Poesía venezolana: Caneo Arguinzones

Leemos una selección preparada por Zorian Ramírez Espinoza de la obra poética de Caneo Arguinzones (Caracas, 1987 ~ 2014). En vida, estuvo abocada a difundir la poesía en espacios no comunes, como cárceles y comunidades urbanas con el colectivo literario "Las fulanas esas". Representó a Venezuela en distintos festivales a nivel latinoamericano. En 2011 fue ganadora del Premio para Autores Inéditos de Monte Ávila Editores con su libro Zoo: Anatomía del insecto , donde propone una poética novedosa en el panorama de la poesía venezolana. En el año 2019 la editorial Fundarte publicó Crisálida una antología que incluye sus textos inéditos. Por su compromiso y labor con la palabra poética en 2025 es homenajeada junto con César Panza por el dossier de poesía joven venezolana de Circulo de poesía titulado Si el río abriese los ojos: Antología de la continuidad.

 

 

 

Del libro Zoo: Anatomía del insecto

Premio del Concurso para Autores Inéditos de Monte Ávila Editores (2011).

 

 

 

Autorretrato

 

Practico esculpir de mí la humanidad que carezco,

provocar una paulatina ternura hacia el otro

 

Entregarme

 

Procuro erguirme sensata y voluntaria en la tarea de amar,

 

no a una multitud,

 

a otro

Y encuentro en la soledad el mutismo donde reconozco mis rasgos,

 

sin embargo, en compañía

me desfiguro.

 

 

 

 

 

 

 

 

Simbiosis

 

 

 

Vi mi seno en tu boca

mi seno lácteo, pálido, acuoso.

Vi tu boca oscura tragarlo

Vi tu labio inflamado de deseo

y mi seno invertido.

 

Sentí ansias, ansias carnívoras y devotas.

Sentí tu piel en contraste con la mía

y tus ojos yermos.

 

Sé del abrazo y esta pausa informe que poseo

Sé de ti a mis anchas,

cuando envuelta en tu enormidad te contemplo.

 

En silencio he pronunciado tu nombre

porque has habitado aquí dentro.

 

 

 

 

 

 

 

 

Vestido

 

 

De modo que vestirme de mi madre va dejando pacientes pechos

carnosos, una piel endulzada de espasmos

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ y el hallazgo de mi rostro.

 

Puedo cortejarla, pretender procrear de ella una miseria estreñida,

honda, crearme de la nada.

 

Marcado en tajos de aliento y de fe, viene apresurado el hilo que

teje piel y carne, hija y madre.

 

El ceño se frunce, forja una cáscara mientras se adhiere y descansa,

a veces deshecha

la textura de mi magro carácter, una concha materna y añeja.

 

 

 

 

 

 

 

Gestación

 

 

 

 

 

 

 

 

Acercó labio,

nariz

y su aliento proyectó el sueño de Clara.

 

El sopor tiñó la habitación de un recuerdo pesado,

su vientre gestaba un pequeño molusco.

 

Oía soplar en su lóbulo la extrañeza de su feto,

ella enmarcaba la espiral, era casa y

refugio de su centro.

 

Soñó Clara su diminuta bestia,

—rasguñaba su panza—

parió entre labios el eco de su nombre.

 

 

 

 

 

 

 

 

De Dios bestia

 

 

 

Conservo un altar doméstico, me encariño con la bestia

hasta predecir la aparición

de su ponzoña

 

—Criadero de larvas, sacudes tu cola alentándome,

con mandíbulas

prensas mi parásita postura.

 

Saturada

escarbo dentro del pelaje,

saciada de espíritu,

preguntando al espacio:

 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ ¿A qué animal pertenezco?

 

¡Se sacude!

 

 

 

 

 

 

 

Pausa

 

 

Cajón de voz,

mudo te encuentras

 

Abandonó arpegio

y tonada

cuando la ruta menguó y posó el ave sus patas…

 

No canta,

devoró la angustia aquellas ansias

 

Su plumaje cayó, calló.

 

Mordaza de viento comprende,

el instrumento está hueco y calla.

 

 

 

 

 

 

 

Evaporarse

 

 

 

Puede que el descenso no contribuya a disminuir la pesadez de mis párpados

por el contrario, traza mi pupila de una densa armonía

hasta cobijarla el cansancio.

 

Haber retrocedido al abismo ha convertido la continuidad

en una festiva alabanza,

pero ida y queda

la muerte tantea un secreto regocijo:

 

La partitura de la ausencia,

mi trayecto,

silueta elucubrada

mientras caminaba despierta.

 

Agotarlo todo,

sumirse en la hechura,

avivar la candela hasta carburar.

 

Caer

no sacia esta silente delicia

por desaparecer.

 

 

 

De Crisálida Antología Poética de Caneo Arguinzones, Fundarte (2019).

 

 

 

 

 

 

 

5/5/2013 d.C

 

 

Sólo habitas este espacio inasible

este falso contento que te dan las noches.

Eres toda luz, un recuerdo grato,

un reclamo inconcluso, un falso abrazo.

No basta soñarte cada noche y caer

en el vértigo vespertino, que me anuncia

tu ausencia.

Soy saeta sin blanco, apuntando

al horizonte, flotando entre dos

astros que no paran de pendular

día a día, noche a noche.

Hecha ceniza, estás reducida a la

memoria, materia insolente y espesa

dentro de esta pequeña urna.

Entonces, mi cráneo un diminuto refugio

donde aconteces cuando duermo.

Esa breve pompa que estalla

al alba con sus sesos.

Te guardo, como un grano de arena

perlado de llanto y creciente y

quizá sea el sol o la luna la esfera

que nazca de este silencio continuo, la

rigidez de tus labios.

 

 

 

 

 

 

 

16/01/2014

 

 

 

Si supieras que te sueño siempre viva

y quizá me sueño contigo muerta

y en moebius ambas enlazadas

con los ojos cerrados y abiertos

con los brazos juntos apretando

el sol contra nuestros pechos.

El duelo vence cuando conduce

tu cuerpo, pero no eres nada, toda tierra

toda polvo desde ya.

Este duelo está suspendido porque

no pudo devorarte en millones

blanquear tus huesos y hacer pupas

de coleópteros libres al fin.

Quizá algún pequeño gorgojo haya

en tu pequeña urna y viviré en ti

diminuta como un insecto.

Cuando alzo la voz busco llamarte

Cuando alzo la vista te busca

Cuando alzo un pie lo dirijo hacia ti

Cuando alzo la mano te saludo, te reclamo,

te busco ​​ te busco ​​ te extraño.

Ya no hay cuando ya fue y

muda ya no llamo no ando no veo

no clamo, sólo te extraño.

 

 

 

 

 

 

 

27/06/2014

 

 

 

Aun me acechas...

Eres cómplice no, confabulas sí,

Insistes en envolverme.

Perversa madre.

Silenciosa queja

Deja de hurgar e imponer

de golpear con un falso dolor empático

 

A veces... es un alivio perderte

aunque no hallo mi rostro.

 

 

 

 

 

 

 

 

03.Agost.2013

 

 

 

Caracas, como un rizoma

Tiendes tus tentáculos sobre esta

roca, madre waraira.

Tiembla cada medio ciclo

y alza la vista.

 

Ciudad menuda e intríncada que

da la espalda al monte.

 

Yo, insecta y parásita parezco

desde el cénit una criatura alada.

Debe ser la lluvia que me hace

bachaca. Debe ser este hilo humano

que avanza por las arterias citadinas,

debe ser o no.

 

Supe que el Sol atrae a las ramas

hacía sí dislocadas. Y esta urbe

desorbitada es monumento del caos

con un ojo en verdor.

 

Somos una colmena sin reina que

devora a su paso las entrañas de la

tierra y cuando el agua penetra

brota de nuestros lomos una delgada

y seca membrana que nos quita

el viento.

 

 

 

 

 

 

 

 

13.10.2014 d.C.

 

 

 

Sé mirar desde abajo.

Se alzar la mandíbula y

y entenderme rastrera.

De nada sirve tener hombros

la carga los hace doblarse,

de nada sirvo si al alzar

la vista el sol quema mis

pestañas.

A veces sueño con multiplicarme

como las moscas de Quiroga.

Luego viene una bota hacia mí

y me escurro.

Si supiera cavar un hoyo y silbar

un hedor que las atraiga...

si ellas pudieran intuir que desde

mi nimiedad deseo esparcirme

entre sus alas tornasoladas

¿Cuánta vida olerán en mí que

las repele?

 

 

 

 

 

 

 

15.10.2014 d.C.

 

 

 

Sigo prefiriendo cucarachas

a las mariposas. ¿Acaso no vienen

de una crisálida también?

Esos diminutos huevos que cuelgan

en las paredes son la certeza

de seis patas que saben digerir

al mundo. Además caminan 3

días sin cabeza y mueren por

el hambre... Si yo pudiera arrancarme

la cabeza, y vagar

tres días sin semejante peso

sobre mis hombros, sí... ¿moriría

de hambre? No, moriría enseguida

como una burda criatura sin

coraza, suave y tibia.

 

Siempre admiré que al morir una

cucaracha, lo hiciera de cara al

cielo, exponiendo sus seis muslos

y agitándolos humanamente...

No lo soportaba y terminaba

por aplastarlas. Hoy estoy vientre

arriba, pasan las nubes

y este veneno me endurece

como una estatua.

 

 

 

 

 

 

 

 

Frasco #2

 

 

 

Caneo no lo sabe. Caneo se ha vuelto bicho.

 

Pero el bicho esta alojado.

 

No se sabe quién ella quién él.

 

Caneo desconocé.

Tengo asilo, aquí, en un rostro amable

 

con pechos dulces que se ofrecen.

 

Parásito o no, soy bienvenido.

 

Mientras...

 

las cucarachas se hacen oír esta noche.

 

Ellas se agitan,

 

proyectan mudas la advertencia

 

pero Caneo nada escucha.

 

Bajo la cama, en la pared, sobre la madera

 

todas somos testigo, ella se desvela.

 

Nuestros ojos y sus ojos, el insomnio.

 

La luz se enciende y ella no escucha

 

el murmullo

 

de nuestro aleteo.

 

 

 

 

 

Frasco #3

 

 

 

Ocho patas entorpecen mi intento de abrir las piernas.

Ni hematófaga o caníbal

mi sustento es simple

Devoro todo rastro de gusanos-conciencia

de bichitos de ánimo

en ésta telaraña simétrica.

¡Ay de las sienes!

Este caleidoscopio de verbos

y en el sexo

una triste cacofonía

o el murmullo de un insecto.

 

 

 

 

 

 

 

Caneo Arguinzones (Caracas, 1987 ~ 2014). ​​ Poeta. Abocada a los espacios no comunes abiertos a la poesía, como cárceles y comunidades urbanas. Cursó talleres de poesía en la Casa Rómulo Gallegos (CELARG). Desarrolló e impulsó recitales itinerantes dentro de los barrios de Caracas en el Festival Mundial de Poesía de Venezuela (2007- 2012). Fue ponente de La palabra como herramienta comunitaria, en la Feria Internacional del libro de La Habana, Cuba (2012). Representó a Venezuela en distintos eventos internacionales como “La Mujer Rota” en Guadalajara, México; El Noveno Encuentro Internacional de Poetas “El turno del Ofendido” en San Salvador, El Salvador (2011); Festival Internacional de Poesía de Puerto Rico (2012 y 2013). Hizo vida con distintas guerrillas comunicacionales y de poesía con la Organización Diabluma, en Quito y Guayaquil (Ecuador) y en comunidades suburbanas como La Perla y San Lorenzo (Puerto Rico). En 2012 fue publicada en la antología binacional Rosa Caribe de La Mancha Editorial (Venezuela-Cuba). Fundadora e integrante del colectivo de poesía “Las Fulanas Esas”, que lleva la poesía a las calles de Caracas. Aparte de Zoo: anatomía del insecto (Premio Autores Inéditos de Monte Ávila Editores, 2011), ha sido publicada en varios libros de antología poética y revistas literarias en Venezuela, Cuba, Perú, México, España, Londres y Japón. En 2019 la editorial Fundarte publicó una antología poética de su obra con textos inéditos titulada Crisálida.

​​ 

 

 

https://youtu.be/qXf2hW2shn8?si=YUk9Oe5c-yoQqwlU  

Librería

También puedes leer