Santos Morales Aroní: lírica a mis hermanos caídos (Poesía peruana)

Leemos poesía peruana de combate de ideológico, en consonancia con lo sucedido recientemente en el país. Leemos algunos poemas de Santos Morales Aroní (1987) acompañados de una nota crítica de Martín Huayhua Palomino. Los libros más recientes de Morales Aroní son Urankancha (2022) y Waraka (lírica a mis hermanos caídos), Apu-rimac, 2026.

 

 

 

 

Cuando los hijos de los Apus mueren; les corresponde el grito eterno. El dolor familiar a través de​​ Waraka​​ de Santos Morales Aroní​​ 

 

Santos Morales Aroní, tal cual hombre de ande cumple el alto deber de conmemorar a los suyos.​​ Waraka​​ (2025) no podía ser la excepción. He aquí cuando el rol de un poeta se va consolidando: La crítica mordaz vinculada a la cosmovisión andina propio de sus apasionamientos identitarios, que serán una constante en sus versos cargados de lamento y sufrimiento; pero siempre en pro de la reivindicación que les corresponde a los caídos en las luchas ideológicas y en defensa de su verdad. Acá surge la primera cuestión ¿Alguna vez habrá justicia en el Perú?

Waraka es el arma que nuestros antepasados incas usaban con fines de defensa y ataque, para cacería y guerra. En este caso el título evidencia asertivamente una intención de defensa. El verso libre y la estructura por momentos narrativa se concatenan para darle apertura a una evocación casi ritual de las plegarias líricas.​​ 

El despliegue lírico inicia con la “Primera piedra” que es complemento letal de la honda y a la vez simboliza las bases sobre las cuales se pueden uno se asienta de manera firme; pero en este caso son para aquellas voces de lamento que asientan el mal augurio del búho (tuku) y que se proyectará en las siguientes líneas. Luego continua la apertura y la intensidad con verbos destructivos impuesto por la tiranía en “talar, quebrar, pulverizar” contra “la clamorosa voluntad popular” que es siempre se intenta contener.​​ 

A Beckan Quispe Garfias le corresponde el honor; murió arengando con sus hermanos por su pueblo, tal cual se realiza la labor en las alturas. Se destaca “pero el verdugo no entiende de treguas / peor de hermandad y lo mata. A través del yo poético expresa “mi corazón ha caído / en el charco de pólvora / donde han-de arder / otros bellos cernícalos” Beckan ha pasado a la gloria.

A David Atequipa Quispe le corresponde justicia. Se desploma atravesado por una bala. ​​ Ya no sufre, ha muerto. ​​ “Una madre sangra” es su madre que junto a sus hermanos “lloran astillas líquidas” He aquí el dolor familiar en su máxima expresión. El vínculo familiar trasciende sobre todo en situaciones y cala las fibras más hondas del ser humano; atraviesa el alma. Aunque los políticos y los auto sesgos de la prensa limeña intentaron cubrir bajo los despectivos términos “cholos/serranos”. Los Atequipa Quispe ya trascendieron.​​ 

A Roberto Medina Llanterhuay le corresponde la gloria de los caídos. Aunque “el lamento / luego se estrella” porque nadie lo escucha y el sonido de la explosión lo absorbe. El tono de lamento genera impotencia porque nadie acude al clamor ni al llamado, la indiferencia es latente. En este poema vemos el llamado del padre al hijo. Ambos “cogen del rescoldo las arengas que arden como fuego insurrecto” se apoyan. El padre cumple con formar a su vástago en los ideales que seguramente él también fue instruido. En esa línea no lo puede abandonar; un padre nunca deja de serlo. Finalmente le aconseja “Roberto hijo amado si oyes bramar metrallas abre mi caja torácica y refúgiate”. Padre e hijo trascienden.

A John Erik Enciso Arias, el más inocente. y que solo transitaba por ahí, lo asesinaron El yo poético le brinda una voz de protesta “que la democracia no sólo sea acudir a las ánforas sino la cotidiana forma de mirarse unos a otros”. Aun así, su destino está escrito “lo conducen al CERRO HUAYHUACA”​​ donde a pesar de sus oraciones y ruegos a la Pachamama; nada cambiará; aun así, siempre les desea el bien a todos “no permitas desangrar a ninguno de tus wamanchas”. Pero en últimas instancias recibe solo​​ “la bondad de doña Catalina Arias” su madre y de “la historia que se encargó de gravar en la lápida de la memoria el siguiente epitafio: aquí yacen las astillas tutelares de​​ JOHN ERIK ENCISO ARIAS. Madre e hijo trascienden.

En el​​ LLANTO DE LUIS ANTE EL ALTAR DE WILFREDO LIZARME BARBOSA​​ se refleja el sentir de un hermano. Luis expresa​​ “con los mismos ojos a punto de estallar de llorarte fuego todos los días” en un tono de lamento aquella sensación de impotencia por la pérdida de Wilfredo. Aumenta la carga emocional en​​ “hermano mío nuestra madre ISIDORA trilla todas las noches sus lágrimas su corazón se está agostando porque cada cierto tiempo escupe mariposas amarillas”.​​ Otra madre sufre la pérdida de su hijo​​ “le crece una piedra en el pecho como un huerto de espinas”​​ Luego su padre también se aflige con un tono melancólico​​ “ese mismo halcón que te miraba desde el umbral y se regocijaba afirmando que eras el vivo retrato del puma por nacer.​​ Don Antonio, no puede creer la que la injusticia le quita la descendencia. ​​​​ Los Lizarbe Barbosa también trascienden.​​ 

A Christian Rojas Vásquez lo reclaman sus “siete madres”, aunque hubiéremos preferido que tenga siete vidas felinas o simplemente esa agilidad para poder discurrirse y salir bien librado. Pero no la tuvo; solo le queda ser recordado como​​ “al hijo que se está haciendo estrella de la mañana” o “al hijo que está en la orilla esperando ese brazo/ese mismo que ha de sujetarlo. A ese wawita que tal vez hubiere sido mejor no traerlo al mundo para no verlo perecer joven.​​ 

Casi al final en APU-RIMAC se aprecia la personificación y se consolida los lamentos líricos; porque todos son hijos de Apurímac y prácticamente lo orillan​​ al sufrimiento por las irreparables pérdidas. Se siente el desconsuelo en “han desollado a mis hijos”. Aunque nos deja la reflexión en tono de advertencia “su sangre rugirá / noche y día / sin cesar / sin cesar / sin cesar…”

Respecto al uso del lenguaje discurren entre registros coloquiales andinos usuales; pero siempre con algunos toques de tecnicismos propios de la jurisprudencia que ejerce como labor cotidiana. Existe una constante polifonía de diversas voces: la de los muertos, las madres, los Apus la propia Pachamama.

El estilo con el que construye dibuja y a la vez desdibuja algunas imágenes metafóricas que nos hace sentir como si estuviésemos vivenciando aquellos momentos álgidos de protesta social que en nuestro alicaído y convulsionado pais es y será una constante.​​ Waraka​​ nos azota el alma, pero con un fin particular “perdón, pero jamás el olvido” para los caídos hermanos de Apurímac. Celebramos con arpa la musicalidad de estos versos que seguramente será un bastión de resistencia para que se sepa que Apurímac alguna vez brindó su cuota de sacrifico por sus convicciones e ideales de justicia social por todos los peruanos. ​​ 

 

 

 

 

***

 

 

 

 

 

BECKAN ROMARIO QUISPE GARFIAS

 

(desde el aposento del TAYTA APU-RIMAC y cobijado en sus brazos del dios tutelar narra su muerte)

 

 

CHAYPI KACHKANI TAITA APU – RIMAC1

en las calles de nuestra HUANCABAMBA

trinando mi pliego de reclamos

escritas en mi piel​​ 

con la tinta solar de tus ojos

¿oyes mi voz?​​ 

¡cerebro y corazón al gobierno!

¡viva el pueblo!

¡viva la multitud que a diario vive con diez soles​​ 

y anhela un sol radiante cada mañana!

 

ahora que pongo oído

mi voz tiene estruendo de leño verde

el relincho de un relámpago a la edad del potro

el aullido del gato montés

​​ 

¿me ves?

me veo arengando

blandiendo cada sílaba

 

¿oyes mis palabras?

ya no son graznidos

son corrientes electrizando el oído de los sátrapas​​ 

 

chaypi kachkani​​ taitay2

con mis hermanos

siempre​​ 

con mis hermanos

una yunta

taja el mejor surco

nunca un solo buey

 

ahí estamos

bandada de pájaros contra la guadaña del​​ estado

contra esa garra que quiere sacarnos los ojos y cosernos la boca

 

el pueblo es un nido a la intemperie ante la lengua bípeda del tirano​​ 

 

la luz afila la espada de nuestras voces

 

seguimos

las calles de nuestra HUANCABAMBA

se inundan de gritos

o los gritos inundan las avenidas​​ 

y sus fosforescencias ya son nieblas​​ 

que cubren toda la comuna en crispación  ​​​​ 

ya no solo gritan mis hermanos​​ 

sino

también​​ 

las casas​​ 

las esquinas

los postes

los árboles

los pequeños guijarros izan​​ 

sus estandartes  ​​​​ 

 

de pronto la mano jala el gatillo

y el proyectil emerge del cañón como vómito de vidrios

yo soy el blanco

quiero proponerle una tregua

demórese en su trayecto​​ 

veinte años​​ 

sí es demasiado​​ 

reformulando sean diez años​​ 

en última instancia sean cinco​​ 

y decrete lo que crea conveniente

tiempo suficiente para patear ese balón al ángulo inalcanzable por la pobreza

tiempo suficiente para alizar la cabellera fugas de la cometa y de mis pequeños​​ 

 ​​ ​​​​ hermanos

tiempo suficiente para regar el corazón de mi madre​​ 

y se mantenga festivo como hoy en el desayuno al servir a la mesa su espléndida​​ 

 ​​ ​​​​ porción de sonrisa

 

pero el verdugo no entiende de treguas​​ 

 

entonces

la muerte despliega la hoja púrpura donde está escrito mi nombre​​ 

con su gesto homicida pronuncia

QUISPE GARFÍAS

inhala​​ 

veo sus dientes sanguinolentos

BECKAN ROMARIO

exhala ​​ 

y la sangre como estampidas escarlatas tiñe el horizonte​​ 

mi ojo derecho a eclosionado como ágata en cien grados celsius

​​ 

siento remolinos de ascuas en el occipital derecho

siento volar mis sesos como alas de palomas

 

qaway​​ taitay3

ahí estoy sobre la camilla​​ 

o​​ 

mejor dicho​​ 

la masa boreal de mi cuerpo

aún late en esa camilla​​ 

mis músculos se aferran a ese árbol que llaman vida​​ 

a la que me están negando​​ 

a la que me están segando en el capullo del día​​ 

 

mira mis falanges aferradass al metal de ese nosocomio

mira mi corazón aún bombea fulgor de montañas en nacimiento​​ 

 

combate​​ 

flanco

 ​​​​   ​​ ​​​​ a​​ 

flanco​​ 

cual miliciano junto a sus aortas y carótidas a pecho desnudo

pervive

muerde

escupe

pero al fin exangüe

cae de bruces

pobre

mi corazón ha caído​​ 

en el charco de pólvora​​ 

donde​​ han-de​​ arder​​ 

otros bellos cernícalos  ​​​​ 

 

 

 

 

 

 

 

 

DAVID ATEQUIPA QUISPE

 

una madre sangra​​ 

la muerte de su hijo

con la voz tronando en​​ runasimi

alega

justiciata munani wawaymanta4

 

a los​​ runáfagos5​​ le es aborrecible esta lengua​​ 

entretenidos en quebrarle los cráneos y desollar al pueblo​​ 

luego devorarlos en la comodidad de sus madrigueras​​ 

 ​​​​ 

pero sí entienden​​ 

los vientos

los ríos

​​ las montañas​​ 

porque es el idioma que ellos tejieron​​ 

es el verbo que ellos murmuraron antes de ser

viento

río

​​ montaña

saben que un hermano suyo ha muerto​​ 

el dolor irriga las fibras de sus miradas​​ 

lloran astillas líquidas junto a la madre

 

ese rocío aprendió a conjurar la sequía

se desploma atravesado por una bala

 

ha muerto un niño-hombre

no solo ha muerto un niño-hombre

sino también su madre

su pequeña hermana

ha muerto el pan

han muerto granos de maíz

el surco de la tierra

la cosecha de papas floridas

 

está menguando el APU-RIMAC

 

los​​ antropófagos​​ apenas balbucean

menos aún vislumbran el​​ runasimi​​ 

lengua de indios​​ 

de cholos​​ 

de serranos

de los nadie

LO DICEN EN VOZ BAJA​​ 

EN VOZ ALTA

LO DICEN CON ESPUMARAJOS EN LOS CANINOS​​ 

 

no hay duelo

mano dura con los violentistas con los terrucos-

se oye desde el​​ PARLAMENTO

desde el​​ GOBIERNO

prestidigitadores por antonomasia​​ 

 

no hay duelo​​ 

porque apellida ATEQUIPA QUISPE y no

rospigliosi

alva

montoya

chirinos

 

ATEQUIPA QUISPE​​ 

el​​ wawa​​ que se levantaba a las cuatro de la mañana para indilgar al sol y regar​​ 

 ​​ ​​​​ el campo del trigal

él que arreaba las nubes para el ordeño y chubascos cuya música​​ 

 ​​ ​​​​ chisporroteaba en las estancias de pastoreo

él que llevaba a su boca el lácteo sustancial para hacerla aurora y también a la​​ 

 ​​ ​​​​ nieve para hacerla biscocho​​ 

él que esperaba la lluvia bajo el tejado para no olvidar el líquido amniótico​​ 

 

DAVID ATEQUIPA QUISPE

el compañero de clases calculando el volumen y densidad de la segregación​​ 

hablando de la abeja y su pericia en la geometría​​ 

especulando sobre el valor del metro cuadrado de la pobreza

buscando en la cartografía de su memoria​​ 

el primer incendio del beso materno ​​ 

que se pulverizó con un balazo​​ 

 

ATEQUIPA QUISPE

todas las montañas lo nombran​​ 

todos somos ATEQUIPA QUISPE

de esos que solo existimos​​ 

en la lista de tributantes

en el padrón de electores​​ 

los nadie

despojados cuando hallan preñada de oro a nuestra PACHAMAMA  ​​ ​​​​ 

ESTÁ MURIENDO EL APU-RIMAC

 

 

 

***

 

 

 

Santos Morales Aroní​​ (Urancancha,​​ Ayacucho,​​ 1987).​​ Es​​ Abogado por la U.N San Luis Gonzaga de Ica, con estudios de maestría en la U.N. Mayor de San Marcos. Ha publicado​​ Flor de Lluvia​​ (poesía) en 2015,​​ Bajo la Lluvia​​ (cuentos) en 2019,​​ Urankancha​​ (poesía) en 2022 y​​ Waraka​​ (lírica a mis hermanos caídos),​​ Apu-rimac, 2026.​​ ​​ Ha sido ganador del concurso de “Poesía Universitaria Blanca Varela” 2009 y X Congreso Nacional Lingüístico Literario CONALL 2013, en la categoría poesía. ​​ Forma parte de la​​ Antología Poética Iqueña​​ 2009,​​ Esencia de la Palabra,​​ 2010,​​ Antología de la Nueva Poesía Iqueña​​ ARAWIY​​ 2011,​​ Antología de la Poesía Iqueña “Poetas en la Arena”, 2017, de la Antología sobre la​​ Narrativa corta de Ayacucho “RIPUNTI PARA”​​ 2021, de la Muestra de Narrativa Iqueña Contemporánea “ARANVILKA, 2023”, la muestra de poesía contemporánea escrita en Ica, “Todos somos el mismo cerro” 2024 y​​ Poesía sin política​​ (antología de poesía iqueña actual) 2025.​​ Ha participado en diversos festivales de poesía a nivel nacional. Sus poemas han sido publicados en plataformas digitales de México y Chile. Es miembro del Círculo de Poesía ARAWIY, fundada en el año 2010, y coeditor de la Editorial Ícata. ​​ 

 

 

1

​​ ahí estoy padre​​ APURIMAC

2

​​ ahí estoy padre mío

3

​​ mira padre mío​​ 

4

​​ quiero justicia para mi hijo.​​ 

5

​​ los come pueblos” para referirnos a todos aquellos que ostentan el poder y perciben remuneración del estado, por supuestos “servicios” o “trabajos”. Sobre todo, los cargos políticos que sirven para intereses propios y a unos grupos privilegiados de nuestro país. ​​ 

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