza, estás reducida a la
memoria, materia insolente y espesa
dentro de esta pequeña urna.
Entonces, mi cráneo un diminuto refugio
donde aconteces cuando duermo.
Esa breve pompa que estalla
al alba con sus sesos.
Te guardo, como un grano de arena
perlado de llanto y creciente y
quizá sea el sol o la luna la esfera
que nazca de este silencio continuo, la
rigidez de tus labios.
16/01/2014
Si supieras que te sueño siempre viva
y quizá me sueño contigo muerta
y en moebius ambas enlazadas
con los ojos cerrados y abiertos
con los brazos juntos apretando
el sol contra nuestros pechos.
El duelo vence cuando conduce
tu cuerpo, pero no eres nada, toda tierra
toda polvo desde ya.
Este duelo está suspendido porque
no pudo devorarte en millones
blanquear tus huesos y hacer pupas
de coleópteros libres al fin.
Quizá algún pequeño gorgojo haya
en tu pequeña urna y viviré en ti
diminuta como un insecto.
Cuando alzo la voz busco llamarte
Cuando alzo la vista te busca
Cuando alzo un pie lo dirijo hacia ti
Cuando alzo la mano te saludo, te reclamo,
te busco te busco te extraño.
Ya no hay cuando ya fue y
muda ya no llamo no ando no veo
no clamo, sólo te extraño.
27/06/2014
Aun me acechas...
Eres cómplice no, confabulas sí,
Insistes en envolverme.
Perversa madre.
Silenciosa queja
Deja de hurgar e imponer
de golpear con un falso dolor empático
A veces... es un alivio perderte
aunque no hallo mi rostro.
03.Agost.2013
Caracas, como un rizoma
Tiendes tus tentáculos sobre esta
roca, madre waraira.
Tiembla cada medio ciclo
y alza la vista.
Ciudad menuda e intríncada que
da la espalda al monte.
Yo, insecta y parásita parezco
desde el cénit una criatura alada.
Debe ser la lluvia que me hace
bachaca. Debe ser este hilo humano
que avanza por las arterias citadinas,
debe ser o no.
Supe que el Sol atrae a las ramas
hacía sí dislocadas. Y esta urbe
desorbitada es monumento del caos
con un ojo en verdor.
Somos una colmena sin reina que
devora a su paso las entrañas de la
tierra y cuando el agua penetra
brota de nuestros lomos una delgada
y seca membrana que nos quita
el viento.
13.10.2014 d.C.
Sé mirar desde abajo.
Se alzar la mandíbula y
y entenderme rastrera.
De nada sirve tener hombros
la carga los hace doblarse,
de nada sirvo si al alzar
la vista el sol quema mis
pestañas.
A veces sueño con multiplicarme
como las moscas de Quiroga.
Luego viene una bota hacia mí
y me escurro.
Si supiera cavar un hoyo y silbar
un hedor que las atraiga...
si ellas pudieran intuir que desde
mi nimiedad deseo esparcirme
entre sus alas tornasoladas
¿Cuánta vida olerán en mí que
las repele?
15.10.2014 d.C.
Sigo prefiriendo cucarachas
a las mariposas. ¿Acaso no vienen
de una crisálida también?
Esos diminutos huevos que cuelgan
en las paredes son la certeza
de seis patas que saben digerir
al mundo. Además caminan 3
días sin cabeza y mueren por
el hambre... Si yo pudiera arrancarme
la cabeza, y vagar
tres días sin semejante peso
sobre mis hombros, sí... ¿moriría
de hambre? No, moriría enseguida
como una burda criatura sin
coraza, suave y tibia.
Siempre admiré que al morir una
cucaracha, lo hiciera de cara al
cielo, exponiendo sus seis muslos
y agitándolos humanamente...
No lo soportaba y terminaba
por aplastarlas. Hoy estoy vientre
arriba, pasan las nubes
y este veneno me endurece
como una estatua.
Frasco #2
Caneo no lo sabe. Caneo se ha vuelto bicho.
Pero el bicho esta alojado.
No se sabe quién ella quién él.
Caneo desconocé.
Tengo asilo, aquí, en un rostro amable
con pechos dulces que se ofrecen.
Parásito o no, soy bienvenido.
Mientras...
las cucarachas se hacen oír esta noche.
Ellas se agitan,
proyectan mudas la advertencia
pero Caneo nada escucha.
Bajo la cama, en la pared, sobre la madera
todas somos testigo, ella se desvela.
Nuestros ojos y sus ojos, el insomnio.
La luz se enciende y ella no escucha
el murmullo
de nuestro aleteo.
Frasco #3
Ocho patas entorpecen mi intento de abrir las piernas.
Ni hematófaga o caníbal
mi sustento es simple
Devoro todo rastro de gusanos-conciencia
de bichitos de ánimo
en ésta telaraña simétrica.
¡Ay de las sienes!
Este caleidoscopio de verbos
y en el sexo
una triste cacofonía
o el murmullo de un insecto.
Caneo Arguinzones (Caracas, 1987 ~ 2014). Poeta. Abocada a los espacios no comunes abiertos a la poesía, como cárceles y comunidades urbanas. Cursó talleres de poesía en la Casa Rómulo Gallegos (CELARG). Desarrolló e impulsó recitales itinerantes dentro de los barrios de Caracas en el Festival Mundial de Poesía de Venezuela (2007- 2012). Fue ponente de La palabra como herramienta comunitaria, en la Feria Internacional del libro de La Habana, Cuba (2012). Representó a Venezuela en distintos eventos internacionales como “La Mujer Rota” en Guadalajara, México; El Noveno Encuentro Internacional de Poetas “El turno del Ofendido” en San Salvador, El Salvador (2011); Festival Internacional de Poesía de Puerto Rico (2012 y 2013). Hizo vida con distintas guerrillas comunicacionales y de poesía con la Organización Diabluma, en Quito y Guayaquil (Ecuador) y en comunidades suburbanas como La Perla y San Lorenzo (Puerto Rico). En 2012 fue publicada en la antología binacional Rosa Caribe de La Mancha Editorial (Venezuela-Cuba). Fundadora e integrante del colectivo de poesía “Las Fulanas Esas”, que lleva la poesía a las calles de Caracas. Aparte de Zoo: anatomía del insecto (Premio Autores Inéditos de Monte Ávila Editores, 2011), ha sido publicada en varios libros de antología poética y revistas literarias en Venezuela, Cuba, Perú, México, España, Londres y Japón. En 2019 la editorial Fundarte publicó una antología poética de su obra con textos inéditos titulada Crisálida.




