Cuando los hijos de los Apus mueren; les corresponde el grito eterno. El dolor familiar a través de Waraka de Santos Morales Aroní
Santos Morales Aroní, tal cual hombre de ande cumple el alto deber de conmemorar a los suyos. Waraka (2025) no podía ser la excepción. He aquí cuando el rol de un poeta se va consolidando: La crítica mordaz vinculada a la cosmovisión andina propio de sus apasionamientos identitarios, que serán una constante en sus versos cargados de lamento y sufrimiento; pero siempre en pro de la reivindicación que les corresponde a los caídos en las luchas ideológicas y en defensa de su verdad. Acá surge la primera cuestión ¿Alguna vez habrá justicia en el Perú?
Waraka es el arma que nuestros antepasados incas usaban con fines de defensa y ataque, para cacería y guerra. En este caso el título evidencia asertivamente una intención de defensa. El verso libre y la estructura por momentos narrativa se concatenan para darle apertura a una evocación casi ritual de las plegarias líricas.
El despliegue lírico inicia con la “Primera piedra” que es complemento letal de la honda y a la vez simboliza las bases sobre las cuales se pueden uno se asienta de manera firme; pero en este caso son para aquellas voces de lamento que asientan el mal augurio del búho (tuku) y que se proyectará en las siguientes líneas. Luego continua la apertura y la intensidad con verbos destructivos impuesto por la tiranía en “talar, quebrar, pulverizar” contra “la clamorosa voluntad popular” que es siempre se intenta contener.
A Beckan Quispe Garfias le corresponde el honor; murió arengando con sus hermanos por su pueblo, tal cual se realiza la labor en las alturas. Se destaca “pero el verdugo no entiende de treguas / peor de hermandad y lo mata. A través del yo poético expresa “mi corazón ha caído / en el charco de pólvora / donde han-de arder / otros bellos cernícalos” Beckan ha pasado a la gloria.
A David Atequipa Quispe le corresponde justicia. Se desploma atravesado por una bala. Ya no sufre, ha muerto. “Una madre sangra” es su madre que junto a sus hermanos “lloran astillas líquidas” He aquí el dolor familiar en su máxima expresión. El vínculo familiar trasciende sobre todo en situaciones y cala las fibras más hondas del ser humano; atraviesa el alma. Aunque los políticos y los auto sesgos de la prensa limeña intentaron cubrir bajo los despectivos términos “cholos/serranos”. Los Atequipa Quispe ya trascendieron.
A Roberto Medina Llanterhuay le corresponde la gloria de los caídos. Aunque “el lamento / luego se estrella” porque nadie lo escucha y el sonido de la explosión lo absorbe. El tono de lamento genera impotencia porque nadie acude al clamor ni al llamado, la indiferencia es latente. En este poema vemos el llamado del padre al hijo. Ambos “cogen del rescoldo las arengas que arden como fuego insurrecto” se apoyan. El padre cumple con formar a su vástago en los ideales que seguramente él también fue instruido. En esa línea no lo puede abandonar; un padre nunca deja de serlo. Finalmente le aconseja “Roberto hijo amado si oyes bramar metrallas abre mi caja torácica y refúgiate”. Padre e hijo trascienden.
A John Erik Enciso Arias, el más inocente. y que solo transitaba por ahí, lo asesinaron El yo poético le brinda una voz de protesta “que la democracia no sólo sea acudir a las ánforas sino la cotidiana forma de mirarse unos a otros”. Aun así, su destino está escrito “lo conducen al CERRO HUAYHUACA” donde a pesar de sus oraciones y ruegos a la Pachamama; nada cambiará; aun así, siempre les desea el bien a todos “no permitas desangrar a ninguno de tus wamanchas”. Pero en últimas instancias recibe solo “la bondad de doña Catalina Arias” su madre y de “la historia que se encargó de gravar en la lápida de la memoria el siguiente epitafio: aquí yacen las astillas tutelares de JOHN ERIK ENCISO ARIAS. Madre e hijo trascienden.
En el LLANTO DE LUIS ANTE EL ALTAR DE WILFREDO LIZARME BARBOSA se refleja el sentir de un hermano. Luis expresa “con los mismos ojos a punto de estallar de llorarte fuego todos los días” en un tono de lamento aquella sensación de impotencia por la pérdida de Wilfredo. Aumenta la carga emocional en “hermano mío nuestra madre ISIDORA trilla todas las noches sus lágrimas su corazón se está agostando porque cada cierto tiempo escupe mariposas amarillas”. Otra madre sufre la pérdida de su hijo “le crece una piedra en el pecho como un huerto de espinas” Luego su padre también se aflige con un tono melancólico “ese mismo halcón que te miraba desde el umbral y se regocijaba afirmando que eras el vivo retrato del puma por nacer. Don Antonio, no puede creer la que la injusticia le quita la descendencia. Los Lizarbe Barbosa también trascienden.
A Christian Rojas Vásquez lo reclaman sus “siete madres”, aunque hubiéremos preferido que tenga siete vidas felinas o simplemente esa agilidad para poder discurrirse y salir bien librado. Pero no la tuvo; solo le queda ser recordado como “al hijo que se está haciendo estrella de la mañana” o “al hijo que está en la orilla esperando ese brazo/ese mismo que ha de sujetarlo. A ese wawita que tal vez hubiere sido mejor no traerlo al mundo para no verlo perecer joven.
Casi al final en APU-RIMAC se aprecia la personificación y se consolida los lamentos líricos; porque todos son hijos de Apurímac y prácticamente lo orillan al sufrimiento por las irreparables pérdidas. Se siente el desconsuelo en “han desollado a mis hijos”. Aunque nos deja la reflexión en tono de advertencia “su sangre rugirá / noche y día / sin cesar / sin cesar / sin cesar…”
Respecto al uso del lenguaje discurren entre registros coloquiales andinos usuales; pero siempre con algunos toques de tecnicismos propios de la jurisprudencia que ejerce como labor cotidiana. Existe una constante polifonía de diversas voces: la de los muertos, las madres, los Apus la propia Pachamama.
El estilo con el que construye dibuja y a la vez desdibuja algunas imágenes metafóricas que nos hace sentir como si estuviésemos vivenciando aquellos momentos álgidos de protesta social que en nuestro alicaído y convulsionado pais es y será una constante. Waraka nos azota el alma, pero con un fin particular “perdón, pero jamás el olvido” para los caídos hermanos de Apurímac. Celebramos con arpa la musicalidad de estos versos que seguramente será un bastión de resistencia para que se sepa que Apurímac alguna vez brindó su cuota de sacrifico por sus convicciones e ideales de justicia social por todos los peruanos.
***
BECKAN ROMARIO QUISPE GARFIAS
(desde el aposento del TAYTA APU-RIMAC y cobijado en sus brazos del dios tutelar narra su muerte)
CHAYPI KACHKANI TAITA APU – RIMAC1
en las calles de nuestra HUANCABAMBA
trinando mi pliego de reclamos
escritas en mi piel
con la tinta solar de tus ojos
¿oyes mi voz?
¡cerebro y corazón al gobierno!
¡viva el pueblo!
¡viva la multitud que a diario vive con diez soles
y anhela un sol radiante cada mañana!
ahora que pongo oído
mi voz tiene estruendo de leño verde
el relincho de un relámpago a la edad del potro
el aullido del gato montés
¿me ves?
me veo arengando
blandiendo cada sílaba
¿oyes mis palabras?
ya no son graznidos
son corrientes electrizando el oído de los sátrapas
chaypi kachkani taitay2
con mis hermanos
siempre
con mis hermanos
una yunta
taja el mejor surco
nunca un solo buey
ahí estamos
bandada de pájaros contra la guadaña del estado
contra esa garra que quiere sacarnos los ojos y cosernos la boca
el pueblo es un nido a la intemperie ante la lengua bípeda del tirano
la luz afila la espada de nuestras voces
seguimos
las calles de nuestra HUANCABAMBA
se inundan de gritos
o los gritos inundan las avenidas
y sus fosforescencias ya son nieblas
que cubren toda la comuna en crispación
ya no solo gritan mis hermanos
sino
también
las casas
las esquinas
los postes
los árboles
los pequeños guijarros izan
sus estandartes
de pronto la mano jala el gatillo
y el proyectil emerge del cañón como vómito de vidrios
yo soy el blanco
quiero proponerle una tregua
demórese en su trayecto
veinte años
sí es demasiado
reformulando sean diez años
en última instancia sean cinco
y decrete lo que crea conveniente
tiempo suficiente para patear ese balón al ángulo inalcanzable por la pobreza
tiempo suficiente para alizar la cabellera fugas de la cometa y de mis pequeños
hermanos
tiempo suficiente para regar el corazón de mi madre
y se mantenga festivo como hoy en el desayuno al servir a la mesa su espléndida
porción de sonrisa
pero el verdugo no entiende de treguas
entonces
la muerte despliega la hoja púrpura donde está escrito mi nombre
con su gesto homicida pronuncia
QUISPE GARFÍAS
inhala
veo sus dientes sanguinolentos
BECKAN ROMARIO
exhala
y la sangre como estampidas escarlatas tiñe el horizonte
mi ojo derecho a eclosionado como ágata en cien grados celsius
siento remolinos de ascuas en el occipital derecho
siento volar mis sesos como alas de palomas
qaway taitay3
ahí estoy sobre la camilla
o
mejor dicho
la masa boreal de mi cuerpo
aún late en esa camilla
mis músculos se aferran a ese árbol que llaman vida
a la que me están negando
a la que me están segando en el capullo del día
mira mis falanges aferradass al metal de ese nosocomio
mira mi corazón aún bombea fulgor de montañas en nacimiento
combate
flanco
a
flanco
cual miliciano junto a sus aortas y carótidas a pecho desnudo
pervive
muerde
escupe
pero al fin exangüe
cae de bruces
pobre
mi corazón ha caído
en el charco de pólvora
donde han-de arder
otros bellos cernícalos
DAVID ATEQUIPA QUISPE
una madre sangra
la muerte de su hijo
con la voz tronando en runasimi
alega
justiciata munani wawaymanta4
a los runáfagos5 le es aborrecible esta lengua
entretenidos en quebrarle los cráneos y desollar al pueblo
luego devorarlos en la comodidad de sus madrigueras
pero sí entienden
los vientos
los ríos
las montañas
porque es el idioma que ellos tejieron
es el verbo que ellos murmuraron antes de ser
viento
río
montaña
saben que un hermano suyo ha muerto
el dolor irriga las fibras de sus miradas
lloran astillas líquidas junto a la madre
ese rocío aprendió a conjurar la sequía
se desploma atravesado por una bala
ha muerto un niño-hombre
no solo ha muerto un niño-hombre
sino también su madre
su pequeña hermana
ha muerto el pan
han muerto granos de maíz
el surco de la tierra
la cosecha de papas floridas
está menguando el APU-RIMAC
los antropófagos apenas balbucean
menos aún vislumbran el runasimi
lengua de indios
de cholos
de serranos
de los nadie
LO DICEN EN VOZ BAJA
EN VOZ ALTA
LO DICEN CON ESPUMARAJOS EN LOS CANINOS
no hay duelo
–mano dura con los violentistas con los terrucos-
se oye desde el PARLAMENTO
desde el GOBIERNO
prestidigitadores por antonomasia
no hay duelo
porque apellida ATEQUIPA QUISPE y no
rospigliosi
alva
montoya
chirinos
ATEQUIPA QUISPE
el wawa que se levantaba a las cuatro de la mañana para indilgar al sol y regar
el campo del trigal
él que arreaba las nubes para el ordeño y chubascos cuya música
chisporroteaba en las estancias de pastoreo
él que llevaba a su boca el lácteo sustancial para hacerla aurora y también a la
nieve para hacerla biscocho
él que esperaba la lluvia bajo el tejado para no olvidar el líquido amniótico
DAVID ATEQUIPA QUISPE
el compañero de clases calculando el volumen y densidad de la segregación
hablando de la abeja y su pericia en la geometría
especulando sobre el valor del metro cuadrado de la pobreza
buscando en la cartografía de su memoria
el primer incendio del beso materno
que se pulverizó con un balazo
ATEQUIPA QUISPE
todas las montañas lo nombran
todos somos ATEQUIPA QUISPE
de esos que solo existimos
en la lista de tributantes
en el padrón de electores
los nadie
despojados cuando hallan preñada de oro a nuestra PACHAMAMA
ESTÁ MURIENDO EL APU-RIMAC
***
Santos Morales Aroní (Urancancha, Ayacucho, 1987). Es Abogado por la U.N San Luis Gonzaga de Ica, con estudios de maestría en la U.N. Mayor de San Marcos. Ha publicado Flor de Lluvia (poesía) en 2015, Bajo la Lluvia (cuentos) en 2019, Urankancha (poesía) en 2022 y Waraka (lírica a mis hermanos caídos), Apu-rimac, 2026. Ha sido ganador del concurso de “Poesía Universitaria Blanca Varela” 2009 y X Congreso Nacional Lingüístico Literario CONALL 2013, en la categoría poesía. Forma parte de la Antología Poética Iqueña 2009, Esencia de la Palabra, 2010, Antología de la Nueva Poesía Iqueña ARAWIY 2011, Antología de la Poesía Iqueña “Poetas en la Arena”, 2017, de la Antología sobre la Narrativa corta de Ayacucho “RIPUNTI PARA” 2021, de la Muestra de Narrativa Iqueña Contemporánea “ARANVILKA, 2023”, la muestra de poesía contemporánea escrita en Ica, “Todos somos el mismo cerro” 2024 y Poesía sin política (antología de poesía iqueña actual) 2025. Ha participado en diversos festivales de poesía a nivel nacional. Sus poemas han sido publicados en plataformas digitales de México y Chile. Es miembro del Círculo de Poesía ARAWIY, fundada en el año 2010, y coeditor de la Editorial Ícata.
ahí estoy padre APURIMAC
ahí estoy padre mío
mira padre mío
quiero justicia para mi hijo.
“los come pueblos” para referirnos a todos aquellos que ostentan el poder y perciben remuneración del estado, por supuestos “servicios” o “trabajos”. Sobre todo, los cargos políticos que sirven para intereses propios y a unos grupos privilegiados de nuestro país.



