Inéditos.
Y si no quiero exhibir mis palabras
en una delicada estantería de memorias
tan lejos de cómo brotan
si no quiero venderlas mis palabras
ni demorarlas
mientras sus botones descansan en mis sueños más breves
donde el estruendo
si se abren al despertar de una silenciosa sed nocturna
y crecen mis palabras
en las teclas que mis manos rozan
pulso algo
que me reclamo decir
sólo para mí sólo para mí
esta vez sólo
con un murmullo de nombres en el lagrimal
si te dijera lo que he visto
no entenderías mis palabras
tal como yo no entiendo
el trepidante balbuceo de un dolor
los huesos de mi cabeza crujen
esta canción de ceniza y hojas muertas
si te dijera mis palabras
frente a este ardido atardecer
ya no querrías hablar la misma lengua
y yo tampoco
Ojos,
hacia adentro
mar inframundo lejos hurga las cañerías (no pisar) reconstruir el grito corre desde la regadera hasta la boca,
abajo
por favor estoy sola en la manguera abierta región occipital, las fosas alucinan amparos de las manos, amalgaman la tierra entre los pies raíces azules que se agarran al hueso, se abre el chorro del llanto en el ombligo, tijeras infinitas deformando los dedos hasta volverse invierno y se congela el humo de espejos hacia adentro rasgados en los ojos.
Ojos,
hacia adentro
afuera atravesando la ventana agarra luz que traga hacia la nuca. Pulmones derribando cristales desviados en cuerpo.
- Tengo miedo.
Ojos,
hacia adentro
aspirando volcanes inhalan los chasquidos de cables subterráneos remolinando en lengua acostada lamiendo las clavículas, hunden las filtraciones de poros hacia adentro, gelatinando rojos, plastas enmudecidas ramifican confluencia en fluido encorvado en la espalda, desesperan latidos
-no soy eres nadie
frotan supuraciones intercostales entumecidas
-Tengo ganas de vomitar al mundo, no puedo,
traquean las plantaciones de pómulos y había tanta necesidad torrente calle abajo escarbando en lombrices de polvo, entrelazando espadas rompiendo las corrientes clavadas en costillas, amorfan cerraduras heridas llegan al inodoro, hasta el pezón henchido por el roce, intestinando larvas a las saturaciones entre el negro y la piel envejecida en sol de la mañana con la ventana abierta hasta el ojo.
Ojos,
hacia adentro
irrumpir de cascadas
deshilachar ardores
Del libro Embocadura (2024). Nueva York Poetry Press, Nueva York.
Por el cuerpo
fuego candela
por el cuerpo
candela fuego
por el cuerpo se inaugura
recuerda cuando ponías
la herida de los nombres
tus manos sobre las mías
y llorando me decías
por el cuerpo
que nunca me olvidarías*
*Canto anónimo del tambor venezolano dedicado a San Juan. Versión Grupo Madera (1981). Fuego candela. En Madera. Venezuela: Integra.
Del libro Kerosén (2018). La Poeteca, Caracas.
Trópico de bronce
sobrio ayuno con sol
sobrio ayuno al descampado
no hubo una pantalla más brillante
el óxido del cielo
sobre la piel
el animal sesgado de la entraña
el rostro sediento
la costra viva
en el calor de la espera
y la ardida sonrisa
mientras contamos el dolor
mientras lo distribuimos
en partes desiguales
mientras se cuela el café
y todo pasa
en cada sorbo
todo pasa
El muchacho de lentes de la bicicleta
sigue pedaleando
frente a la estación de metro
de Los Jardines
no se cansan los lentes
de no mirar
no se cansa la bicicleta
de andar lo mismo
Él sostiene con fuerza
con los dientes
la bolsa plástica
el azul dulce
de Los Jardines
el chupi chupi
el muchacho sigue pedaleando
el azul
que da vueltas
la rueda dulce
de no pensar
en Los Jardines
Del libro Sumergida (2012). Celarg, Caracas.
El tiempo ofrece mis orillas
tierra gastada mi cuerpo
piel que otros marcan torpemente
torpemente agrietada
tú quieres rellenarlo de plástico
de plástico y silencio
quieres que sea discreta
dices que este procedimiento es inofensivo
que pronto el plástico no se notará
que un día la piel será sólo de plástico
pero hay que esforzarse
recordé cuando me decías “muñeca”
complacido
no pensé que se trataría de esto
ya no quieres que coma
pues el alimento es escaso
es muy bueno comer poco
y que el plástico sea distribuido
eficazmente en el cuerpo racionado
ahora en todas partes
estoy llena de bocas mudas
***
Valenthina Fuentes (Caracas, 1985). Poeta, escritora e investigadora en el área de las artes visuales, la literatura y los estudios intermediales. Licenciada en Artes por la Universidad Central de Venezuela. Cursó la Maestría en Literatura Latinoamericana de la Universidad Simón Bolívar. Ha publicado los poemarios Sumergida (2012), Celarg, Caracas; Kerosén (2018) La Poeteca, Caracas; y Embocadura (2024), Nueva York Poetry Press, Nueva York, como resultado de su participación en algunos premios literarios. Fue ganadora del XIX edición del Premio Nacional de Poesía Fernando Paz Castillo (2012); de la Mención Poesía del Premio I Bienal Eugenio Montejo (2017), y de la Mención Honorífica del I Premio Latinoamericano de Poesía Marta Eugenia Santamaría Marín (2022). Sus escritos circulan y han sido reseñados en diferentes antologías y medios digitales como Latin American Literature Today (LALT), LP5 y la revista Poesía de la Universidad de Carabobo.
La poesía atraviesa sus proyectos intermediales, ofreciendo talleres y asesorías de creación. Recientemente abrió un espacio de divulgación poética y creativa, un canal Youtube, llamado Tachaduras: https://youtube.com/@tachaduras?si=LHOA1iwuoHManbqA

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